La difícil relación entre jóvenes y política

Aitor González, Asier Areito, Eraitz Saez de Egilaz, Víctor Trimiño y Aintzane Souza./Igor Aizpuru
Aitor González, Asier Areito, Eraitz Saez de Egilaz, Víctor Trimiño y Aintzane Souza. / Igor Aizpuru

El 64% no confía en ella. EL CORREO reúne a jóvenes de los cinco partidos con representación en el Parlamento vasco

ANE ONTOSO

¿Está perdiendo la política a los jóvenes? El Barómetro 2017 sobre Adolescencia y Juventud del Centro Reina Sofía de la FAD constata que el 64 % de los ciudadanos entre 15 y 29 años no confía en las formaciones políticas y tan solo el 3,8% ve utilidad en pertenecer o colaborar en un partido. Esto repercute en la movilización electoral y crea desafección: solo el 47% considera útil el voto. En el informe Jóvenes españoles entre dos siglos (1984-2017), de la Fundación SM, sin embargo, el 42,4 % de los encuestados cree en la participación política como forma de cambio social. En ambas investigaciones los porcentajes son muy altos cuando se les pregunta a los jóvenes si consideran que los políticos buscan los intereses de sus propios partidos (77 %) o si creen que no tienen en cuenta sus ideas e inquietudes (80%). Los casos de corrupción, un goteo interminable, han hecho mucho daño. Salen en todas las investigaciones.

En cualquier caso, y pese a la desconfianza que la política les suscita, el interés de los jóvenes por ella va en aumento, como recogen los dos sondeos. A nivel autonómico, el 39% de la juventud de Euskadi de entre 15 y 29 años afirma estar muy o bastante atraída por la política. Aunque minoritario, es el dato más alto de la serie iniciada en el año 2000, tal como detalla Gazteaukera, el Observatorio Vasco de la Juventud.

Según Braulio Gómez, investigador en Ciencia Política en la Universidad de Deusto, se está abriendo, también en Euskadi, una «brecha» entre los jóvenes, que ha aumentado la «desigualdad» entre ellos. «Por un lado se hallan los que cada vez tienen más interés, están superinformados, cada vez son más críticos y llaman política a problemas del trabajo, educación o salud -observa-, pero están alejados de esas cuestiones que tradicionalmente han sido las que han ocupado el centro del debate en el País Vasco, como el asunto territorial, el proceso de paz o la memoria histórica». En el otro «extremo», aquellos jóvenes a los que cada vez les aporta menos y que no encuentran en ella la respuesta a sus problemas en un momento de crisis económica. Un grupo que se caracteriza, a grandes rasgos, porque tiene «menos recursos económicos, educativos y sociales».

EL CORREO ha reunido a jóvenes de las cinco fuerzas políticas con representación en el Parlamento vasco para conocer su opinión al respecto, así como el motivo que les impulsó a dar el salto a la política.

Asier Areitio / Euzko Gaztedi-EGI

«Debemos avanzar hacia un federalismo»

Asier Areitio es un mungitarra de 21 años que estudia un doble grado de Derecho y ADE en la UPV de Sarriko. Opina que el gran problema de los políticos es el «populismo» y pone de ejemplos los casos de Donald Trump en Estados Unidos o el de Beppe Grillo en Italia. Admira, sin embargo, a Kennedy u Obama, y tiene de referencia al exlehendakari José Antonio Aguirre, un hombre «apasionado por la política». Areitio también siente «pasión» por ella. Desde bien pequeño le suscitó interés y eso que «en casa» es el único afiliado a un partido. Su caso fue «totalmente vocacional». El primer acto en el que participó fue un Alderdi Eguna. En cuanto la edad se lo permitió, se afilió a Euzko Gaztedi-EGI, los 'cachorros' del Partido Nacionalista Vasco. «En el País Vasco los jóvenes tenemos la política muy presente -sostiene-. Ya con 15 años empecé a ver que las decisiones políticas me afectaban». Asegura que los dirigentes «nos tienen muy en cuenta».

Al partido también le preocupa el relevo generacional. Recientemente Andoni Ortuzar mantuvo un encuentro informal con jóvenes en Bilbao a través de la iniciativa 'Next'. «A un joven que cree que sus intereses no se ven defendidos, le diría que participe activamente en política. Pero no hace falta estar dentro de un partido para hacerlo, cualquier movimiento social u organización puede hacer llegar su voz». En cuestiones de actualidad, Areitio lo tiene claro: «Somos la única comunidad autónoma que no ha renovado su Estatuto y va siendo hora, la ley se tiene que adaptar a las nuevas sociedades. Son ideas compatibles con la Unión Europea». Sabe de lo que habla porque lleva las relaciones exteriores de las juventudes del partido y vive de cerca la política europea.

Asier Areito

Edad:
21 años.
Vive en:
Mungia.
Estudia:
Derecho + ADE.
Agrupación:
Euzko Gaztedi-EGI del PNV, que cuenta con alrededor de 1.800 afiliados de una media de 22 a 25 años.

