Bruselas decidirá en quince días si tumba el presupuesto pactado por Sánchez e Iglesias

Pedro Sánchez firma el acuerdo presupuestario con Podemos ante la atenta mirada del líder morado Pablo Iglesias. /EFE
Pedro Sánchez firma el acuerdo presupuestario con Podemos ante la atenta mirada del líder morado Pablo Iglesias. / EFE

La Comisión jamás ha vetado un proyecto de Presupuestos y en esta ocasión, lo más probable es que dé un toque a Sánchez sin ir más allá

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

De la poesía, a la prosa pura y dura. De las sonrisas, a la ortodoxia más férrea. De Madrid, a Bruselas, el kilómetro cero. Después de que el Gobierno de España y Podemos presentasen ayer una «histórica» batería de medidas sociales por valor de 5.529 millones de euros, llega el momento de que la Comisión Europea levante o baje su pulgar tras analizar lo aprobado. El diablo se encuentra en los ingresos, y aquí hay mucho voluntarismo y poca concreción. Lo único que se sabe es que quieren recaudar 5.678 millones a través de nuevas figuras impositivas, cifra que Pablo Iglesias eleva «hasta 7.000». Aquí es donde se juega el partido, sobre todo porque España continúa siendo el país con más déficit de la UE al cerrar el año pasado con el 3,1% del PIB. En plata, que gastó 35.000 millones más de lo que supo recaudar.

«Ni siquiera hemos recibido el proyecto presupuestario, que llegará el lunes. No podemos valorar algo que sólo conocemos por los medios», matizan fuentes comunitarias. La presión es máxima. «O la Comisión tumba estos Presupuestos o estos Presupuestos tumban a España», advirtió el presidente del PP, Pablo Casado.

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¿Lo hará? Salvo sorpresa mayúscula, no. De hecho, jamás lo ha hecho. En 2016, el entonces recién elegido Gobierno de Portugal de António Costa (socialista, apoyado por Partido Comunista y el Podemos luso) se libró por los pelos después de rectificar y aprobar medidas fiscales que rechazaron en un principio. ¿Cuál es el 'timing' del procedimiento comunitario que ahora comienza?

El lunes, tras el Consejo de Ministros, el Ministerio de Economía enviará al equipo del comisario Pierre Moscovici las claves del nuevo proyecto de Presupuestos y la actualización del cuadro macroeconómico. El primer 'match ball' tendrá lugar dentro de una semana, el día 22. Es el plazo fijado por la Comisión para decidir a qué países envía cartas mostrando su preocupación tras un primer examen de sus Cuentas.

Por su parte, el plazo para que Bruselas tumbe el Presupuesto de un Estado miembro es de 15 días. Dicho de otro modo, que hasta finales de mes no se sabrá si la dupla Sánchez-Iglesias recibe luz verde del Ejecutivo liderado por Juncker. A partir de aquí, la opinión formal se publicará a mediados de noviembre y será ahí cuando sí o sí, la Comisión muestre sus preocupaciones por los desequilibrios macro del país. Desde que estalló la Gran Depresión, es algo que ya se ha convertido en tradición.

Pese a la mala fama que se cierne sobre Bruselas, la Comisión no está ni mucho menos en contra de que el salario mínimo sea de 900 o de 1.200 euros mensuales. Esto va de ingresos, de impulsar «medidas estructurales y realistas» que financien las promesas políticas y, por ende, permitan cumplir con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE. Aunque la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha negociado de forma extraoficial unos nuevos objetivos de déficit con Moscovici, lo cierto es que hoy por hoy, siguen vigentes el 2,2% para este año y el 1,3% para 2019, en lugar del 2,7% y el 1,8% que quiere aprobar el Gobierno. Son unos 5.500 millones de gasto extra que le vendrían de perlas a Sánchez.

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