Alfonso Alonso marca el terreno de juego a Urkullu para apoyarle los Presupuestos

El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso. /Jesús Andrade
El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso. / Jesús Andrade

Advierte al lehendakari que si no cumple el acuerdo sobre la reforma fiscal no podrá contar con el PP vasco

IVÁN ORIOVitoria

Alfonso Alonso ha marcado con claridad el terreno de juego al lehendakari si quiere que el PP vasco negocie con el Gobierno para sacar adelante los Presupuestos de 2020 y dar de esa forma estabilidad al último tramo de la legislatura. Lo ha hecho en la sede de la formación en Vitoria en una comparecencia ante los medios de comunicación en la que ha puesto negro sobre blanco los pasos que debería dar el Ejecutivo autónomo para ganarse la confianza de un Partido Popular que de momento no encuentra mimbres suficientes para meditar la posibilidad de dar el sí a las Cuentas.

Un escenario de incertidumbre generado por la renuencia de Iñigo Urkullu a decir con claridad con quién quiere sacar adelante un proyecto fundamental para, en palabras de Alonso, hacer política de calado. «El lehendakari quiere aprobar los Presupuestos, y le da igual con quién», ha advertido el dirigente popular, quien le ha instado a elegir cuanto antes entre el programa de «cambios económicos y sociales» que le ofrece el PP o los planes que manejan EH Bildu y Podemos.

La formación conservadora interpreta que no es de recibo que los contribuyentes paguen ahora de media mil euros más que en 2013 y que sin embargo en el mismo período los sueldos sólo hayan crecido un 2%. Interpreta el PP que en plena crisis el Gobierno de Vitoria pidió un «esfuerzo» a los ciudadanos y que ha llegado el momento de recompensar aquel sacrificio ahora que la economía ha mejorado. Estos datos y esta reflexión han servido al líder de los populares vascos para recordar que el Gabinete Urkullu no puede mirar hacia otro lado y obviar que hay un documento firmado con su formación que establece el horizonte de 2020 como el marco temporal para impulsar una reforma fiscal que reduzca los impuestos y se concedan así más oportunidades a las clases medias.

«Explicaciones» por su inmovilismo

Para ello, ha añadido, es necesario que las Juntas de los tres territorios emprendan modificaciones sustanciales a final de este año. «Si no se cumplen los acuerdos y por tanto no se aborda la reforma fiscal, el lehendakari no puede contar con nosotros para los Presupuestos», ha sentenciado. Y si el PNV decide no hacerlo deberá «explicar» a los ciudadanos su inmovilismo. «Tendrá que decir si su socio (en alusión al PSE) no le deja o si es por otros motivos», ha agregado.

Alonso no ha querido hablar de líneas rojas, pero sí ha establecido una hoja de ruta muy bien delimitada para evitar dobles lecturas. Ha sido su manera de hacerse valer ante un Ejecutivo que ya se he decantado por el PP como primera opción para sacar adelante las Cuentas aunque no lo reconozca públicamente. Y en esa hoja de ruta también entra en escena la RGI, que los populares opinan que hay que reorientar en profundidad para que las personas que reciban los subsidios tengan siempre en mente que el objetivo final es insertarse en el mercado de trabajo. En su opinión, sería conveniente que los perceptores de las ayudas acudan todas las mañanas a un centro de formación que les permita adquirir las capacidades suficientes para encontrar un trabajo. «Tienen que fichar, como todos, y el Gobierno vasco hacerse cargo de ellos», ha subrayado Alonso.

El presidente del PP ha trazado una frontera entre su posición ante esas políticas y el comportamiento en el Parlamento para impulsar acuerdos sectoriales, donde, según ha resaltado, su partido no está en el «bloqueo» y en el «no por el no» en el que parecen haberse instalado los otros dos grupos de la oposición, EH Bildu y Podemos. Y ello a pesar de que «hay consejeros que nunca han hablado con nosotros». «Tienen tanto poder -ha subrayado- que a algunos les ha bloqueado». También hay «honrosas excepciones» que hacen posible un diálogo más fluido entre los populares y el Ejecutivo. En este sentido, ha animado a Urkullu a que urja a los miembros de su Gabinete a descolgar con más asiduidad el teléfono para hablar con ellos.