La familia del juez Lidón critica a la Audiencia Nacional por la desidia al investigar su asesinato

Iñigo y Jordi, hijos del juez Lidón junto a su viuda, Marisa Galarraga. / MANU CECILIO/EP

Iñigo, hijo del magistrado asesinado por ETA, ha leído un duro comunicado en el homenaje anual del Tribunal Superior en Bilbao

LORENA GIL

Es la primera vez que hablan en el homenaje del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Y la verdad es que su mensaje ha sido contundente. La familia del magistrado José María Lidón, asesinado por ETA hace 17 años, ha aprovechado el acto que el TSJPV le rinde cada año en Bilbao para cargar con dureza contra la Audiencia Nacional por los errores y la desidia con la que, según han denunciado, se ha tratado su caso. Es uno de los más de trescientos que permanecen aún sin resolver. El alto tribunal condenó en 2005 a Orkatz Gallastegi por facilitar la información que permitió cometer el crimen. Pero no a sus autores.

Papel en mano y con el beneplácito del presidente del TSJPV, Juan Luis Ibarra, Iñigo Lidón, uno de los hijos de la víctima, ha procedido a dar lectura a un comunicado en nombre de la familia. A su lado han estado en todo momento su madre, Marisa Galarraga, y su hermano Jordi. ETA asesinó al juez Lidón el 7 de noviembre de 2001 en su garaje de Getxo en presencia de Marisa y a escasos metros de su hijo Iñigo. «Han pasado 17 años y aún seguimos a la espera de juicio, un juicio que nunca hubiera llegado si lo hubiésemos dejado todo en manos de la Justicia», ha arrancado este último. Iñigo, que ha agradecido el «comportamiento impecable» de compañeros de la judicatura en cada acto en recuerdo de su padre, ha lamentado que «por desgracia» el «funcionamiento de la Justicia ha sido todo lo contrario». En el escrito, de folio y medio, la familia ha compartido los detalles que han acompañado al caso desde que un año después del atentado se hallara el arma que se utilizó para cometer el asesinato. Fue, tal y como han recordado, a raíz de que dos miembros de ETA, pertenecientes al 'comando Bizkaia' fallecieran en septiembre de 2002 en el barrio bilbaíno de Basurto al activarse la bomba que manipulaban en su vehículo. Entre los restos apareció dicha pistola. «A partir de entonces y parafraseando lo que nos dijo un alto miembro de las Fuerzas de Seguridad en ese momento: 'los etarras no se cambian las armas, por lo que si las tenían estos, ellos fueron los responsables del atentado a vuestro padre'. El caso quedó automáticamente archivado. Conclusión: Ya están muertos, caso cerrado», ha revelado Iñigo Lidón.

«Y así quedó». Hasta que diez años después, «al no recibir la familia ninguna indicación, pensando que podría prescribir y temiendo, como luego se confirmó, que nadie hacia nada», los allegados de Lidón consiguieron hablar con el juez de la Audiencia Nacional que llevaba la instrucción del caso. «De manera 'extraoficial' nos confirmó que el caso estaba parado porque se les atribuía a los que habían explotado en Basurto y que se estaba a la espera de si aparecía algo nuevo en algún momento que cambiase este enfoque», aseguran en su escrito. Una hora dedicó la familia a buscar en internet lo referente al 'comando Bizkaia' y el año 2001. «Aparecieron varias sentencias de la Audiencia Nacional que contradecían la versión oficial y demostraban que era imposible que fueran los que habían explotado, ya que el comando activo en dicho año era otro completamente diferente», han explicado. «Diez años de espera perdidos». «A partir de ahí y siempre teniendo que pedir favores y tocando muchas puertas... Es muy duro tener que pedir favores para que la Justicia haga su trabajo», ha lamentado Iñigo, consiguieron hacer llegar al juez encargado del caso varios informes de diferentes cuerpos policiales con los datos que disponían a cerca de los comandos que atentaban en 2001. Y en concreto, del caso del magistrado Lidón. Lograron que el sumario se reabriera. Pero por entonces, según apuntan en su comunicado, los miembros del 'comando Bizkaia' llevan detenidos varios años «y nunca nadie les había siquiera preguntado por mi padre en todo ese tiempo. Hablamos de unos seis años sin una sola pregunta», han reprochado en su escrito.

Hace ya más de dos años que tanto Iñigo Lidón como su madre, Marisa, «testigos del atentado», identificaron en rueda de reconocimiento a uno de los etarras que habría participado en el crimen. Se trata de Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki'. «El juez elevó el caso para juicio». Pero con carácter previo había que solicitar su extradición, al encontrarse este último preso en Francia. «Dos años y de nuevo nadie nos decía nada. Nuestro abogado y nuestro procurador solo recibía negativas de reuniones e incluso no se presentó nadie a dos citas ya cerradas», revelan la familia de la víctima en su comunicado. «Nuestra sorpresa final llegó este verano, al ver en la prensa que el etarra que habíamos identificado estaba en España para ser juzgado por otro caso y no por el de mi padre», ha compartido. Solo entonces les reconocieron que la orden de extradición «se había extraviado y que nunca llegó a Francia». «Dos años más perdidos porque alguien no ha querido hacer su trabajo sin pensar que detrás de esa orden hay personas muertas y familias que solo buscan que se haga justicia para poder pasar página. Dos años en que esa persona no ha sido capaz de rehacer esa orden y que ha preferido no asistir a reuniones y dar la cara. Por supuesto, ningún responsable ni ninguna responsabilidad por parte de nadie», han criticado duramente durante el homenaje en el Palacio de Justicia de Bilbao y ante multitud de representantes de la judicatura. La reacción de la Audiencia Nacional ha sido tramitar otra orden de extradición, sin carácter de urgencia, rechazando el recurso de la familia «para evitar tener que esperar otro año». «Total, dan igual 18 que 19 años».

«Esta es la realidad del proceso jurídico y la situación actual del caso de mi padre», ha resumido Iñigo Lidón. «Y lo que es peor es que aún tenemos que dar las gracias a que debido a su profesión hemos podido mover algunos hilos a los que otras víctimas posiblemente no tendrán acceso tan fácil como nosotros. Solo espero que esto sea un caso aislado y que no se esté tratando a más víctimas como a nosotros», ha concluido el comunicado familiar.

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