El Gobierno no contempla una repetición de las elecciones pese a los avisos de Iglesias

Isabel Celaá, durante su comparecencia tras el Consejo de Ministros. / EFE

Pide calma porque las negociaciones aún no han comenzado y confía en que Unidas Podemos no lleve el pulso hasta el final

RAMÓN GORRIARÁN MadridCRISTIAN REINO Barcelona

El Gobierno ni se plantea una repetición de las elecciones generales. «Sería lamentable» llegar a ese escenario porque los resultados del 28 de abril fueron «inequívocos», razonó la portavoz del Ejecutivo. La Moncloa considera que los avisos lanzados desde Unidas Podemos en ese sentido son las usuales bravatas previas a unas negociaciones que aún no ha comenzado.

Pablo Iglesias y miembros de su equipo han dejado caer en las últimas horas que «no tienen miedo» a una nueva convocatoria electoral si sus demandas de formar un gobierno de coalición no son atendidas. Sostiene que si no hay un acuerdo previo a la investidura no apoyarán la reelección del líder socialista. Un escenario que en el Gobierno ven irreal y una exageración por parte de Unidas Podemos porque, para empezar, las negociaciones no han comenzado y solo se ha producido un cruce de declaraciones. «Hay tiempo» porque el debate de investidura tendrá lugar, de acuerdo a los cálculos gubernamentales, en la primera quincena de julio, y el Rey comenzará la próxima semana la ronda de contactos para designar el candidato, apuntó Isabel Celaá.

Lo cierto es que si la formación que lidera Iglesias niega su respaldo a Sánchez en la investidura la situación se pondría oscura para el líder del PSOE. PP y Ciudadanos han dicho que en ningún caso colaborarían. Los independentistas catalanes, a lo sumo, llegarían a la abstención, y solo en el caso de Esquerra porque Junts per Catalunya no se plantea ni eso. En ese panorama parlamentario la investidura estaría en el aire. Ni en la Moncloa ni en el PSOE creen que se vaya a llegar a ese extremo, sobre todo porque Unidas Podemos no va a llevar su pulso hasta las últimas consecuencias. En definitiva, zanjó la portavoz, «no hay ninguna necesidad de asomarse a ese escenario» de nuevos comicios legislativos,

La repetición, además, alegan fuentes socialistas, tendría un perdedor, Iglesias y su partido, porque «no se entendería» que volvieran a las andadas con lo ocurrido en 2016, cuando no quisieron apoyar, ni con el voto a favor ni con la abstención, el pacto de investidura que Sánchez firmó con el líder de Ciudadanos. En las nuevas elecciones celebradas el 26 de junio de ese año, Podemos, aunque ya se presentó junto a Izquierda Unida, perdió 1,2 millones de votos y no ganó ni un escaño.

Pero ese escenario no está ni en el más remoto de los supuestos que manejan Sánchez y la dirección del PSOE, aunque la situación no es sencilla», como reconoció la ministra. Será necesario «trabar acuerdos», y el partido morado, al que definió como «acompañante preferente», está enrocado en la demanda de un gobierno de coalición que no cumple los patrones que exigen los socialistas. La portavoz se remitió a las características expuestas la víspera por José Luis Ábalos, esto es que tenga mayoría absoluta, y no la tiene porque entre las dos fuerzas suman 165, y que tengan «un peso semejante», el PSOE triplica la representación parlamentaria de Unidas Podemos.

¿Eso es un portazo? No, se apresuró a decir Celaá porque Iglesias puede proponer nombres «de independientes» para que se sienten en el Consejo de Ministros. Pero esa fórmula, insistió, «no puede considerarse un gobierno de coalición». Ese es el esquema con el que trabaja Sánchez, acordar con el líder de Podemos perfiles de personas que no militen en su partido pero que tengan una reconocida trayectoria progresista para incorporarlos al Gobierno.

Subidas de impuestos

Iglesias moduló este viernes su demanda en las jornadas del Círculo de Economía en Sitges, pero mantuvo lo sustancial. «Los ministerios son lo de menos», concedió. Hasta hace nada defendía que en esa alianza gubernamental cada partido debía estar representado de «forma proporcional» a su peso parlamentario. Con esa fórmula de reparto, las tres cuartas partes de las carteras deberían corresponder al PSOE por sus 123 diputados, y una cuarta parte a su partido por sus 42 escaños. «Lo fundamental», prosiguió, es acordar «un programa de gobierno de derechos sociales».

Ante la flor y nata de los empresarios catalanes, el auditorio menos receptivo para sus medidas, propuso una renta mensual de 600 euros para los más sectores desfavorecidos, la derogación de la reforma laboral de 2012, la reducción de la semana laboral a 34 horas sin rebaja salarial, y cinco subidas de impuestos (IRPF para los ingresos superiores a 100.000 euros, patrimonio, a la banca, transacciones financieras y grandes empresas tecnológicas), y una bajada, la del IVA para productos básicos. Unas medidas que, aunque minutos había dicho que los sillones no eran lo sustantuvo, solo podrán llevarse a cabo si su partido están en el Gobierno con un «peso modesto pero suficiente para empujar las reformas».

«Ya es hora de que la voluntad política de los ciudadanos se vea reflejada en un Gobierno de coalición», y se aferró al estudio del CIS divulgado el jueves, en el que el 45% de los ciudadanos abogan por un Ejecutivo que no sea monocolor.

«Confianza absoluta» en el CIS, pero Tezanos debe dar explicaciones

El Gobierno tiene una «confianza absoluta» en el CIS y sus estudios demoscópicos, pero también cree que su presidente, el exmiembro de la ejecutiva del PSOE José Félix Tezanos, debe dar explicaciones sobre su último trabajo. El CIS señaló en una nota que acompañaba al barómetro entregado el jueves que el 44% de los ciudadanos apoya que Pedro Sánchez gobierno en solitario, dato que no aparece por ninguna parte en el sondeo. La portavoz Isabel Celaá indicó que «a veces resulta complicado leer» los informes, pero confió en que Tezanos dará «las explicaciones pertinentes».