Santiago Abascal: «Me da igual lo que me digan»

Bertín Osborne (i) y Santiago Abascal. /Telecinco
Bertín Osborne (i) y Santiago Abascal. / Telecinco

Casado y Rivera reiteran sus deseos de pactar para gobernar tras las elecciones del 28 de abril

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal tienen claro cuál es el principal problema del país: la unidad de España. Los tres líderes políticos han mostrado su cara más personal y político en 'Mi casa es la tuya', donde han esbozado algunas de las iniciativas que llevarán a cabo cuando lleguen a la Moncloa. Algo de que los tres están seguros, como están convencidos de que es necesaria una bajada de impuestos y de «devolver la legalidad» a Cataluña con la aplicación de nuevo del artículo 155.

También coincidieron en la necesidad de fomentar la natalidad y dar más apoyos a las familias o que dejarían los restos de Francisco Franco en el Valle de los Caídos. Y para llegar a la Moncloa, los presidentes del Partido Popular y Ciudadanos repitieron los mismos mensajes de estas semanas. «Sería fácil gobernar con otros partidos como se ha hecho en Andalucía, quitando algunas de las cosas de Vox como la violencia machista o los inmigrantes», ha sostenido Casado. «Un pacto Ciudadanos y PP es lo más sensato», añade Rivera.

«Creía que ibas a venir a caballo». La primera frase de Bertín Osborne solo sacó una sonrisa de compromiso a Santiago Abascal. El líder del Vox aparece por la casa del presentador y cantante madrileño con una botella de vino y unos pimientos rellenos de quinoa que ha hecho su mujer. «No te voy a mentir. No sé cocinar», reconoce el presidente de Vox en la cocina de Osborne. Abascal es el tercero en acudir al programa de Telecinco tras Pablo Casado y Albert Rivera. El orden, del más joven al más veterano; o por representación parlamentaria, quién sabe.

En ningún momento los presidentes de las tres formaciones se cruzan. Tres programas en uno es la fórmula elegida por el programa de Mediaset, al que decidieron no acudir ni Pedro Sánchez ni Pablo Iglesias. Casado llega al casoplón de Osborne con un kilo de carne de Ávila. Rivera, con una empanada que ha hecho él. Confiesa que está haciendo sus pinitos en la cocina, con ayuda de las recetas de su madre. Osborne se sienta en la cocina con cada una. La primera toma de contacto es la personal, donde los tres políticos se encuentran más cómodos.

El líder de los populares ensancha una sonrisa cuando habla del pequeño Pablo, que nació con 25 semanas y 730 gramos. «Era como una ratita», recuerda de su pequeño. Una experiencia similar que vivió Pablo Iglesias con sus gemelos. Casado reconoce que el haber pasado «por ese infierno» les ha unido más. Rivera cuenta que realiza un a videollamada con su hija Daniela todos los días y que se escapa a Barcelona para verla y a sus padres. ¿Y Malú? «Primera noticia. En esta televisión casi no se habla de esto», bromea el líder de Ciudadanos. Eso sí, se escapa sin contestar a la cuestión.

Abascal, por su parte, narra los complicados años que vivió de joven en Amurrio (Álava). Más serio que los otros dos, midiendo más sus palabras, sin aspavientos, cuenta cómo su padre y su abuelo -y luego él- estuvieron amenazados por ETA; o que quemaron la tienda familiar dos veces. El líder de Vox también es el más directo en sus contestaciones. «Me da igual lo que digan de mí», afirma cuando el anfitrión le cuestiona sobre las etiquetas de extrema derecha que tiene su formación. «No hay nada en el programa electoral así», recalca Abascal, convencido de que hay «muchos gais que piensan como nosotros». «Su bandera es la bandera de España», recalca ante un asombrado Osborne y con recado a Ciudadanos por la presencia del colectivo LGTBI en la manifestación de Colón.

Violencia machista

Abascal ha defendido su propuesta sobre cambiar la ley de violencia de género, ya que «convierte a todos los hombres en sospechosos». Apuesta por una ley de violencia intrafamiliar, una «ley justa que proteja a mis dos hijas de los maltratadores ya mis dos hijos de desaprensivas» que puedan interponer una denuncia falsa por violencia machista. Abascal, además, ha señalado que una de las cosas que más le duele es que le digan que es un maltratador. «No soy feminista, ni machista, ni 'masculinista'. Solo soy un hombre casado con una mujer con los mismos derechos», ha apuntado el líder del Voz, que también ha dado sus recetas si es presidente.

Impondría «la ley en Cataluña», aplicaría una legislación sencilla y con poca burocracia porque los políticos «no crean empleo». Y sobre pactos, afirma que sale a ganar, que no se ve «quinta fuerza ni bisagra de nadie». En cambio, Casado y Rivera no esconden su voluntad de pactar «como en Andalucía». El presidente del PP apuesta por una tarifa plana para los autónomos, que solo se tarde cinco días en constituir una empresa o «un blindaje fiscal del ahorro». Y los tres abogan por fomentar la natalidad con más ayudas a las familias ante este «invierno demográfico» o 'España vaciada'.

Los tres aplaudieron el reinado de Felipe VI y disintieron sobre la corrupción. Mientras el popular y el naranja han asegurado que no había, Abascal ha afirmado que «seguro que hay alguien que hace algo y no está detectado».

Intimidad, 'fake news' y drogas

El planteamiento de 'Mi casa es la tuya' era como un sándwich: vida personal, política y vida personal. La última parte, en el jardín. Y con las mismas preguntas para los tres. Abascal y Rivera reconocen que la política les ha cambiado, mientras que Casado apunta a que tiene más conocimiento. Los dos primeros creen que han perdido tiempo con la familia y el popular, la intimidad. Al líder conservador le duelen las 'fake news' y las mentiras que se vierten sobre él; al presidente de Vox, no le gusta nada que le llamen maltratador y a Rivera, que se le acusara de drogadicto. Incluso interpuso una querella contra Juan Carlos Monedero por este asunto. El cofundador de Podemos se disculpó.