Gobierno y Generalitat contemplan abrir una mesa de partidos sobre Cataluña

Carmen Calvo y Meritxell Batet, por parte del Gobierno, y Elsa Artadi y Pere Aragonès, de la Generalitat, el pasado diciembre. /Efe
Carmen Calvo y Meritxell Batet, por parte del Gobierno, y Elsa Artadi y Pere Aragonès, de la Generalitat, el pasado diciembre. / Efe

Moncloa matiza que se circunscribiría al ámbito autonómico, dentro de los márgenes del Estatut, pero el Ejecutivo catalán pide un foro más amplio

PAULA DE LAS HERAS

Ni el Gobierno acepta negociar un referéndum de autodeterminación con la Generalitat bajo la supervisión de mediadores internacionales ni el independentismo desiste de exigirlo. Y, sin embargo, ambos se felicitaron ayer de estar «avanzando» en el establecimiento de «mecanismos» para un diálogo efectivo que «vehicule una propuesta política sobre el futuro de Cataluña». Es lo que aseguraron tras el encuentro que tuvo lugar en La Moncloa entre la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, y el vicepresidente y la portavoz de la Generalitat, Pere Aragonès y Elsa Artadi.

Las conversaciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez y el de Quim Torra se enfrentan a una dificultad objetiva y es que el hecho de que utilicen unas mismas palabras no implica que compartan su significado. Es lo que ya ocurrió con el comunicado conjunto que una y otra parte emitieron el 20 de diciembre tras reunirse en Barcelona. Donde uno lee algo parecido a 'profundizar en el autogobierno' el otro interpreta 'caminar hacia la autodeterminación'.

Lo importante para el Ejecutivo, en todo caso, es que pese a las discrepancias y las tensiones, la cuerda sigue sin romperse y, en un momento en el que Sánchez busca que PDeCAT y Esquerra le aprueben los Presupuetos eso no es poca cosa. Sobre todo porque el clima con el que empezó el encuentro no era demasiado halagüeño. Apenas unas horas antes la Generalitat había anunciado la interposición de una denuncia contra la Policía por la detención de dieciséis personas, entre ellas dos alcaldes de la CUP, según el Tribunal Superior de Cataluña, sin orden judicial.

El asunto también se coló en el encuentro en La Moncloa aunque, de acuerdo con fuentes gubernamentales, se zanjó rápidamente al alegar Calvo que no entraba en su ámbito de competencias y se pasó a hablar de la «solución política». Y ahí está la clave. «Se valora la posibilidad de establecer dos espacios de diálogo diferenciados: uno entre gobiernos a partir de la comisión bilateral Estado-Generalitat y otro entre partidos, todavía por concretar», reza el texto que se emitió con posterioridad.

Otra cita en Barcelona

La semana que viene, Calvo, Aragonès y Artadi volverán a reunirse en Barcelona para tratar de aterrizar sobre el terreno y fijar fechas. Pero en Moncloa matizaron ayer dos cuestiones. Por un lado, que lo que se aborde en esa comisión bilateral Estado-Generalitat, tasada en el Estatut, serán asuntos relativos al «día a día» de los catalanes, como se ha hecho hasta ahora (infraestructuras, acción exterior, inmigración...). Y, por otro, que la mesa política será de partidos catalanes, no de ámbito nacional.

En noviembre, a propuesta del líder del PSC, Miquel Iceta, Torra ya intentó activar esa mesa en el Palacio de la Generalitat. La experiencia no fue precisamente fructífera. Además de que tanto Ciudadanos como el PP y la CUP evitaron participar, sólo sirvió para constatar profundas diferencias. La Generalitat, por su parte, sostiene que lo hablado con Calvo no es eso sino un foro «a nivel estatal».

Pero es cierto que la versión de Moncloa casa con lo que Sánchez lleva semanas advirtiendo a PDeCAT y Esquerra: que lo primero que deben hacer es reconocer que no hay una mayoría social a favor de la independencia y, después, hablar con el resto de catalanes. Dicho de otro modo, invita a negociar una reforma del Estatut, que requeriría el apoyo de al menos dos tercios del Parlament.

 

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