Casado ofrece a Rivera ser su ministro de Exteriores mientras PP y Ciudadanos se pelean

Presentación del eslogan de campaña del PP para las próximas elecciones generales. / Efe

Los populares comparten el gobierno de coalición, pero reconocen que la atomización del voto conservador lo puede impedir

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pablo Casado y el PP creen que llega tarde la oferta de Albert Rivera de gobernar en coalición con Ciudadanos. Pero los populares la recibieron de mil amores porque entienden que el líder liberal les ha dado «un arreón al centro». Casado, que da por seguro que su partido será el más votado de la derecha, obvió su escepticismo y ofreció a Rivera que dentro de ese Gobierno conjunto sea su «ministro de Asuntos Exteriores», sería «un excelente» jefe de la diplomacia.

En la sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid a última hora del martes no se podían creer las palabras del presidente de Ciudadanos para formar un gobierno de coalición después del 28 de abril liderado por el candidato del partido más votado «para echar a Pedro Sánchez». Su análisis es que esa oferta era un reconocimiento de que Casado es el líder del centroderecha y la alternativa al candidato del PSOE. «Ciudadanos nos ha centrado» y ha confirmado la idea de que «el voto útil» al PP es imprescindible para desalojar a Sánchez de la Moncloa, apuntaron fuentes de la dirección popular.

Casado siguió el juego a Rivera y, desde la posición de presidente del Gobierno 'in pectore', le ofreció la cartera de Asuntos Exteriores, no la Vicepresidencia que correspondería a todo socio de coalición. Se mostró convencido de que entre los dos partidos «se podría hacer un buen Gobierno, como en Andalucía», donde un popular, Juan Manuel Moreno, es presidente de la Junta, y un liberal, Juan Marín, el vicepresidente.

Pero el líder del PP desconfía de una oferta lanzada por alguien que no ha querido saber nada de candidaturas conjuntas al Senado o de la retirada de listas al Congreso en determinadas circunscripciones pequeñas para evitar que la fragmentación del voto conservador beneficie al PSOE. «Alguien puede pensar que no están diciendo la verdad», apuntó Casado en un mitin en Melilla.

Recordó además que la solidez de la palabra de Casado es discutible porque antes de las elecciones generales de diciembre de 2015 prometió que no iba a pactar con Mariano Rajoy ni con Pedro Sánchez, y en los meses posteriores llegó a acuerdos para que gobernaran los dos. A su entender, la propuesta de este martes «es mera estrategia electoral, y pese a todo no la despreció; es más, dio «la bienvenida al ofrecimiento». El líder del PP consideró que su homólogo en Ciudadanos ya ha comprendido que la atomización del voto entre ambos partidos y Vox puede conducir a la permanencia de Sánchez en la Moncloa. Es tarde, añadió, pero «bienvenido al discurso de optimizar esfuerzos».

«Valor seguro»

Mientras Casado nadaba entre las dos aguas de agradecer la oferta y reprochar su tardanza, su vicesecretario de Organización y jefe de campaña, Javier Maroto, presentó el lema de la campaña electoral del PP: «Valor seguro». Una idea que retomó para reprochar al líder liberal que él «no es un valor seguro» porque se ha dado cuenta de que «lo fundamental» es sacar a Sánchez de la Moncloa «el día después de que se cierren las candidaturas para poder hacerlo juntos». Maroto también echó un vistazo al pasado y apuntó que «la gente tiene memoria», sabe el valor de los principios de Rivera, que en febrero de 2016 fue «un intermediario» del líder del PSOE y pacto con él la investidura aunque luego no saliera adelante porque Podemos se negó a respaldarla.

En la sede del partido naranja el enfado era mayúsculo con la respuesta de Casado a su líder porque la entendieron como un menosprecio. Aunque algún dirigente confesara en privado que era de esperar por «la ingenuidad» del planteamiento. Pero la doctrina oficial era otra. «No es tiempo de ir sobrados ni de repartirse cargos», se quejó en la Sexta el secretario general, José Manuel Villegas. «Hay que ser un poquito más serio», apuntó el número dos de Ciudadanos, que dio por descontado que el inquilino de la Moncloa será Rivera, aunque las encuestas no apunten en esa dirección ni por asomo.

La portavoz del partido también defendió a capa y espada la propuesta de su líder. Inés Arrimadas exigió a Casado y al PP que no se refugiaran en «excusas» de calendario porque los gobiernos de coalición se forman después de las elecciones, no antes. Una vez que pase el 28 de abril, «vamos a sumar», y entonces se verá quien es el presidente y cómo se reparten las carteras en un Ejecutivo de coalición.