Mariano Camio quiso «enriquecer» al arquitecto cubano Argilagos por la «relación sentimental» que les unía

Julián Argilagos, a la izquierda, junto al modisto Paco Rabanne, en el Museo Balenziaga./E. C.
Julián Argilagos, a la izquierda, junto al modisto Paco Rabanne, en el Museo Balenziaga. / E. C.

El exalcalde de Getaria ha sido condenado a cuatro años de cárcel por el 'caso Balenciaga'

EL CORREO

El exalcalde de Getaria, Mariano Camio (PNV), ha sido condenado este viernes a cuatro años de cárcel por irregularidades en la construcción del museo Balenciaga. El exregidor era además el máximo responsable de las sociedades que se crearon para llevar adelante el museo del modisto guipuzcoano, encargado a su exnovio.

Camio ha sido declarado responsable de los delitos de administración desleal y falsedad documental. Según la querella criminal que fue presentada en la Fiscalía de Gipuzkoa, actuó con el fin «enriquecer» al arquitecto Julián Argilagos, con quien «mantenía una intensa relación sentimental». Originario de cuba, no tenía su título de arquitecto convalidado en España, por lo que fue imputado por intrusismo profesional y administración desleal.

Argilagos, autor del proyecto del museo dedicado al modisto Cristóbal Balenciaga en su localidad natal, fue imputado por el fiscal, así como Rolando Paciel, quien habría cobrado 114.274 euros por dirigir las obras del museo cuando Argilagos fijó su residencia en Miami a espaldas de las sociedades gestoras del museo.

«Empeño personal»

El escrito del fiscal explica que la actuación de Camio, quien aunó en su persona los cargos de vicepresidente de la Fundación Balenciaga y gerente de la sociedad Berroeta Aldamar con «las más amplias facultades de gestión, administración y disposición en ambas entidades», tuvo «como fin primordial el enriquecimiento y favorecimiento» de Argilagos, con quien además «compartía la gestión del Hotel Grand Central de Biarritz». El texto precisa que Camio llegó a empadronar en su propia vivienda de Getaria a Argilagos, a la exesposa de este y al hijo de ambos, y desvela que la designación del arquitecto «como conservador y custodio de todas las prendas» destinadas al museo y como comisario de la exposición que en aquel entonces se exhibía en Getaria, «fue empeño personal y exclusivo» suyo.