«Debemos avanzar cada día más hacia un federalismo y dentro de esa concepción ideal del derecho de autodeterminación no entra la idea de crear fronteras dentro de la Unión Europea», sentencia. Con EGI -1.800 afiliados- organiza eventos abiertos, la Bilera Nagusia (Asamblea General), y tratan temas como paz y convivencia, memoria histórica o el Concierto Económico. Si le eligieran para participar en política tendría que «meditarlo», pero cree que estar en una institución pública o en un partido «es un servicio que ofreces a la sociedad, y para mí lo más sano es que sea algo temporal».

Aintzane Souza / Gazte Moreak

«Informaremos sobre contratos basura para que no nos engañen»

A Aintzane Souza la política le despierta esperanza. Tiene 25 años, vive en Pasaia y estudia Animación en CEINPRO. Un caso de desahucio que sufrió en su propia piel detonó la decisión de formar parte de Gazte Moreak, el grupo de jóvenes de Podemos en Euskadi que nació en septiembre del año pasado. El 15-M hizo el resto. «Vengo de Zestoa, un pueblo abertzale en el que daba igual si estaba EH Bildu o el PNV, que nada cambiaba. La gente se estaba yendo a la quiebra y montaban una plaza de toros -explica-. Viví una situación dura y desagradable. Con desconocimiento, miedo y desesperación a veces. Y fui consciente de que había que cambiar las cosas, porque hay mucha gente en esas circunstancias».

Souza advierte que «si quieres cambiar la realidad vas a tener que participar en algún partido o salir a la calle. El voto también es primordial. Yo misma estaba cansada de la política pero también de ver siempre lo mismo». Y abunda: «La política es algo que tiene que ser de la gente de a pie, no de alguien que esté en una peana. Además, un partido que no salga a la calle tampoco te va a servir de nada». Gazte Moreak, con 40 miembros -«no soy la cara visible, trabajamos por proyectos», aclara-, acaba de celebrar un encuentro de tres días en Vitoria. Tiene previsto, además, abordar temas como feminismo, campaña animalista (la favorita de Souza), ocio alternativo, movimiento estudiantil, LGTBI, ecología o precariedad laboral. «Hemos hecho formaciones de precariedad y haremos mesas informativas sobre contratos basura para que no nos engañen», explica.

Aintzane Souza

Edad:
25 años.
Vive en:
Pasaia.
Estudia:
Grado Superior de Animación 3 D.
Agrupación:
Gazte Moreak de Podemos en Euskadi. Rondan las 40 personas.

Eraitz Saez de Egilaz / Secretaría de Juventud de EH Bildu

«La política profesional debe desaparecer»

«No somos un grupo de juventudes de EH Bildu, sino un secretariado como otro cualquiera que pretende incidir en la problemática de los jóvenes (precariedad laboral, acceso a la vivienda...). Tenemos que entender que al ser una coalición, además tenemos otros grupos que plantean esa problemática en la calle, como Ernai o Gazte Abertzaleak». Son palabras de Eraitz Saez de Egilaz, secretaria de Juventud de la formación soberanista, integrada por media docena de personas. Natural de Beasain, cursa cuarto de Derecho en la UPV de San Sebastián y ha comenzado las prácticas. Más que a políticos, admira a figuras intelectuales o a mujeres que han sabido luchar pese a estar en la sombra, pero también confiesa que «hay personas que es encender la tele y me ponen enferma».

«Desde los 15 años -ahora tiene 21- empecé a tomar parte en diferentes movimientos tanto estudiantiles como de juventudes. Creo que la política no es solo afiliarse a un partido, sino que también hay que trabajar en la calle», explica. Por eso compagina su cometido en EH Bildu con Ernai. Pone de ejemplo al movimiento feminista que hace bien poco tomó las ciudades. «El cambio no ha venido de las instituciones -ilustra-, sino de la calle». Durante once años, desde que cumplió los seis, estuvo visitando en diversas cárceles francesas a su padre, condenado por pertenecer al aparato de extorsión de ETA. Niega, sin embargo, que fuese el motivo que le impulsó a entrar en política. «Puede que influyese, pero es difícil tener que estar explicando todo el día que desde pequeña la política me ha interesado mucho. Ponía la tele y veía debates, aunque muchísimas veces no los entendiese. Han sido más las ganas de cambiar las cosas y para eso tenemos que empezar por cada uno».

Eraitz Saez de Egilaz

Edad:
21 años.
Vive en:
Beasain.
Estudia:
4º de Derecho.
Cargo:
Secretaria de Juventud de EH Bildu, departamento que cuenta con media docena de personas.

Aboga por hacer «de Euskal Herria» un estado independiente para «abrir nuevas oportunidades», porque «de Madrid solo viene precariedad y miseria». Y aunque admite que sí hay que reconocer el daño causado por ETA, también ve necesario «dar pasos en torno al acercamiento de los presos, como ha decidido Francia, y no hacer política de venganza como el Estado español». A día de hoy pretende vivir solo de sus estudios. «La política profesional tiene que desaparecer, ser solo una persona elegida por la ciudadanía para tomar parte en las instituciones públicas. Debería de ser un lujo como tal», afirma.

