Rivera invita al sector crítico de Cs a que funde su propio partido

Albert Rivera, durante el acto previo a la reunión ordinaria del Consejo General de Cs./EFE
Albert Rivera, durante el acto previo a la reunión ordinaria del Consejo General de Cs. / EFE

El líder de la formación liberal reaparece para sofocar la crisis interna y ratifica que no permitirá la investidura de Pedro Sánchez

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Albert Rivera no cambiará su decisión de votar en contra de la investidura de Pedro Sánchez, y quien dentro de Ciudadanos piense que hay que facilitar la gobernabilidad del país con una abstención, ya sabe donde está la puerta de salida.

Albert Rivera no cambiará su decisión de votar en contra de la investidura de Pedro Sánchez, y enseñó la puerta de salida a los que dentro de Ciudadanos piensan que hay que facilitar la gobernabilidad del país con una abstención en el debate de investidura.

El presidente de la formación liberal tomó la palabra este viernes por primera vez desde que el lunes estallara la primera gran crisis interna de esta fuerza política nacida hace 14 años. Ocurrió después de que el portavoz económico Toni Roldán anunciase su marcha del partido y el eurodiputado Javier Nart renunciase su puesto en la Ejecutiva. Los dos, junto al ‘gurú’ económico Luis Garicano y el líder de Ciudadanos en Castilla y León, Fernando Igea, son partidarios de sentarse a negociar con el PSOE. Todos son pesos pesados dentro de la formación, pero a su líder no le ha temblado el pulso a la hora de desautorizarlos.

Rivera dio ayer un golpe sobre la mesa y dejó claro que es él quien lidera y dirige Ciudadanos, y por tanto que lleguen las presiones que lleguen, desde dentro o desde fuera, el no a Sánchez es inamovible. «Siempre respetaré la opinión de la patronal, de los sindicatos, de los medios de comunicación o de cualquier español, pero siempre tendré la libertad de tomar decisiones libres de tutelas ni presiones», dijo en un mensaje a los que han mostrado su apoyo al entendimiento entre su formación y los socialistas.

El jefe de filas de los liberales no nombró a ninguno de los críticos en el discurso que pronunció antes de la reunión del Consejo General de Ciudadanos, el máximo órgano de dirección del partido. No obstante, les dejó un recado más que claro: «Quien busque que el ‘sanchismo’ campe a sus anchas, que presente su propio partido». De momento, Roldán ya se ha ido, pero Garicano e Igea han manifestado su intención de defender sus ideas dentro de la organización. Nart también conserva su acta de eurodiputado.

Para Rivera, los más de cuatro millones de votos de Ciudadanos en las pasadas generales avalan su ‘no es no’ al candidato socialista. Y es que, insistió, en la campaña se comprometió a no apoyar a Sánchez, y si lo hiciera ahora estaría traicionando su promesa. Por eso, concluyó, su papel en esta legislatura será liderar la oposición, una tarea que se arrogó la misma noche electoral pese a que Ciudadanos sacó menos votos y diputados que el Partido Popular de Pablo Casado.

«Está en juego tragarnos a Pedro Sánchez una legislatura o una década», zanjó el presidente de los liberales para dejar claro que, a día de hoy, no existe ningún puente entre él y el secretario general del PSOE.

Toni Roldán responde

Ninguno de los críticos estuvo presente cuando Rivera les invitó a marcharse y fundar su propio partido. Toni Roldán, no obstante, respondió poco después a través de Twitter. «No hace falta crear un partido, solo hay que sentarse, exigir reformas, regeneración y que no haya pactos con nacionalistas», escribió. El principal argumento de los partidarios del acercamiento a los socialistas es, precisamente, que, con el apoyo de Ciudadanos, Sánchez no dependerá de las fuerzas independentistas para ser investido.

PSOE y Ciudadanos suman 180 escaños, cuatro por encima de la mayoría absoluta. Un pacto les permitiría gobernar con holgura los próximos cuatro años. Esto es lo que llevó a Roldán el pasado lunes a preguntarse «cuántos países en Europa querrían una mayoría fuerte en el centro, sensata y europeísta».