El Ejecutivo vasco considera «urgente» que Sánchez forme Gobierno

Josu Erkoreka en su comparecencia tras el Consejo de Gobierno. /EFE
Josu Erkoreka en su comparecencia tras el Consejo de Gobierno. / EFE

Josu Erkoreka insiste en tender la mano a la oposición y pide «responsabilidad» al PP, que supedita un posible acuerdo a una «revolución fiscal»

Octavio Igea
OCTAVIO IGEAVitoria

La negociación de los Presupuestos vascos aún no ha empezado, pero ayer registró un sorprendente giro de guión. Hasta ahora se daba por hecho que el Gobierno necesitaba aprobar las Cuentas de 2020 para agotar la legislatura, pero parece que no. El portavoz del Gabinete Urkullu reclamó a EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP que se sienten a dialogar sobre el proyecto económico, pero aseguró que prorrogar los Presupuestos por segundo año consecutivo «no sería un drama». «Técnicamente es posible», añadió Josu Erkoreka para despejar todas las dudas y abrir la puerta a un escenario inusual en Euskadi. Solo Ibarretxe se vio en esta tesitura hace dos décadas.

La ronda de contactos del consejero de Hacienda con la oposición arrancará la semana que viene, tres meses antes que cualquier otro año y cuando Lakua aún ni tiene preparado el anteproyecto de Presupuestos. Esa prisa, sumada a la creciente sensación de que al Gobierno le pesa su minoría en el Parlamento y que le va a costar encontrar socios para sacar adelante nuevos proyectos, no hacían presagiar que el lehendakari fuera a apostar por estirar la legislatura a cualquier precio. También está sobre la mesa el reciente precedente de Pedro Sánchez, que convocó elecciones cuando quedó abocado a prorrogar las Cuentas heredadas de Rajoy.

Diferentes portavoces del PNV, entre ellos la presidenta de la formación en Bizkaia Itxaso Atutxa, vienen repitiendo durante las últimas horas que el adelanto electoral no es una opción, pero el más explícito de todos fue ayer Erkoreka al abonar el terreno para que el Ejecutivo siga adelante pase lo que pase.

Aunque las fuentes consultadas confirman que la segunda prórroga es viable y que el Gobierno vasco podría desarrollar sus principales líneas económicas sin mayor problema –las partidas se pueden redistribuir y 'completar' gracias al incremento de la recaudación respecto a 2018–, retirar sus Cuentas por segundo año consecutivo quedaría como un lunar muy negro en la gestión del Ejecutivo, al que la oposición ya viene reprochando desde hace meses su «incapacidad» para negociar infinidad de asuntos.

En todo caso, el Gobierno aún mantiene la esperanza de encontrar apoyos para su Presupuesto. Erkoreka apeló ayer a la «responsabilidad» de Bildu, Podemos y PP tras asegurar que tener nuevas Cuentas públicas en 2020 es «clave» para impulsar el previsible crecimiento del empleo y la económía. «Hay que avanzar superando la visión partidisista y primando el interés general», añadió el portavoz del Gabinete Urkullu en su comparecencia de cada martes tras el Consejo de Gobierno.

La RGI y el IRPF

El llamamiento de Erkoreka a dejar a un lado otras cuitas iba dirigida esencialmente al PP, que ha pasado de ser socio prioritario del Gobierno los dos primeros años de legislatura a situarse «más lejos que nunca» de Urkullu tras los recientes desaires electorales: el pacto del PNV con Bildu para desbancar a los populares las alcaldías de Laguardia y Labastida y excluirlos de la Mesa de las Juntas Generales de Bizkaia.

El PP vasco no cierra la puerta a apoyar las Cuentas, pero lleva varios días deslizando que exigirá una factura alta. Primero, que Lakua acuerde con los conservadores una modificación de la RGI. Amaya Fernández, 'número dos' popular, supeditó ayer las negociaciones a que el Gobierno lleve a cabo una «revolución fiscal», algo que portavoces de Lakua descartan. De momento, los populares reclaman a Urkullu que las diputaciones –en manos del PNV– rebajen el IRPF, reclamando que forma parte del pacto fiscal que firmaron los nacionalistas y los populares –y el PSE– a finales de 2017.

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