El Gobierno vasco ve complicado que las transferencias lleguen antes del 28-A

La ministra Batet y el consejero Erkoreka, en la reunión que mantuvieron a finales de 2018. /Ignacio Pérez
La ministra Batet y el consejero Erkoreka, en la reunión que mantuvieron a finales de 2018. / Ignacio Pérez

El Ejecutivo recalca que las negociaciones no están «rotas» pero lamenta que se haya querido modificar el modelo del Concierto

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El Gobierno vasco ve complicado que las cuatro transferencias que tenía previsto haber cerrado este pasado jueves con el Ejecutivo central lleguen antes de las elecciones del próximo 28-A. Aunque ambas partes intentan superar el fiasco que ha generado no haber podido culminar en fecha un acuerdo que la semana pasada se daba por hecho recalcando que la negociación no está «rota», la decepción en el lado vasco es importante porque consideran que a Pedro Sánchez le ha entrado «vértigo» y no ha querido rubricar un acuerdo que el PP y Ciudadanos podrían utilizar para acusarle de 'venderse' a los nacionalistas.

El traspaso a Euskadi de un tramo de 77 kilómetros de la AP-68, las ayudas previas a la jubilación a trabajadores afectados por ERE, la legislación sobre productos farmacéuticos y los seguros escolares se acordó la semana pasada. El PNV exigió un gesto público para apoyar los decretos que el Ejecutivo había remitido al Congreso. Los jeltzales votaron a favor y horas después el Gobierno central anunciaba que la Comisión Mixta de Transferencias se reuniría el jueves, justo antes de arrancar la campaña electoral. La cita estaba prevista para las diez de la mañana. Al final, ni se llegó a reunir.

Los nubarrones empezaron a hacerse visibles el lunes, cuando los técnicos de ambas administraciones fueron incapaces de cerrar los últimos flecos. Lo volvieron a intentar el miércoles y el jueves. Y en todos los casos fracasaron. Fuentes consultadas recalcan que el problema de fondo no es tanto la cuantía económica –se trata de competencias en las que hay poco dinero en juego–, sino el cómo se calcula.

El Ejecutivo de Vitoria proponía seguir el modelo de descuento vía Cupo que permitió alumbrar hace unos meses el traspaso de la AP-1 y dos pequeñas líneas de tren de mercancías pero, según apuntan desde el Ejecutivo, los técnicos del Ministerio de Hacienda no se movieron de su oferta inicial en ningún momento. La propuesta resultaba inaceptable para el lado vasco de la mesa, argumentan, no tanto por las discrepancias económicas en sí sino por que, dicen, hubiera supuesto romper el modelo del Concierto. «No era tanto una cuestión del huevo, sino del fuero», apuntan.

«Atenazarse»

El mal sabor de boca que ha dejado en Lakua la falta de acuerdo lo intentó aliviar Josu Erkoreka ayer dejando la puerta abierta al diálogo. «La voluntad clara del Gobierno vasco es seguir trabajando y buscando el acuerdo». De hecho, ayer continuó el intercambio de papeles.

No obstante, la rúbrica definitiva de los traspasos no parece sencilla a corto plazo. Erkoreka no quiso aventurarse a fijar una fecha tope para materializar los cuatro traspasos previstos y «atenazarse» así en unos plazos que ahora quedan diluidos a la espera del curso de los acontecimientos. El Gobierno de Vitoria admite que la campaña electoral, en la que todos los ministros implicados en las negociaciones ejercen como cabezas de lista, no parece el momento más propicio para que Sánchez se decida a dar un impulso definitivo a la negociación. En todo caso, no se descarta que antes del 28-A pueda haber algún gesto en forma traspaso parcial –no de todas las competencias, sino de alguna–. A partir de que se abran las urnas todo será más difícil porque el Gobierno estará en funciones. Y también será cuando el PNV pueda ser vital para el futuro de Sánchez. Por eso los jeltzales recalcan que todo lo que ha sucedido esta semana podría tener consecuencias».