Los delitos a los que se enfrentan los procesados

Los delitos a los que se enfrentan los procesados

EL CORREO

Más allá de la malversación, la clave del juicio será discernir entre rebelión y sedición. El primer delito, defendido por la Fiscalía, exige el uso de la violencia y conlleva penas más duras de cárcel que la sedición, tipo por el que se inclina la Abogacía del Estado.

Sedición

Es el delito que se atribuye a quien se alce «pública y tumulturiamente» para impedir la aplicación de las leyes «por la fuerza o fuera de las vías legales». El Código Penal prevé entre 10 y 15 años de cárcel para quienes se constituyan en autoridad en la comisión de este delito, y entre 4 y 8 años para los que participen en la «provocación o la conspiración».

Rebelión

Es una versión más grave de la sedición, ya que castiga con entre 15 y 25 años de prisión a las personas que se alcen «violenta y públicamente» para, entre otros fines, declarar la independencia de un territorio nacional. En caso de que se usen armas, la pena puede llegar a los 30 años. Es el delito por el que se condenó a los impulsores del fallido golpe de Estado en 1981.

Malversación

El delito de malversación de caudales públicos castiga a la autoridad o funcionario que sustraiga dinero del erario en un ejercicio de administración desleal o de apropiación indebida; es decir, que use esos fondos para fines inadecuados. Las penas oscilan en función del patrimonio afectado: la máxima es de seis a ocho años si la cifra supera los 250.000 euros.