Diez años de la llegada de los socialistas a Ajuria Enea

Pilar Unzalu, Carlos Aguirre, Gemma Zabaleta, Rodolfo Ares, Iñaki Arriola, Patxi López, Bernabé Unda, Isabel Celaá, Rafael Bengoa, Idoia Mendia y Blanca Urgell, el día que tomaron posesión de sus cargos. /ignacio pérez
Pilar Unzalu, Carlos Aguirre, Gemma Zabaleta, Rodolfo Ares, Iñaki Arriola, Patxi López, Bernabé Unda, Isabel Celaá, Rafael Bengoa, Idoia Mendia y Blanca Urgell, el día que tomaron posesión de sus cargos. / ignacio pérez

El Gobierno vasco de Patxi López tomó posesión tal día como hoy en 2009 para estar «al servicio de todos los vascos a diferencia de Ibarretxe, que sólo miró a la mitad nacionalista»

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZ

Ocurrió el 9 de mayo de 2009, hoy hace diez años. Ese día, en la escalinata de Ajuria Enea, posaba sonriente el nuevo Gobierno vasco que había tomado posesión unos minutos antes. Por primera vez, estaba integrado sólo por consejeros socialistas. Al frente, Patxi López, que dos días antes había prometido el cargo en Gernika. «Estábamos cargados de ilusión. Para nosotros era cumplir un sueño que llevábamos persiguiendo toda la vida», reconoce en declaraciones a este periódico el exlehendakari, hoy diputado electo en Madrid.

El PSE había quedado segundo en los comicios autonómicos del 1 de marzo con su mejor resultado histórico y sólo por detrás del PNV de Ibarretxe -la Justicia había ilegalizado la marca electoral de la izquierda abertzale-. Los socialistas pactaron con el PP, que apoyaron «gratis» a López, en palabras de Borja Sémper, para «recuperar la tranquilidad y normalidad en la política y sociedad vasca» tras la apuesta soberanista del PNV. «El debate identitario lo inundaba todo. La confrontación era constante», rememora López. «La etapa de Ibarretxe (permaneció diez años en Ajuria Enea) fue tremenda. Gobernaba sólo para la mitad de la población, la nacionalista. No entendió la pluralidad de Euskadi», asegura Idoia Mendia, entonces consejera de Justicia y portavoz, hoy secretaria general del PSE.

López, en Gernika.
López, en Gernika. / M. salguero

El escenario al que se enfrentó aquel Gobierno socialista, además de la «convulsa» situación política, se completaba con la crisis económica y con ETA, que seguía asesinando. «Desde el primer minuto nos señaló como objetivo prioritario», apunta el exlehendakari. La banda anunciaría dos años el cese de su actividad armada, coincidiendo con un viaje de López por Estados Unidos. «Muchas veces lo he pensado. Sólo por acabar con ETA mereció la pena nuestro paso por el Gobierno», confiesa Mendia.

Los socialistas recuerdan la primera etapa en Ajuria Enea como complicada, sobre todo por la oposición «brutal y salvaje» que planteó el PNV. Aunque ahora prefieren no ahondar en detalles, en el seno del PSE no olvidan los ataques que recibieron desde la formación jeltzale, en muchas ocasiones «personales» del «todo intolerables». En esa labor destacaron José Luis Bilbao y la Diputación foral de Bizkaia, que actuó como ariete del PNV, así como Iñigo Urkullu, en aquellos años presidente del EBB. «Algunos de ese partido creían que el Gobierno vasco les pertenecía por derecho divino», desliza López. Tras esa primera etapa, el exlehendakari asegura que las relaciones mejoraron y que incluso algunos proyectos legislativos salieron adelante con el apoyo de los jeltzales.

«Con aquel Gobierno se asentó la defensa de la pluralidad como un valor esencial en Euskadi» Patxi López| Exlehendakari

«Aún hay riesgo»

El Gobierno socialista aguantó tres de los cuatro años previstos inicialmente. El acuerdo con el PP no adio para más. Las diferencias entre ambos partidos, sobre todo a nivel nacional, superaron al interés común de plantar una «alternativa constitucionalista» de más largo recorrido. En octubre de 2012 se celebraron elecciones y en diciembre, Urkullu tomó posesión como lehendakari.

Tanto López como Mendia defienden el balance que dejó aquella legislatura. Más allá de la «modernización de la administración» y los avances en Osakidetza o Educación, destacan una manera de entender la política «que marcó un antes y un después en Euskadi». «Se asentó la defensa de la pluralidad como un valor esencial y que la mejor manera de mantener la estabilidad y la confianza es el acuerdo entre diferentes. La sociedad vasca ha interiorizado que se vive mejor con entendimiento entre los partidos», coinciden. «Aunque ojo, el riesgo de volver atrás sigue ahí. Puede quebrarse si alguno de los actores quiere volver a la política de bloques, a los extremos», añaden en referencia al acuerdo en clave soberanista alcanzado por PNV y EH Bildu para la reforma estatutaria.

De momento, diez años después, jeltzales y socialistas gobiernan en coalición. Tres consejeros del PSEcomparten Ejecutivo con ocho del PNV bajo la presidencia de Urkullu. Uno de ellos es Josu Erkoreka, su portavoz, que hace una década vaticinó que antes vería «cerdos volar» que un lehendakari socialista.