Marlaska cree que acercar presos de ETA favorece su reinserción

Marlaska charla con Celaá en un pleno del Congreso. /EFE
Marlaska charla con Celaá en un pleno del Congreso. / EFE

PP y Ciudadanos cargan con dureza en el Congreso contra el ministro por haber «traicionado a las víctimas del terrorismo»

DAVID GUADILLA

Fernando Grande Marlaska intervino ayer en el Congreso, en la que previsiblemente será su última comparecencia como ministro del Interior en esta legislatura, para realizar una clara defensa del acercamiento de presos de ETA a cárceles próximas al País Vasco. El exjuez de la Audiencia Nacional enmarcó el traslado de una veintena de reclusos de la banda realizado durante los últimos meses dentro del «estricto cumplimiento de la legalidad» y realizado mediante un «tratamiento individualizado» y con el objetivo de lograr su «reinserción».

La llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa provocó un cambio en la política penitenciaria desarrollada durante los últimos años por el Gobierno central. El Ejecutivo de Mariano Rajoy optó por no mover ficha y no realizar ningún acercamiento. Sin embargo, la disolución de ETA el pasado mes de mayo abrió «un nuevo escenario». Marlaska, que compareció a petición propia para responder a las preguntas de varios grupos, reconoció que «la política de dispersión fue fundamental para la derrota de ETA» pero que ahora el escenario es muy diferente.

El ministro aseguró que en estos momentos hay 230 miembros de la banda encarcelados en España, y que durante los ocho meses que ha permanecido en el cargo apenas se han realizado un veintena de acercamientos a centros «próximos» al País Vasco. Además, insistió en que cualquiera de los pasos que ha dado durante su mandato ha sido consensuado con los principales colectivos de víctimas. Marlaska, asimismo, se esforzó en desmarcar cualquier decisión que se haya adoptado sobre los presos de ETA de la necesidad de buscar los apoyos del PNV para aprobar los Presupuestos. En esta misma línea, defendió el traspaso de Prisiones al País Vasco como un ejemplo de «coherencia democrática» al ser una competencia incluida en el Estatuto.

«Chantaje»

Su intervención fue criticada con suma dureza por la mayoría de los grupos, en especial por el PP y Ciudadanos. Las dos formaciones mantuvieron una línea argumental parecida. Que todos los acercamientos de presos de ETA y el posible traspaso de Prisiones al País Vasco forman parte del «chantaje nacionalista». «Han cumplido los anhelos de los terroristas», señaló el representante de Cs Miguel Gutiérrez, quien incluso denunció la retirada del recurso de constitucionalidad presentado contra la ley de abusos policiales aprobada por el Parlamento vasco. Más duro todavía fue el diputados del PP José Alberto Martín Toledano, quien aseguró que Marlaska «tiene su prestigio dilapidado». El representante popular fue más allá y consideró que el ministro «ha traicionado a las víctimas» del terrorismo.

Los reproches a Marlaska también le llegaron desde Podemos y EH Bildu. Marian Beitialarrangoitia le criticó por mantener activa «una política inhumana». Solo encontró cierta comprensión por parte de Mikel Legarda. El portavoz del PNV defendió los derechos que asisten a los presos y abogó por «respetar su derecho a cumplir condena en cárceles próximas a su domicilio».