Junqueras quiere ser Juncker

Oriol Junqueras, durante el juicio. /efe
Oriol Junqueras, durante el juicio. / efe

La familia europea a la que pertenece ERC quiere que el ex 'número dos' del Govern sea su candidato a presidir la Comisión Europea

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

El líder supremo de Esquerra Republicana ya tiene un nuevo objetivo vital. Junqueras quiere ser Juncker. En realidad, quiere ser el futuro presidente de la Comisión, cometido que tiene mucho de simbólico, sí, pero ningún viso de realidad. Y ninguno es ninguno. Sin embargo, la decisión que en las próximas horas comunicarán los responsables de la Alianza Libre Europea (grupo al que pertenece ERC o EH Bildu) tiene mucho de mediático ya que contribuye sobremanera a la llamada internacionalización del 'procés' a nivel europeo ya que su rostro tendrá una gran visibilidad en las elecciones comunitarias del 26 de mayo.

¿Por qué? La UE, en los anteriores comicios de 2014, estrenó el proceso conocido como 'Spitzenkandidaten' (en esta Europa, todo lo relevante se escribe en alemán). Resumiendo: las grandes familias europeas presentan un cabeza de cartel y el que concite más apoyos en la Eurocámara, será elegido presidente de la Comisión, cargo que actualmente ocupa Jean-Claude Juncker. El ganador debe recibir el aval del Consejo Europeo, integrado por los jefes de Estado y de gobierno de los 28, y aunque se supone que el Consejo se compromete a respetar esta decisión, no está escrito en ningún lado que deba acatarla a pies juntillas. De hecho, el presidente francés, Emmanuel Macron, es el gran enemigo de un proceso que favorece, sobre todo, al PPE.

Más allá de disputas geopolíticas, todo parece indicar que Junqueras, que ya fue en su día eurodiputado, será 'spitzenkandidat' junto a Manfred Weber (PP europeo y gran favorito), Frans Timmermans (socialdemócrata) o Ska Keller y Bas Eickhout, que comparten cabeza de cartel por Los Verdes, partido con el que fue en coalición ALE. Apenas lograron medio centenar de los 751 escaños de la Eurocámara y ahora, si dividen sus fuerzas, quedarán aún más tocados. Pero el problema no es tanto de número, sino de visibilidad. Ya se sabe que los fuegos de artificio sirven para lo que sirven, pero vistosos lo son y mucho.