El Gobierno vasco no espera transferencias de calado hasta que se aclare el futuro de Sánchez

El lehendakari, Iñigo Urkullu, en la celebración el pasado sábado en Vitoria del día de la diáspora vasca.//Jesús Andrade
El lehendakari, Iñigo Urkullu, en la celebración el pasado sábado en Vitoria del día de la diáspora vasca./ / Jesús Andrade

El PNV apoyará los Presupuestos en todo caso pero asume que la continuidad de la legislatura depende sólo del PDeCAT

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El Gobierno vasco asume que la negociación de las transferencias de calado -esencialmente las dos que el Ejecutivo PNV-PSE considera prioritarias, las Prisiones y la gestión del régimen económico de la Seguridad Social- no arrancará en ningún caso hasta que Pedro Sánchez logre aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2019, si es que lo logra. El futuro político del presidente y del Gobierno del PSOE depende prácticamente al cien por cien de su capacidad para sacar adelante las Cuentas con los mismos grupos que apoyaron el triunfo de su moción de censura y el Gabinete Urkullu es consciente de que el Ejecutivo central no se embarcará en una misión políticamente tan arriesgada hasta no tener garantizada la continuidad de la legislatura. El propio Sánchez ha abierto esta semana la puerta a un adelanto electoral si no consigue que las Cortes den luz verde a su proyecto, lo que le obligaría a prorrogar el Presupuesto del PP, que es el que actualmente gestiona.

La inquietud empezó a cundir la semana pasada en Ajuria Enea y en Sabin Etxea ante las dudas y los titubeos del Ejecutivo central a la hora de establecer un calendario para impulsar las 37 transferencias pendientes. En una entrevista en EL CORREO, la portavoz de La Moncloa, Isabel Celaá, admitió «dificultades» para fijar fechas concretas para ejecutar los traspasos. Casi inmediatamente, Josu Erkoreka marcó el número de la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, para instarle a retomar las negociaciones «comprometidas» en julio pasado. Los jeltzales insisten en que han «arriesgado mucho» para hacer presidente a Sánchez y necesitan gestos a corto plazo que les permitan 'vender' que Euskadi efectivamente se está beneficiando del cambio político en Madrid.

Comisión mixta

Esas primeras señales podrían llegar en la próxima reunión de la comisión mixta, en la que el Ejecutivo de Vitoria espera desbloquear el traspaso de dos pequeñas líneas de ferrocarril sobre las que el Constitucional ya dio la razón a Euskadi en 2016 y quizás empezar a encarrilar también las autopistas. De esa cita debería salir además el calendario, una posibilidad en la que públicamente han confiado la líder del PSE, Idoia Mendia, y su portavoz, José Antonio Pastor. Es probable que, más que establecer plazos concretos para ejecutar los traspasos, los dos Gobiernos acuerden la creación de «equipos y planes de trabajo» para abordar «en un período de tiempo razonable», según fuentes socialistas, cada una de las materias contempladas en el informe del Gobierno vasco. Para el Ejecutivo de Vitoria, la importancia del gesto político reside más en el hecho de que un Gobierno central reconozca negro sobre blanco por primera vez un listado concreto de traspasos que deben ejecutarse que el compromiso con unos plazos que nadie sabe si podrán cumplirse.

De momento, Sánchez ya ha anunciado que su intención es presentar las Cuentas a finales de noviembre o principios de diciembre para poder aprobarlas «en el primer trimestre» de 2019, es decir, en marzo. El PNV tiene claro, y así lo quiso subrayar Andoni Ortuzar también esta semana, que Sánchez «cuenta con nuestros votos» para sacar adelante el Presupuesto, al margen de los vaivenes políticos. Para Sabin Etxea, el obje tivo prioritario, por encima de cualquier otro, es evitar un adelanto electoral que acerque o haga coincidir las generales con las municipales y forales de mayo. Pero los jeltzales son muy conscientes de que no dependerá de ellos, sino del PDeCAT y, a su vez, de la capacidad de Esquerra para arrastrar a la formación neoconvergente, que ahora controla Carles Puigdemont, a sus posiciones. Los republicanos, y así se lo han trasladado al PNV, también son partidarios de que la legislatura se alargue, pero la posición de Puigdemont es una absoluta incógnita.

La tramitación del Presupuesto coincidirá, a buen seguro, con el juicio a los dirigentes del 'procés' y con la movilización sostenida en las calles que el soberanismo catalán está decidido a promover. Si el PDeCAT, que tras el cambio en la dirección, ha reconducido sus relaciones con el PNV, opta por dinamitar todos los puentes con el Estado y forzar un adelanto electoral, Sánchez no tendrá más remedio que convocar unas elecciones que todavía podrían beneficiarle. Aunque ese sería el peor de los escenarios para el PNV.

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