Máxima tensión en Alsasua por el acto de apoyo a la Guardia Civil

Efectivos policiales, tanto forales como de la Guardia Civil, tratan de contener la situación. / Vídeo: Octavio igea | Foto: EFE

Un triple cordón policial con efectivos forales, de la Guardia Civil y de seguridad vecinal ha impedido que la crispación derivase en incidentes

OCTAVIO IGEAAlsasua

«Mis adversarios no son los socialistas, sino los nacionalistas y los populistas. El 'sanchismo' es solo un paréntesis, pasará y podremos reconstruir un proyecto español común». Albert Rivera elevó este domingo la presión sobre el presidente del Gobierno al mantener la tesis de que el PSOE está entregado a los nacionalistas y que es necesaria la unión de los principales partidos españoles ante amenazas como la que protagonizan las formaciones independentistas en Cataluña. Como ejemplo contra Pedro Sánchez, denunció las presiones del Gobierno sobre la Abogacía del Estado para que modificase su escrito de acusación a los líderes del 'procés' y rebajara la gravedad de los delitos. Una actitud del Ejecutivo central que Rivera calificó de «inmoral» porque, en su opinión, se ha puesto a los servicios jurídicos del Estado «en manos de quien quiere liquidar España».

La oposición frontal al nacionalismo -«aspirar a la independencia es lícito, pero no partir la nación pasando por encima de la Constitución», dijo- y la defensa de la unidad de España fueron los principales argumentos con los que Rivera se presentó en el controvertido acto organizado por su partido en Alsasua, al que acudieron dirigentes del PP y Vox.

Solo el fuerte dispositivo policial desplegado por Guardia Civil y Policía Foral y la labor de un grupo de vecinos que ejerció de «cortafuegos» impidió que los ánimos se desbordaran en la localidad navarra. El mitin ofrecido por Rivera, que contó con la asistencia de unos 300 simpatizantes, se desarrolló en una plaza sitiada por varios centenares de radicales que intentaron boicotear el acto de todas las maneras posibles: haciendo repicar insistentemente las campanas de una iglesia próxima -el párroco tuvo que emitir un comunicado para desvincularse de esa acción-, con el sonido de bocinas, explotando petardos y coreando consignas a favor de la independencia y de los presos de ETA y contra las fuerzas de seguridad. Pese a la crispación no se registraron incidentes, pero sí encontronazos verbales y lanzamiento de piedras y mecheros.

Hace apenas unos días que se cumplió el segundo aniversario de la agresión a dos guardias civiles y sus parejas que mantiene en la cárcel a siete jóvenes de la localidad, así que el clima en Alsasua se notaba especialmente enrarecido. Tanto, que buena parte de los bares de la localidad optaron por no levantar la persiana. Una parte del pueblo consideraba que el acto convocado por la plataforma 'España Ciudadana' era una «provocación», mientras que los organizadores defendieron su derecho a reunirse «libremente». «No vamos a pedir permiso a cuatro radicales para venir a Alsasua », dijo Rivera.

Triple cordón de seguridad

Casi todos los partidos, incluido el PP vasco, habían hecho un llamamiento durante los últimos días a templar los ánimos y a que Alsasua viviera este domingo una jornada en calma. Pero la tensión se disparó. Los radicales, algunos encapuchados y con la cara tapada, acabaron por rodear el acto político, que transcurrió custodiado por un triple cordón de seguridad compuesto por unidades antidisturbios y un equipo de seguridad privada. Junto a ellos, una veintena de vecinos con petos amarillos, entre los que se encontraba el padre de uno de los encarcelados por la agresión a los guardias civiles, ejercieron de retén y llamaron a no caer en el enfrentamiento. «Es lo que quieren, que haya 'hostias'», se pudo escuchar.

Los momentos de tensión fueron numerosos durante toda la mañana. Quienes estaban en contra del mitin profirieron gritos de «alde hemendik» (fuera de aquí) y «fascistas» contra la comitiva que arropaba a Rivera. Por su parte, algunos de los asistentes al acto de 'España Ciudadana' -muchos de ellos llegados en autobús desde diferentes lugares del país- respondieron con vivas a España y a la Guardia Civil.

En ese ambiente se desarrolló el acto de Ciudadanos. Además de la cúpula del partido naranja encabezada por Rivera y su secretario general José Manuel Villegas, acudieron la presidenta del PP navarro, Ana Beltrán, y el portavoz popular en el Senado, Ignacio Cosidó. También Carlos García, miembro del PP de Bizkaia. En la plaza de Los Fueros estuvieron, además, el presidente de Vox, Santiago Abascal; su secretario general, Javier Ortega Smith; y José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones que sufrió el secuestro más largo por parte de ETA.

Albert Rivera, a su llegada al acto, jaleado por sus seguidores e insultado por los vecinos.
Albert Rivera, a su llegada al acto, jaleado por sus seguidores e insultado por los vecinos. / EFE

Junto a Rivera, que cargó contra los radicales que rodearon el acto -«estoy dispuesto a escuchar a los que me tiran piedras, pero no a que me tiren piedras»- y anunció la celebración de un acto en Madrid el próximo 25 de noviembre para defender la labor de la justicia contra el 'procés', tomaron la palabra el filósofo y escritor Fernando Savater y Beatriz Sánchez Seco, víctima del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza que provocó 11 muertos en 1987. Savater llamó a «construir España por encima de los nacionalistas que quieren su terruño por tener un pasado legendario», mientras que Sánchez Seco abogó por que se «dignifique» la figura de las víctimas y «no se olviden» agresiones a las fuerzas de seguridad como la que ocurrió en Alsasua.