Cuatro horas de fotos de Revilla con los fans

Revilla atendió a sus seguidores en el vestíbulo de las oficinas del Gobierno cántabro./Daniel pedriza / j. m. Gutiérrez.
Revilla atendió a sus seguidores en el vestíbulo de las oficinas del Gobierno cántabro. / Daniel pedriza / j. m. Gutiérrez.

El presidente cántabro recibió ayer a cerca de medio millar de incondicionales en la sede del Gobierno

JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ

Desde Rhea Sivi, que a las nueve de la mañana abrió el incensante desfile, hasta Iván Palazuelos, que lo cerró cuatro horas después, cientos de personas acudieron ayer a la sede del Gobierno de Cantabria para conocer, saludar y hacerse una foto con Miguel Ángel Revilla, que se dio un baño de multitudes. «Honesto», «cercano», «accesible», «cariñoso», «muy campechano», «un gran presidente»... Los asistentes no escatimaban en elogios después de rendir visita al político, que ayer parecía una estrella del rock. Revilla les esperaba de pie en el vestíbulo del edificio. Su primera intención era haberles recibido en su despacho, aunque optó finalmente por atenderles en la entrada después de que la oposición criticara la pasada semana el uso de instalaciones públicas para protagonizar una «campaña de imagen».

Además de los 'selfis' con sus fans, también atendió las peticiones con las que acudieron algunos. Emotivas en muchos casos. Como el joven que le pidió un trabajo para su madre. O la trasladada por Roberto Zamanillo, padre de una chica que sufre sensibilidad química múltiple de grado 4 y electrosensibilidad severa. Revilla se comprometió a «atender, recibir e intentar ayudar» a su hija para que ella le traslade en primera persona la gravedad de su padecimiento, que la obliga a vivir fuera de Cantabria, porque en la comunidad «no hay ningún sitio preparado para ello».

El presidente también firmó ejemplares de su último libro, 'Sin censura', e incluso recibió algún obsequio, desde un bolígrafo personalizado realizado por una joven de Bilbao a una pulsera de la Virgen del Pilar entregada por una pareja de Zaragoza o unos dulces que le regalaron unos palentinos.

Críticas de la oposición

La afluencia fue constante y creciente según iba avanzando la jornada: desde el goteo inicial hasta las largas colas que se formaron pasadas las once de la mañana. Ni siquiera la soleada mañana, que invitaba a todo tipo de actividades, les hizo vencer la tentación de charlar un momento con el mediático presidente. Fuentes del Ejecutivo cifran «entre 400 y 500» los asistentes.

Desfilaron personas de todas las edades, algunas incluso acompañadas de sus mascotas, y procedencias: Barcelona, Valencia, Murcia, Badajoz, Menorca, Madrid, Palencia, Burgos, Valladolid, Segovia, Sevilla... La inmensa mayoría eran turistas que aprovecharon su presencia en Cantabria para conocer en persona al presidente. «Simplemente he venido a darle la mano y a decirle que siga así», comentaba Carlos Teruel, un joven murciano que está trabajando en Reinosa como secretario judicial realizando una sustitución.

El zaragozano Ismael Herranz destacaba «la ilusión» con la que acudía junto a su mujer Gema y su hija Claudia a conocer a Revilla. «Dice lo que muchos piensan pero no se atreven a decir», indicaba. «En persona es muy cercano, igual que en la tele. Ojalá cundiera el ejemplo entre otros políticos», coincidían por su parte Santos, Silvia, Eliot y Fabio, una familia de Barcelona.

La oposición cargó la semana pasada duramente contra el presidente de Cantabria por llevar a cabo esta iniciativa. La tacharon de electoralista y le acusaron de utilizar las instalaciones públicas en beneficio propio, para mejorar su imagen. «Quizá a la oposición le preocupa que la gente pueda conocerme», respondió ayer Revilla, que explicó cómo todas las mañanas entre 15 y 20 personas acuden a la sede del Gobierno autonómico para intentar conocerle.

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