La distancia entre Cs y Vox complica la operación del PP para retener el poder

Santiago Abascal, líder de Vox. /Efe
Santiago Abascal, líder de Vox. / Efe

Los liberales avanzan que no se sentarán a negociar «ni entradas» en los ejecutivos «ni pactos de gobierno» con Abascal

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

«Ruido y mucha sobreactuación». Los veteranos del PP en esto de las negociaciones políticas llaman a la cautela. Es tiempo de escenografía, de que cada partido exhiba sus fortalezas y posiciones de máximos. Después, se verá. Lo que por ahora perciben es que el factor Vox ha añadido complejidad a las conversaciones del bloque de la derecha, donde Ciudadanos se niega a dialogar con la formación de Santiago Abascal sobre la constitución de gobiernos autonómicos y locales.

José Manuel Villegas advirtió esta mañana de la lejanía entre su partido y el tercer actor de la derecha. «No nos vamos a sentar con Vox a negociar ni entradas en el gobierno ni pactos de gobierno», concretó en TVE. En esa misma entrevista, el secretario general de Ciudadanos añadió que, por lo tanto, no contempla compartir ejecutivos «tripartitos».

En todo caso, y aunque puede haber territorios en los que la formación de Abascal pida presencia en el Gobierno, lo que demanda es, de entrada, una silla en las conversaciones y poder abordar cuestiones de su programa electoral. El portavoz del partido en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, reiteró este jueves que los suyos no están por repetir la fórmula andaluza, en la que Ciudadanos dejó en manos del PP el diálogo con Vox. E insistió en que no firmarán pactos de «adhesión».

El cortejo

Mientras tanto, la dirección de los populares se sirvió este jueves de la línea roja de Rivera para enfriar la opción de que Vox entre en ejecutivos como el de la Comunidad de Madrid. «Un gobierno con Ciudadanos, lo dicen ellos, no lo digo yo, es de coalición de Ciudadanos y PP», sostuvo Javier Maroto en RNE. Eso sí, recomendó a los liberales dialogar con los de Abascal: «No sentarse significa más gobiernos de izquierda o perder territorios».

El PP, que ya ha mantenido los primeros contactos con sus dos socios potenciales, se juega mucho en estas dos semanas. Para empezar, retener la Comunidad de Madrid, Castilla y León y la Región de Murcia. Pero también poder ganar plazas como Aragón o el Ayuntamiento de Madrid, donde Ciudadanos aspira a convertir en alcaldesa a Begoña Villacís y está siendo cortejado por los socialistas. Una ventaja negociadora que incomoda a los populares, temerosos de tener que ceder el consistorio a cambio de sus feudos. Por ahora, el partido de Pablo Casado está dispuesto a aguantar.