La debilidad de Podemos origina una constelación de candidaturas de izquierda

Carmena, Santisteve y Errejón./
Carmena, Santisteve y Errejón.

La proliferación de opciones amenaza los gobiernos progresistas en varias comunidades y ayuntamientos

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

De cara a las próximas citas electorales la izquierda puede superar con creces su capacidad para pegarse un tiro en el pie. Si el centro derecha se encuentra más dividido que nunca, con hasta tres formaciones disputándose los votos en este nicho electoral, las fuerzas progresistas podrían llegar a ser hasta cinco en determinados lugares.

En las generales, el PSOE se disputará las papeletas con Unidas-Podemos, Actúa y, en el caso de la Comunidad Valenciana, también con Compromís. El problema se agudiza en las autonómicas y municipales. El mayor esperpento para las fuerzas de izquierda apunta a la Comunidad de Madrid, que aspiran a recuperar tras 24 años ininterrumpidos de gobiernos del Partido Popular. A día de hoy concurrirán por separado PSOE, Podemos, Más Madrid e Izquierda Unida. Quien el 26 de mayo no supere la barrera del 5% de los sufragios, se quedará fuera de la Asamblea regional, por lo que esos votos caerán en saco roto.

El Ayuntamiento de la capital no se queda atrás. IU y los anticapitalistas, además del PSOE del exseleccionador de baloncesto Pepu Hernández, disputarán el voto a Manuela Carmena, quien según los primeros encabeza un proyecto «personalista y socioliberal», sobre el que no hay nada que hablar.

En Zaragoza, Pedro Santisteve, -alcalde de la capital aragonesa y uno de los símbolos de los «ayuntamientos del cambio de Podemos- se enfrentará a priori a una lista de la formación morada. Este último caso es especialmente llamativo, ya que la organización de Podemos en Aragón ha decidido concurrir en contra del criterio de su líder nacional. «Pedro Santisteve es un grandísimo compañero, que ha dicho hasta la saciedad que él quería ir con Podemos y la verdad es que lamento que nuestros compañeros en Aragón no se hayan puesto de acuerdo con un alcalde que es un ejemplo de valentía», lamentó Pablo Iglesias.

La causa de esta nueva constelación de fuerzas progresistas está en la explosión interna de Podemos. Mientras que las cosas fueron bien, todo el mundo a la izquierda del PSOE quiso acercarse a la formación morada. Pero ahora, cuesta abajo en las encuestas, cada uno empieza a mirar por sus intereses y hasta en IU, principal socio de los de Iglesias, crecen las voces que abogan por volar de nuevo por libre. En la consulta de 2016, la confluencia recibió un apoyo del 84,5% de la militancia. Ese porcentaje ha descendido hasta el 61% para repetir fórmula el 28-A. Y si entonces votaron 20.000 afiliados, ahora lo han hecho poco más de 10.000.

Los Monty Python

Entre los políticos, el más gráfico a la hora de valorar la fragmentación de las fuerzas progresistas ha sido Alberto Garzón. El coordinador federal de IU equipara a la izquierda con la cómica división de la resistencia judía ante los romanos en 'La Vida de Brian', película de los 'Monty Python'. En resumen, mientras discuten los judíos, gobierna Roma.

Otros, como Gaspar Llamazares, mantienen que la dispersión no tiene porqué ser un problema, más bien todo lo contrario. Según sostiene el exlíder de IU y candidato a la Moncloa por Actúa, el hecho de que exista un mayor número de candidaturas significa una mayor variedad de oferta para atraer ese voto progresista desencantado que podría quedarse en casa. Actúa aspira a recuperar un «espacio abandonado por la izquierda», incluida la Izquierda Unida que Llamazares lideró en el pasado y de la que salió el pasado febrero de forma abrupta.

Íñigo Errejón mantuvo en 2016 contra viento y marea que la alianza entre Podemos e IU no tenía porque recoger en las generales del 26-J los mismos seis millones de votos que sumaron por separado en diciembre 2015. Y, de hecho, el 26-J la confluencia se quedó en cinco. Errejón se resistió a integrarse con Izquierda Unida cuando era candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid y, ahora, en su nuevo proyecto junto a Manuela Carmena, también se resiste a incluir a Actúa, aunque sí acepta a Equo, que, por otro parte, concurre junto a Unidas Podemos a las generales.

Garzón, Llamazares y Errejón pueden tener su parte de razón. Pero mientras todas estas formaciones de izquierda se disputan el voto unas contra las otras, la derecha se frota las manos.

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