Aitor González / Nuevas Generaciones del País Vasco

«El futuro político lo veo en Europa»

El pasado miércoles, 24 militantes de Nuevas Generaciones del PP vasco viajaron a Bruselas para conocer el Parlamento europeo y la labor que allí se realiza de la mano del eurodiputado Carlos Iturgaiz. «El futuro político lo veo en Europa. En unos años, la capital de España será Bruselas. No entiendo bien el independentismo. En el siglo XXI, que cada vez miramos más a Europa y las fronteras desaparecen, hablar de hacernos más pequeños o poner barreras...». Aitor González pronuncia categórico estas palabras. Es el presidente de las Juventudes del PP vasco, una organización con «voz propia» y que recoge «un montón de sensibilidades», desde noviembre; y está afiliado desde hace una década, aunque «frecuentaba los círculos desde los 16 años».

Ahora tiene 29, tiene un grado en gestión comercial y marketing y otro en administración y dirección de empresas, y es árbitro de fútbol nacional de Tercera División, así como asistente de partidos de Segunda B. Desde hace una década es voluntario de Cruz Roja. Hoy es vicepresidente de la asamblea de la institución humanitaria en Vitoria, donde reside. Estuvo tres años en la Red de Transporte Sanitario Urgente para Osakidetza, pero tuvo que dejarlo para cuidar a su padre, que finalmente falleció. González piensa que «ser normal» es una «característica muy positiva» para un político, porque «te acerca» a la gente. «Si no vas en bicicleta al trabajo, no te darás cuenta de los problemas que hay en la calle, y si no pagas la compra, no te darás cuenta de lo que suben los precios», precisa.

Aitor González

Edad:
29 años.
Vive en:
Vitoria.
Estudios:
Grado de Gestión Comercial y Marketing y de ADE. Es árbitro de fútbol y vicepresidente de la asamblea de Cruz Roja de Vitoria.
Cargo:
Presidente de Nuevas Generaciones del País Vasco del PP, con «varios centenares» de afiliados.

«Me interesa la política y pensé que podía aportar algo desde dentro. Entonces en el País Vasco carecíamos de libertad a la hora de decir lo que uno sentía o pensaba ideológicamente, uno de los motivos por los que decidí dar el paso -admite-. Recuerdo que todavía estaba ETA y había un cierto miedo. También había temor al rechazo. Pero cuando eres joven eres un poco rebelde». En NNGG, además de reunirse con colectivos sociales o abordar temas de empleo y emprendimiento, están «haciendo campaña para normalizar el sentirse vasco y español».

Víctor Trimiño / Juventudes Socialistas de Bizkaia

«Todos tenemos un voto que, cuando lo metemos en la urna, vale lo mismo»

Cuando Víctor Trimiño vivió la llegada de Patxi López a la Lehendakaritza, relata que se produjo «un cambio muy importante». «Vi que la gestión del PSE modificaba muchas cosas que debían ser cambiadas». Aquello le impulsó a afiliarse a las Juventudes Socialistas de Euskadi al cumplir la mayoría de edad. «Aunque desde siempre ha habido muchas cosas, sobre todo particulares de la sociedad vasca, que no me gustaban: la intolerancia, el sectarismo, la intimidación de una parte de la sociedad hacia la otra, la imposición de ciertas formas de entender lo que tenía que implicar 'ser vasco', junto con otras cuestiones sociales como la desigualdad o la solidaridad», confiesa.

Ahora tiene 25 años, vive en Galdakao y trabaja como programador en una oficina de Bilbao. Estudió Física en la Facultad de Ciencias de Leioa y más tarde cursó un máster en la Escuela de Ingenieros de San Mamés en Ciencia y Tecnología Espacial. Le entristece que haya quienes piensen que «la política no es una herramienta para transformar las cosas». Como el resto, echa casi toda la culpa a los casos de corrupción, aunque manifiesta que «hay vida más allá» de ella. En la organización -unos «100 o 200» miembros- tratan temas como la brecha salarial, el acoso en fiestas, la salida de jóvenes al extranjero o el empleo. Y buscan tener cada vez más presencia en centros educativos y universidades.

Víctor Trimiño

Edad:
25 años
Vive en:
Galdakao.
Estudios:
Física y máster en Ciencia y Tecnología Espacial. Trabaja de programador.
Agrupación:
Juventudes Socialistas de Bizkaia, que cuenta con «entre 100 y 200» militantes.

Se preocupa por el voto. «Es un derecho por el que se ha luchado durante muchos años. Una herramienta con la que se puede competir de tú a tú entre todas las personas, tengas más recursos o menos, vivas en un sitio u otro, seas de un género o una orientación sexual u otra, todos tenemos un voto que cuando lo metemos en la urna vale lo mismo», defiende. Según Trimiño, los gobernantes del futuro van a tener que hacer frente a «la globalización, las nuevas tecnologías o la competencia con economías emergentes». Y en cuestión de pacificación, sostiene: «El reto de las generaciones futuras es el de dejar bien claro en términos políticos, sociales e, incluso, éticos, lo que ha pasado aquí, dónde estuvo cada uno y lo que no se puede repetir».