El PNV se inclina por aceptar el puesto en la Mesa del Senado que le ofrece Sánchez

Andoni Ortuzar participó ayer en un acto electoral del PNV en Bermeo./e. c.
Andoni Ortuzar participó ayer en un acto electoral del PNV en Bermeo. / e. c.

Ortuzar avisa de que aún no han decidido el sentido de su voto en la investidura y pide al PSOE «diálogo» sobre la cuestión territorial

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

La complicidad entre Pedro Sánchez y el PNV, una de las claves de la legislatura que arranca hoy, empieza a traducirse en hechos tangibles. Salvo sorpresa de última hora, los jeltzales tendrán un puesto en la Mesa del Senado que se constituye esta mañana, tras el ofrecimiento que el PSOE les hizo la semana pasada. Los peneuvistas, que lograron nada menos que nueve actas para la Cámara alta en las elecciones del pasado 28 de abril y pasaron así de quinta a cuarta fuerza en el Senado, por detrás de PP y ERC, mantendrán su asiento en el órgano de dirección, que en la pasada legislatura ha ocupado la guipuzcoana María Eugenia Iparragirre como secretaria cuarta.

El PNV no anunciará hasta hoy su decisión definitiva, adoptada en la reunión de ayer del EBB, pero distintas fuentes jeltzales dan por hecho que se recogerá el guante lanzado por Sánchez y se aceptará el puesto. «Sería la primera vez que se rechaza algo así», recuerdan. Los peneuvistas ya apuntaron que su presencia en este órgano sería «lógica». Precisaron, eso sí, que, aunque se han mantenido en contacto permanente con el PSOE, ni han exigido un puesto en la Mesa ni han participado activamente en ninguna negociación para obtenerlo, sino que la decisión ha sido tomada unilateralmente por los socialistas.

De ahí que mantengan el suspense hasta el final. No es la primera vez, en todo caso, que los peneuvistas acceden a un asiento en los órganos de control de las Cámaras. Hasta tres diputados jeltzales ocuparon en su día secretarías en la Mesa del Congreso -Emilio Olabarria, Joxe Joan González de Txabarri y José Ramón Beloki- e Iparragirre ha integrado la del Senado con los populares en el Ejecutivo. La diferencia ahora es el contexto. A los socialistas, que obtuvieron mayoría absoluta en la Cámara alta, les habrían correspondido cinco representantes en la Mesa, por dos del PP. Sin embargo, han preferido renunciar al control absoluto de ese órgano para 'regalar' un puesto al PNV, un guiño indudable al que será uno de los socios clave de Sánchez durante los próximos cuatro años, y otro al PP, al que reconocen así como principal partido de la oposición frente a Ciudadanos.

Mensaje conciliador

Hay además otros motivos que explican el gesto, además del interés del PSOE en subrayar la singularidad del Senado como Cámara territorial y lanzar un mensaje conciliador y dialogante a Cataluña, al colocar a dos catalanes, Meritxell Batet y Manuel Cruz, al frente de las Cámaras baja y alta. La deferencia con el PNV es también un mensaje claro a ERC, tercer grupo en el Senado, que, salvo giro inesperado de los acontecimientos, se quedará sin representación tras bloquear el nombramiento de Miquel Iceta como presidente de la institución. Pese a que los republicanos están dispuestos a facilitar la investidura de Sánchez, los socialistas continúan molestos por su veto al líder del PSC y han minusvalorado la disposición de Oriol Junqueras a no obstaculizar la reelección del ahora presidente en funciones.

También Andoni Ortuzar lo criticó ayer, en declaraciones a TVE, y consideró «injusta» la posición de ERC. Eso sí, avisó a Sánchez de que para contar con el PNV como aliado tendrá que mojarse en la cuestión territorial y ofrecer «espacios de diálogo y encuentro» para dar una salida a las aspiraciones de Euskadi y Cataluña. Porque, avisó, el PNV aún no ha decidido el sentido de su voto en la investidura, algo de lo que habrá que hablar «mucho y pausadamente».