Bildu se abre a negociar con el Gobierno vasco si rectifica su plan presupuestario

El consejero Pedro Azpiazu saluda a la portavoz de EH Bildu en el Parlamento, Maddalen Iriarte./E.C.
El consejero Pedro Azpiazu saluda a la portavoz de EH Bildu en el Parlamento, Maddalen Iriarte. / E.C.

Elkarrekin Podemos no aclara si se abstendrá#y esperará al informe jurídico del martes para decidir su voto

J. SAINZ | A. MUÑOZ

Después del portazo del PP a convertirse en el sustento del Gobierno vasco, todo el peso de la responsabilidad para sacar adelante el proyecto de ley que tratará de paliar la prórroga presupuestaria recae ahora sobre los hombros de EH Bildu. La única baza con la que cuenta, por el momento, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu si quiere aprobar las medidas presupuestarias urgentes que tiene en marcha y así mitigar la falta de unas Cuentas para este ejercicio. Elkarrekin Podemos, por su parte, parece estar lejos de ceder su apoyo, aunque tampoco ha decidido aún el sentido de su voto.

Ante esta tesitura, EH Bildu, de momento, se aviene a «escuchar» al Gobierno y deja un resquicio a la posibilidad de abrir una negociación para aprobar las mejoras salariales a funcionarios y la subida de la RGI, además de una mayor financiación para la red educativa concertada, según fuentes autorizadas de la formación soberanista. En este sentido, y en función de la voluntad de acuerdo que observe en los próximos días del Ejecutivo, EH Bildu decidirá su voto en el pleno del próximo día 14 que debe debatir y votar la llamada Ley de Acompañamiento. No obstante, la coalición abertzale insiste en la necesidad de que el Gabinete de Urkullu rectifique y deje de juntar en una misma norma las distintas medidas.

Y es que este parece ser ya el aspecto clave para que finalmente EH Bildu decida el sentido de su voto. De hecho, la entente abertzale está a la espera de que este martes la Mesa del Parlamento se pronuncie sobre el informe para determinar si es legal el procedimiento empleado por el Gobierno vasco de unir diferentes materias en una sola ley de lectura única y sin posibilidad de enmiendas. Pese a ello, sostienen que el informe final no es relevante en sí, ya que es un problema «político, no técnico». Por eso, y tras el autodescarte del PP a votar a favor de la ley, la coalición independentista no cierra la puerta y se abre a mantener un diálogo. En todo caso, aspira a una subida de la cantidad que se abona en concepto de RGI a los sectores más desfavorecidos, al considerar que es de «justicia social». Por ello, insiste en negociar punto a punto.

En Elkarrekin Podemos, su portavoz parlamentario, Lander Martínez, manifestó ayer que no apoyarán el proyecto. Sin embargo, no quiso aclarar si los once parlamentarios del grupo se abstendrán cuando la norma aterrice en el Parlamento, a la espera de conocer el informe que sobre esta iniciativa van a elaborar los servicios jurídicos de la Cámara vasca. «No diremos cuál va a ser nuestro voto, pero está claro que hay dificultades y que en estas condiciones no recibirá nuestro voto a favor», señaló. Asimismo, denunció que mezclar en un mismo proyecto las tres medidas es una «artimaña y un regalo envenenado». Y aunque su grupo no se opone a la subida de las nóminas de los funcionarios, sí tiene reticencias sobre el incremento de la RGI tal y como se plantea porque, a su juicio, «no revierte los recortes» en esta prestación.