Abascal quiere que usted tenga un arma en casa

Santiago Abascal, en la feria de Valencia junto a Morante de la Puebla. / Efe

El presidente de Vox, que lleva una 'Smith & Wesson', emula al italiano Matteo Salvini y pide endurecer las leyes de legítima defensa, como hace Estados Unidos

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

Ya sea de papel, digital, radio o televisión, pero Santiago Abascal no da entrevistas a los medios de comunicación tradicionales y convencionales. Así se lo han aconsejado sus gurús de campaña. Sólo Twitter y Facebook. Escribir y vender sin que nadie te replique. Sin embargo, ha habido una excepción. El presidente de Vox ha dado una entrevista al portal 'armas.es' para lanzar un mensaje tan contundente como polémico. Quiere que usted, si lo desea, pueda tener un arma en casa para defenderse. Él, de hecho, tiene una 'Smith & Wesson' desde los años en los que estaba amenazado por ETA.

Abascal sigue así los pasos del ministro del Interior italiano, el ultra Mattero Salvini, alumno aventajado del 'trumpismo'. Su propuesta para reformar las leyes de defensa propia ya está en el Parlamento de la cuarta potencia de la UE. Desde la primera pregunta de la entrevista, el líder de Vox deja muy claro cuáles son sus postulados y que propondrá al Ejecutivo que salga de las urnas el 28 de abril. «Hace falta un cambio radical urgente en la ley, no solo para que los españoles sin antecedentes y en pleno uso de sus facultades mentales puedan disponer de un arma en su casa, sino para que puedan usarla en situaciones de amenaza real para su vida sin tener que enfrentarse a un infierno judicial, a penas de cárcel o incluso a indemnizaciones a los familiares de los delincuentes que les asaltaron», zanja.

En este sentido, explica que «hay que ampliar el concepto de legítima defensa para que no se produzcan situaciones tan injustas como la que vivió ese anciano de Tenerife que fue condenado por disparar a un asaltante que entró en su casa y agredió y torturó a su esposa». Su reflexión va más allá: «Vox es el partido del sentido común, y por supuesto que apoyamos el derecho a la autodefensa de los españoles de bien, faltaría más».

«Por desgracia, tenemos unas leyes que tratan a los delincuentes como víctimas y a los ciudadanos honrados como delincuentes. El español honrado siempre está bajo sospecha», advierte. Sus críticas van más allá y no ahorran en descalificaciones hacia el resto de formaciones, sobre todo a la izquierda. «Para el consenso progre, todos los españoles somos asesinos en potencia, violadores en potencia, agresores en potencia que debemos ser reeducados y casi encerrados de por vida, pero cuando aparece un asesino o un violador de verdad, entonces todo es buenismo y derechos humanos y reinserción».