El líder de Ciudadanos en Castilla y León reconoce el «cabreo» por pactar con el PP

Francisco Igea estrecha la mano de Alfonso Fernández Mañueco, tras sellar este viernes un acuerdo programático entre Ciudadanos y el PP./EP
Francisco Igea estrecha la mano de Alfonso Fernández Mañueco, tras sellar este viernes un acuerdo programático entre Ciudadanos y el PP. / EP

Francisco Igea asegura que no hay más que «salir a la calle y escuchar a la gente» para percibir el malestar de los votantes de la formación liberal

A. POSADA y MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea escenificaron este viernes el acuerdo programático alcanzado entre PP y Ciudadanos en Castilla y León sin haber cerrado aún el reparto de consejerías, y, por tanto, el pacto global entre los dos partidos para un gobierno de coalición en la Junta. Lo hicieron con el reconocimiento por parte del dirigente liberal del «cabreo» y la «decepción» que existe entre los votantes de su formación en la comunidad por haber terminado apoyando la continuidad en el Ejecutivo regional del PP, el mismo partido que está inmerso en varios casos de corrupción. «Estoy seguro de que muchos votantes de Ciudadanos se sienten decepcionados. No tengo ninguna duda. Lo escucho en la calle», aceptó Igea, que siempre fue más proclive a aliarse con los socialistas.

La escenificación del acuerdo, minutos antes de la constitución de las Cortes de Castilla y León para la X Legislatura, se acordó a última hora de la noche del jueves, después de que las direcciones nacionales de los dos partidos obligaran a visibilizar el acuerdo programático para forzar un pacto final que aún no se ha producido y que volverá a poner a prueba a los equipos negociadores, siempre tutelados por Madrid. «Si estuviera el acuerdo, estaría firmado», apuntó Igea.

El líder regional de Ciudadanos no tuvo problemas en admitir durante la presentación del acuerdo programático el malestar que existe entre sus votantes por los acuerdos alcanzados con el PP, después de que durante toda la campaña electoral él mismo abogase por acabar con 32 años de gobiernos populares en la Junta. «Nosotros no hemos venido aquí a satisfacer nuestra ambición, sino a cambiar las cosas», defendió el dirigente liberal, que desde que en marzó ganó la batalla por las primarias a la expopular Silvia Clemente garantizó que el cambio llegaría a la región de la mano de Ciudadanos.

Igea, que reconoció haber atravesado en las últimas semanas «días duros», insistió en que los acuerdos con el PP llegan después de que la ejecutiva de su partido marcase el pasado 3 de junio a esta formación como socio «preferente». El barón de Castilla y León es una de las voces críticas en las filas liberales contra la estrategia que puso en marcha el partido en febrero para situarse en la derecha del tablero y disputarle la hegemonía al PP. Piden, en suma, centralidad y ahí miran al PSOE.

Pero como miembro del comité ejecutivo, Igea está obligado a seguir sus directrices, como ha hecho tendiendo la mano a los populares y cargando contra los socialistas por sus pactos en otros territorios. «El PSOE está entregado a una estrategia peligrosa. Hemos visto cómo vuelve a pactar con los nacionalistas en Baleares y, lo que es peor, con EH Bildu en Navarra. Eso es lo que hace a Ciudadanos tener como socio preferente [al PP]», remarcó.

Cambio y no continuidad

El líder del partido naranja en Castilla y León trató de conjugar el mensaje de regeneración que trasladó en la campaña, los avances programáticos con el PP y el reparto de sillones pendientes para rubricar el pacto de gobierno para la Junta. «Lo importante -apuntó- es que el mensaje que demos sea coherente con lo que nos han solicitado los votantes: un cambio, no una continuidad».

Igea lanzó además un aviso: sólo habrá pacto si la formación de Pablo Casado acepta que el próximo gobierno en Castilla y León sea «en conjunto». «No venimos a dar soporte al PP y eso se tiene que ver», insistió. En cualquier caso, el dirigente liberal y Fernández Mañueco rubricaron este viernes de forma solemne las cien medidas pactadas, que arrancan con 18 medidas dirigidas a la regeneración política, y que incluyen otros puntos como la fiscalidad, sanidad, educación o políticas sociales.

El acuerdo llega tras semanas de intensas negociaciones, en las que Casado ha logrado retener el gobierno de uno de sus bastiones territoriales e investirá, salvo sorpresas de última hora, a Fernández Mañueco, que sucederá como presidente a Juan Vicente Herrera, en el cargo desde 2001. A cambio de su respaldo, los populares han tenido que ceder el Ayuntamiento de Palencia, el de Burgos (aunque finalmente la rebelión de los concejales de Vox se lo dio al PSOE), la Diputación de Segovia y la Presidencia de las Cortes regionales.

La izquierda balear formaliza su acuerdo de gobierno

El PSOE, Més y Podemos rubricaron este viernes el pacto por el que las tres formaciones gobernarán en coalición las Islas Baleares durante los próximos cuatro años. Al frente del Ejecutivo repetirá Francina Armengol, la única socialista que ha logrado ser reelegida para el cargo en el archipiélago. Una de las vicepresidencias la ocupará el juez Juan Pedro Yllanes, quien renunció a presidir el tribunal que juzgó el 'caso Nóos' para dar el salto a la política de la mano de Podemos. Los socialistas dirigirán siete consejerías, mientras que Més y Podemos, dos cada uno.