Iglesias condiciona su apoyo a la investidura de Sánchez a que Podemos esté en un Gobierno de coalición

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su visita al cementerio municipal de Paterna./EP
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, durante su visita al cementerio municipal de Paterna. / EP

Sostiene que ese acuerdo encontrará la resistencia de los grandes empresarios y la banca por el temor a los cambios

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pablo Iglesias está dispuesto a apoyar la investidura de Pedro Sánchez si gana las elecciones del 28 de abril siempre que Podemos gobierne con el PSOE. La opción de su partido es «una fórmula de gobierno de coalición», pero en esta ocasión ha evitado hacer un reparto de carteras como el que anunció el 22 de enero de 2016 a espaldas del líder socialista.

El secretario general del Podemos ha desdeñado el pobre resultado que auguran las encuestas electorales a su partido y confía en una remontada que le hará imprescindible para que Sánchez pueda gobernar. «Podemos –ha dicho- tener un resultado electoral que nos permita gobernar». Algo que ahora, a 25 días de las votaciones, está lejos de ser una realidad porque hay coincidencia en todos los sondeos en que Podemos será la cuarta fuerza, incluso alguno le sitúa en quinta posición detrás de Vox. Un descalabro que impedirá que la suma de PSOE, pese al ascenso socialista, y Podemos alcance una mayoría suficiente para la investidura.

Esta confianza en sus posibilidades, fundada en el alto porcentaje de indecisos (en torno a los cuatro millones de electores) contrasta con el llamamiento a la prudencia que hizo a Pedro Sánchez, al que ha aconsejado que «no se crea presidente antes de ser investido». Iglesias ha emplazado al PSOE a rebajar su optimismo porque así como es viable, a su entender, la coalición entre las fuerzas de izquierda, también lo es entre las fuerzas de la derecha. «El próximo gobierno de este país –ha vaticinado hoy en TVE- va a ser un gobierno de coalición en una u otra dirección».

Los guiños del líder de Podemos por el momento causan indiferencia entre los socialistas, que aún recuerdan aquel día de enero de hace tres años, en el que mientras Sánchez estaba con el Rey en el palacio de la Zarzuela, Iglesias anunciaba en el Congreso el ejecutivo de coalición en el que se reservó el papel de vicepresidente y asignó algunas de las principales carteras a dirigentes de Podemos. En el PSOE, además, hay una potente corriente de opinión que prefiere el entendimiento con Ciudadanos a pesar del veto dispuesto por Albert Rivera para alcanzar acuerdos con.

Iglesias lo sabe y ha atribuido esas preferencias por los liberales a que «directivos de grandes empresas» van a presionar a Sánchez para que Podemos no forme parte de su gobierno si es que los números una vez abiertas las urnas lo posibilitan. Los grandes empresarios y el mundo financiero, ha añadido, son conscientes de que un Consejo de Ministros con representantes de su partido impulsaría «cambios» que afectaría a sus intereses. Algo así, ha rememorado, ya ocurrió hace tres años y el propio Sánchez, ha subrayado, lo reconoció en una entrevista una vez que fue defenestrado por sus propios compañeros de la dirección del PSOE.

Con independencia de que existieran o no aquellas interferencias, la razón definitiva de que Sánchez no fuera investido presidente del Gobierno en 2016 fue la negativa de Iglesias a apoyar, bien fuera con su voto favorable o la abstención, el acuerdo del PSOE con Ciudadanos. Iglesias, sin embargo, nunca ha reconocido que fuera un error esa decisión, es más considera que fue un acierto aunque con ella provocara una repetición de las elecciones generales en junio. Podemos, pese a sumar a IU a su candidatura, perdió un millón de votos respecto a las elecciones de diciembre de 2015.

Después del 28 de abril, «vamos a apostar por un gobierno de coalición», ha insistido un Pablo Iglesias que se ha mostrado cuidadoso para no confrontar con los socialistas en esta campaña electoral. Solo la polémica sobre la mafia policial que operó en el Ministerio del Interior con el Gobierno de Mariano Rajoy ha suscitado el enfrentamiento. El líder de Podemos se ha ratificado hoy en que las «cloacas del Estado» se mantienen e ha hecho caso omiso a las palabras en sentido contrario del ministro Fernando Grande-Marlaska. Solo desaparecerán, ha señalado, si Podemos forma parte del gobierno porque los socialistas tienen todavía «gente con mochila» de sus relaciones con algunos comisarios de esa trama policial. Iglesias ha hecho bandera electoral de la actuación de la llamada «policía patriótica» contra él y su partido en connivencia con algunos medios de comunicación.

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