El PSN cierra el pacto con el nacionalismo para gobernar Navarra a la espera de Bildu

De izquierda a derecha, De Simón (I-E), Barkos (Geroa Bai) y Chivite (PSE) en el acto en el que oficializaron un pacto «de mínimos» ./EFE
De izquierda a derecha, De Simón (I-E), Barkos (Geroa Bai) y Chivite (PSE) en el acto en el que oficializaron un pacto «de mínimos» . / EFE

Chivite oficializa el acuerdo cuatripartito con Geroa Bai, Podemos y Ezkerra, que deberá contar con la abstención de la izquierda abertzale

OCTAVIO IGEA y JULEN SOBEJANO

La partida de Navarra entra en su recta final. María Chivite acaricia ya la presidencia, aunque dependerá de EH Bildu para ser investida y gobernar. Un movimiento que va a perseguir a los socialistas de la comunidad foral... Y a Pedro Sánchez. PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra oficializaron este viernes su acuerdo «de mínimos» para poner en marcha un proyecto «progresista, plural y feminista» y desbancar a Navarra Suma, ganadora de las últimas elecciones. El pacto ha de ser ratificado ahora por las respectivas ejecutivas. Un mero trámite, aunque se hará de rogar un par de semanas. Pamplona se sumerge este sábado en los sanfermines y todo lo demás queda aparcado.

Por eso había cierta prisa en cerrar este viernes el acuerdo de gobernabilidad, aunque los socios del nuevo cuatripartito mantengan discrepancias de calado en asuntos como el autogobierno y las normas concretas que regularán la entente durante la legislatura. Las conversaciones arrancaron el pasado lunes y han alumbrado un pacto de más de 70 páginas que recoge las líneas generales que regirán la labor de María Chivite. Lo que se desconoce por ahora es si el PSN incorporará a su equipo consejeros del resto de formaciones. Los socialistas apuestan por gestionar el Ejecutivo foral en solitario, pero Geroa Bai ya ha deslizado su interés por incorporarse al Gabinete de Chivite. No sería descabellado porque un pacto similar ya funciona en Euskadi y porque la diferencia de votos no es grande: El PSN logró 11 escaños el 26-M y los nacionalistas, 9.

«No negociamos con Bildu, de hecho antes gobernaba y ahora no», dijo Sánchez el jueves

Aunque lo que realmente apremia a los socialistas es aclarar qué harán los siete representantes de EH Bildu en el pleno de investidura. El cuatripartito suma 23 escaños, a tres de la mayoría, por los 20 de Navarra Suma. «El resto de formaciones sabrá lo que tienen que hacer ahora», dijo Chivite en alusión a la izquierda abertzale durante la rueda de prensa en la que se oficializó el acuerdo de gobierno. La respuesta de los independentistas fue inmediata y poco concluyente: «Un Gobierno que se define a sí mismo como progresista no puede basarse en la exclusión». No ha gustado a la coalición que lidera Arnaldo Otegi verse fuera de las conversaciones oficiales organizadas por el PSN.

«Han cruzado una línea roja»

Pese a todo, en el PSN dan por hecho que, de una forma u otra, los independentistas facilitarán su Gobierno, porque de lo contrario sería la derecha la que se haría con el poder en Navarra. Eso sí, los socialistas defienden por activa y por pasiva que lo que ocurra no será fruto en ningún caso de un pacto con EH Bildu. Un mensaje que interesa dejar claro en Navarra y, sobre todo, en el resto de España. Al electorado y a los propios barones socialistas. «No se ha negociado en absoluto con independentistas», dijo este viernes la portavoz del Gobierno central, Isabel Celáa. El jueves Pedro Sánchez había enarbolado, a su modo, esa misma bandera en Telecinco. «Antes Bildu gobernaba Navarra y ahora no lo va a hacer».

Obvian Celáa y el presidente en funciones que Chivite se allanó el camino hace un par de semanas tras ceder un puesto en la Mesa del Parlamento a EH Bildu. También que para mantener un Gobierno estable durante toda la legislatura en Navarra la complicidad de la izquierda abertzale es imprescindible, lo que va a suponer que el PSN haga concesiones.

Ambos asuntos los tiene bien presentes la derecha. Este mismo viernes, Javier Esparza auguró que Chivite «pacta con nacionalistas para hacer políticas nacionalistas pese a que los navarros votaron un Gobierno constitucionalista». Más explícito aún fue Albert Rivera dejando entrever el impacto que va a tener Navarra en la política nacional. El líder de Ciudadanos aseguró que es «imposible pactar con el sanchismo» a partir de ahora después de que los socialistas «hayan cruzado una línea roja». Intentando evitar la tormenta, el PSOE planea posponer la investidura de Chivite hasta finales de julio, cuando Pedro Sánchez ya haya intentado la suya.