La llave de Cospedal

La pírrica victoria de Santamaría sobre Casado deja la sucesión en manos de los compromisarios de la exsecretaria general

María Dolores de Cospedal posa en el Cuartel General del Aire, en La Moncloa./Colpisa
María Dolores de Cospedal posa en el Cuartel General del Aire, en La Moncloa. / Colpisa
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Las primeras elecciones primarias en la historia del PP se cierran con el peor escenario posible para los populares. La ajustadísima victoria que ayer logró Soraya Sáenz de Santamaría sobre Pablo Casado -apenas 1.500 votos, un 2,7%- deja completamente en el aire la identidad del nuevo líder conservador que sustituirá al dimitido Mariano Rajoy.

El enrrevesado y contradictorio reglamento aprobado por los populares -posiblemente pensado para que quien finalmente decidió no dar el paso, el gallego Alberto Núñez Feijoo, se diera un paseo militar- dija que si nadie logra el 50% de los sufragios en las primarias, los dos aspirantes más votados se disputarán el cargo en el congreso extraordinario de los días 20 y 21. Como nadie lo logró ayer y, de no mediar un acuerdo interno entre candidatos, el cónclave de Madrid deberá elegir entre Sáenz de Santamaría y Casado.

La exvicepresidenta del Gobierno no tiene para nada garantizado que los 3.184 compromisarios con derecho a voto en el congreso ratifiquen su victoria de ayer en las urnas. Dado lo ajustado de los apoyos de los aspirantes finalistas (21.500 votos por 19.900), la gran derrotada de la jornada, la exsecretaria general María Dolores de Cospedal, podría tener la llave y decantar la designación.

Sería del todo contradictorio que un partido que defiende que los cabezas de la lista más votada en unas elecciones se conviertan, por ejemplo, en alcaldes no se aplique ese mismo catón a sí mismo. Pues bien, todo apunta a que así puede suceder.

Y es que Casado ya anunció en la campaña y reiteró anoche en Génova que él buscará la elección hasta el final, y que se ve muy compatible con candidaturas que no han pasado el corte. Si a ello unimos la animadversión que Santamaría y Cospedal llevan años cultivando, parece perfectamente factible que los compromisarios de la exsecretaria general den su apoyo a Casado, y que el aspirante situado más a la derecha y el más afín a Aznar termine por ser el nuevo líder.

Sería la peor de las noticias para el gran adversario en este momento de los populares, para Albert Rivera y Ciudadanos. Porque Casado simboliza posiblemente mejor que Santamaría el recambio generacional. Porque sus ideas y las de Rivera están muy próximas. sus actitudes se encuentran muy próximas. Y porque el exvicesecretario general de Comunicación ya ha anunciado que su gran objetivo es que el PP vuelva a ser lo que fue con su gran referente, Aznar: el único partido del centroderecha español.

La gran losa que pesa sobre el futuro inmediato de Casado es la y sobre cómo terminó su carrera de Derecho. El juez decidirá en breve si eleva o no una imputación al Supremo contra él. Sería letal.

Curiosamente, o no tanto, Sáenz de Santamaría cimentó su victoria en su triunfo en Andalucía, Valencia y Castilla y León (además del País Vasco), igual que cuando Rajoy se impuso a sus adversarios en el cónclave de Valencia. Casado barrió en cambio en Madrid, donde contaba con el aval de Esperanza Aguirre.

Al ganador, sea quien sea, le aguarda la ingente tarea de regenerar al PP. Un partido desmovilizado, como se ha visto en estas primarias, y corroído por la corrupción, pero que sigue siendo la fuerza con mayor implantación en el conjunto de España.

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