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«¡Quién coño se creían ellos para matar a mi marido!»

Barbara Dührkop, en su domicilio de San Sebastián, junto a un retrato de Enrique Casas. /arizmendi
Barbara Dührkop, en su domicilio de San Sebastián, junto a un retrato de Enrique Casas. / arizmendi

Se cumplen hoy 35 años del asesinato del que fuera senador socialista a manos de los Comandos Autónomos, escisión de ETA

Lorena Gil
LORENA GIL

Han pasado 35 años desde que los Comandos Autónomos Anticapitalistas, escisión de ETA, le arrebataran a su marido, el senador socialista Enrique Casas. Barbara Dührkop siente que se «repite». Son muchas las entrevistas en las que ha recordado aquel fatídico día y los que le siguieron. Nunca se calló. Pero Enrique, que no Quique, porque ella nunca abrevió su nombre –«eso es algo muy de este país y a mí no me gusta», explica– no solo era un político. Le mataron por sus ideas, sí. Fue el 23 de febrero de 1984 en San Sebastián. Dos terroristas le dispararon en su propia casa. Pero «detrás del político había una persona con una familia y un proyecto de vida». De eso va este reportaje. «¡Quién coño se creían para decidir acabar con eso! ¡Para matar a mi marido! ¿Acaso ellos conocían a ese Casas que se iba de potes o al que estaba con sus hijos y sus primos? Fueron tan tontos que no se dieron cuenta de que las ideas seguirían», arranca Barbara. Y siguieron.

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