La ANC presiona a Esquerra y a JxCat para que retomen la vía unilateral

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (i) durante la rueda de prensa ofrecida este jueves junto a la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (d)./EFE
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont (i) durante la rueda de prensa ofrecida este jueves junto a la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie (d). / EFE

La Asamblea Nacional Catalana apuesta por una nueva proclamación de independencia, en caso de que el secesionismo supere el 50% de votos en las autonómicas

CRISTIAN REINOBarcelona

Un día después de que el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, descartara una nueva declaración de independencia y advirtiera a los sectores más impacientes del independentismo que la apuesta de Esquerra es un referéndum acordado con el Estado, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) insistió este domingo que la única vía posible para culminar el proceso secesionista es la unilateral.

La ANC celebró su asamblea anual, en Tarragona, donde aprobó por una amplia mayoría la hoja de ruta de la entidad para los próximos meses. La pauta a seguir para mantener viva la llama del 'procés', que se aleja de la estrategia que ofrecen Oriol Junqueras y Esquerra, convertidos en referentes del soberanismo tras los resultados electorales de las generales.

La ANC, que en el pasado determinó la agenda del Gobierno catalán (Más se doblegó al célebre «president, ponga las urnas» de Forcadell) y estuvo en el llamado 'estado mayor' del procés, asume que después de la sentencia del Supremo en el juicio contra los líderes secesionistas habrá elecciones catalanas. Y presiona a ERC y a JxCat para que si el independentismo supera el 50% de los votos (lo que no ha ocurrido nunca), proclamen de nuevo la independencia. Una DUI como la del 27-O, pero sin esconder la mano tras tirar la piedra: publicando el resultado el diario oficial de la Generalitat, arriando la bandera española del Palau de la Generalitat y del Parlament y reclamando formalmente a la comunidad internacional que reconozca al nuevo Estado.

La Asamblea exigiría también poner en marcha las leyes de transitoriedad y liberar a los presos. Año y medio después de los hechos de octubre en Cataluña, la hoja de ruta de la ANC choca con la estrategia del independentismo mayoritario, que se abre a investir a Pedro Sánchez y que plantea una negociación a largo plazo, sin condiciones, para buscar una salida al pleito catalán, que tanto ERC como JxCat consideran que pasa por un referéndum pactado. La CUP se alinea con las tesis de la ANC, pues lleva días advirtiendo del inicio de una fase pactista entre los dos principales partidos secesionistas y el Gobierno central.

«Está muy bien proponer un referéndum acordado, fantástico. Una independencia negociada siempre es mejor. ¿Pero qué pasa con un referéndum acordado, en el que dependes del otro?, ¿y si no hay acuerdo?, ¿qué haremos? Más frustración», fueron las palabras que pronunció este domingo la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, ante un millar de militantes. Esa pregunta ha sido una constante en el independentismo en los últimos años.

La conclusión a la que llegaron Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en la pasada legislatura fue que ante la imposibilidad de acordar una consulta, la solución que quedaba era la vía unilateral, que se tradujo en la celebración de un referéndum ilegal el 1-O y en la declaración de independencia del 27-O. Pero amplios sectores del independentismo reconocen que esa vía ya no es viable y que la única que sirve es acumular fuerzas y dialogar con Madrid. ERC defiende esta tesis.

La incógnita es Quim Torra, que es quien tiene que liderar la respuesta a la sentencia del juicio. La ANC pide también unidad a los actores institucionales del independentismo. Y esa es, a día de hoy, una petición muy complicada, pues la pugna entre ERC y JxCat por hacerse con la hegemonía del soberanismo es a cara de perro.