El PNV no enmendará las Cuentas de Rajoy para dar «una oportunidad al diálogo» en Cataluña

El líder del PP vasco Alfonso Alonso pasa frente a los escaños del lehendakari Urkullu y Josu Erkoreka, en el Parlamento./Blanca Castillo
El líder del PP vasco Alfonso Alonso pasa frente a los escaños del lehendakari Urkullu y Josu Erkoreka, en el Parlamento. / Blanca Castillo

Los jeltzales se dan un mes más de tiempo para poder apoyar los Presupuestos, «la mejor decisión para desactivar el 155»

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

El PNV confirmó ayer lo que era un secreto a voces. El partido jeltzale no presentará enmienda de totalidad a los Presupuestos Generales del Estado, una decisión oficializada ayer por el EBBen reunión extraordinaria que en sí misma no presupone nada –el grupo vasco podría igualmente votar el próximo jueves con la oposición y tumbar las Cuentas de Mariano Rajoy– pero que encierra un gran significado político. Los jeltzales marcan el camino que, como adelantó ayer EL CORREO, seguirán en el debate de totalidad de los Presupuestos. Una senda que pasa por rechazar en bloque con PPy Ciudadanos las exigencias de devolución del proyecto en el debate de los próximos días 25 y 26 y permitir que continúe su tramitación en el Congreso hasta su votación definitiva a finales de mayo.

Un 'bonus' extra de un mes de tiempo –una eternidad en política– a pesar de que el Ejecutivo catalán continúa intervenido y el 155 en vigor, a la es pera de que el soberanismo pragmático, cada vez mayor en número según algunas fuentes del dividido bloque 'indepe', logre imponer una investidura viable en Cataluña. Precisamente con esa necesidad de ganar tiempo para lograr que se constituya un Govern «legítimo» jugó ayer el PNV para justificar su decisión, que, en su opinión, no supone extender un «cheque en blanco» al PP y a Rajoy para evitar la prórroga presupuestaria. Esa posibilidad asomaría la legislatura al abismo de un final abrupto, según reconoció el propio Andoni Ortuzar el pasado miércoles, y el PNV lateme porque daría alas a Ciudadanos y «españolizaría» el debate político en puertas de las elecciones municipales y forales de 2019.

En una nota hecha pública pasadas las nueve de la noche tras casi cuatro horas de reunión, la ejecutiva peneuvista explicó su decisión como «una oportunidad a la apertura de un nuevo tiempo de diálogo político en el Estado español y en Cataluña» así como «a la restauración de un Govern legítimo». Renunciar a enmendar el conjunto del Presupuesto de Rajoy no quiere decir, entiende el EBB, que hayan abdicado de su promesa de no respaldar las Cuentas mientras el 155 siga en vigor sino que, al favorecer que continúen su tramitación en el Congreso hasta la votación final del dictamen –entre el 22 y el 24 de mayo–, están propiciando a su vez que la endiablada crisis catalana se acerque a una solución. «El PNV proclama una vez más su oposición frontal al artículo 155 y cree que la decisión adoptada es la mejor para propiciar su desactivación a la mayor brevedad posible», solemnizaron.

Para cuando el Congreso encare la votación definitiva del proyecto, la gran incógnita que mantiene en vilo a la escena política vasca, catalana y española se habrá despejado en cualquier caso. El 22 de mayo expira el plazo para que las fuerzas soberanistas catalanas alcancen un acuerdo que permita investir un candidato a presidente de la Generalitat. En caso contrario, quedarían automáticamente convocadas unas nuevas elecciones el próximo 15 de julio. Ése es el fantasma que por igual atemoriza al PNV, a Mariano Rajoy, al PDeCAT y a Esquerra y que, hoy por hoy, solo interesaría agitar a la CUP, a Ciudadanos y a un Puigdemont que podría querer batirse el cobre de nuevo en las urnas para así legitimarse políticamente.

Pero ni la antigua Convergència ni Esquerra están dispuestas a poner en riesgo el «tesoro» que para ellos supone la mayoría absoluta. De ahí que tanto los neoconvergentes como los republicanos hayan dado su 'bendición', en público y en privado, al PNV para que agote los plazos y evite así romper la baraja antes de tiempo. El 'cuanto peor mejor' y la inestabilidad en Madrid que se busca desde el independentismo más radical solo dificultaría la formación de un Ejecutivo estable en Cataluña. A esa conclusión han llegado con sus interlocutores catalanes Ortuzar y el lehendakari Urkullu, que en los últimos días han intensificado de manera exponencial sus contactos con dirigentes soberanistas. Según algunas fuentes, Ortuzar habría viajado incluso a Barcelona para pulsar 'in situ' el minuto y resultado del independentismo. Fuentes de Lehendakaritza confirmaron que el jefe del Ejecutivo de Vitoria ha mantenido contacto permanente con «responsables políticos, institucionales, sociales, económicos y empresariales catalanes».

Con el convencimiento, expresado también por Ortuzar el miércoles, de que los independentistas lograrán formar Gobierno, el EBB explicó ayer que han decidido «asumir un compromiso activo que facilite vías de entendimiento y proporcione el tiempo necesario para revertir esta situación» y dar la vuelta así a la «nefasta judicialización» de la crisis catalana.

EH Bildu cree que validar las Cuentas apuntala la «deriva autoritaria» de Rajoy

EHBildu presentó ayer su enmienda a la totalidad a los Presupuestos de Rajoy, un paso previsto desde hace semanas y que la coalición soberanista justificó al considerar que no se puede «apuntalar un Gobierno que está mostrando una deriva autoritaria y recentralizadora cada vez más clara y que no desaparecerá con la anulación formal del 155».

La decisión fue hecha pública por la diputada Marian Beitialarrangoitia en una rueda de prensa en San Sebastián, en la que recordó la vigencia de dicho artículo en Cataluña. Un precepto que, a su juicio, «ha evidenciado, más si cabe, que el Gobierno solo respeta el actual reparto competencial cuando le interesa».

EH Bildu, además, subrayó que los Presupuestos Generales del Estado pretenden «profundizar en las perjudiciales políticas que ha venido desarrollando el PP en diferentes ámbitos» y han supuesto «una cronificación de la desigualdad».