Loza dice que los presos de ETA que no quieran reinsertarse cumplirán su pena sin beneficios

esús Loza habla con el móvil en su despacho de la Delegación del Gobierno. /IOSU ONANDIA
esús Loza habla con el móvil en su despacho de la Delegación del Gobierno. / IOSU ONANDIA

Apuesta por quelos reclusos que se desvinculen de su pasado sean internadosen una misma prisión próxima a Euskadi

IVÁN ORIO

El delegado del Gobierno en el País Vasco defiende la «reorientación, y no modificación», de la política penitenciaria hacia el acercamiento individual, progresivo, prudente y conocido por las víctimas de los presos de ETA. «Comenzando» con los reclusos sin delitos de sangre y con la mayoría de la condena cumplida, con los enfermos y con los mayores de 70 años. Según Jesús Loza, hay «tres aspectos a tener en cuenta» al impulsar esta nueva fórmula una vez que el terrorismo de la banda ha sido derrotado: «El acercamiento es tan legal como lo fue el alejamiento, no constituye ningún beneficio penitenciario y no precisa de ninguna disposición especial a cumplimentar» por el interno.

En un artículo titulado 'La reorientación de la política penitenciaria', publicado hoy en las páginas de Opinión de este periódico, Loza clarifica los pasos a dar con los reclusos desde el convencimiento de que el alejamiento no ayuda «en absoluto» a la convivencia en Euskadi. «Lo que genera -añade- son dificultades a las familias y al entorno del preso favoreciendo de ese modo el rechazo, la rabia e incluso el odio que tan bien conocemos, además de generar un victimismo que añade más leña al fuego». En este sentido, aboga por reorientar la dispersión en consonancia con el «objetivo central» de la política penitenciaria, que es la «reinserción».

El delegado del Ejecutivo central se muestra partidario de promover la estancia en la misma prisión de aquellos internos que den pasos para reinsertarse. Es algo que ya se hizo en la denominada 'vía Nanclares', «una experiencia muy valiosa a la hora de afrontar este nuevo tiempo». Entonces, según detalló ayer Loza a EL CORREO, los internos que habían demostrado una voluntad clara de reinsertarse eran trasladados a los penales de Villabona (Asturias) y Zuera (Zaragoza) para madurar su situación antes de la aproximación definitiva a Nanclares, hoy Zaballa. Se trataba de evitar la eventual influencia y presión de los presos ortodoxos y de impulsar un clima propicio para profundizar en el objetivo de la reinserción. «Aprendimos que la reinserción es un proceso, que nadie se acuesta terrorista y se levanta al día siguiente 'demócrata de toda la vida' (...), argumenta Loza en su artículo.

El delegado del Gobierno precisa que la reinserción es un derecho de los internos que la Administración «tiene que propiciar y apoyar, pero no se puede obligar a nadie a realizarla». «Lo que el preso tiene que saber es que, en caso de no querer reinsertarse, cumplirá su condena íntegra, sin acceso a beneficios penitenciarios. Y en caso de llevar a cabo el proceso, la cumplirá igualmente pero con acceso a dichos beneficios». A su entender, la reinserción ha sido positiva para la sociedad vasca y para la «rehumanización» de los presos de ETA que se han acogido a ella. «Además, es la que con enorme generosidad demandan las víctimas del terrorismo», subraya.

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