El Gobierno gira tras las críticas del PNV y asegura que el TAV llegará a Euskadi en 2023

La trinchera ferroviaria de Abando separa hoy Bilbao La Vieja del centro de la ciudad. En el círculo, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos./
La trinchera ferroviaria de Abando separa hoy Bilbao La Vieja del centro de la ciudad. En el círculo, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos.

Ábalos rectifica a Loza y anuncia que «será una realidad» en la última fecha prevista

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZ

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, eliminó ayer cualquier incertidumbre en torno al futuro de la 'Y' vasca. Durante una reunión con los socialistas alaveses en Vitoria, aseguró con rotundidad que el Gobierno central mantiene el compromiso de que el Tren de Alta Velocidad «sea una realidad para 2023» en Euskadi y, con el fin de demostrarlo, anunció que hoy se presentarán tres nuevos proyectos «decisivos», entre ellos, el trazado soterrado de Vitoria.

Presionado por las críticas del PNV y del Ejecutivo autonómico respecto a la «falta de diligencia» del gabinete de Pedro Sánchez -del que han puesto en duda su interés real por este proyecto y, de modo más general, por su esfuerzo inversor en Euskadi-, el titular de Fomento viajó a la capital alavesa para sofocar el incendio creado por el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, que el martes admitió que cumplir los plazos de la 'Y' iba a resultar un objetivo «complicado». Loza advertía además que 2019 no será tan «espectacular» desde el punto de vista presupuestario como lo fue el ejercicio anterior, lo que viene a parecerse a arrojar gasolina a un incendio. No sólo por el momento actual, donde hablar a la baja de inversiones autonómicas desvía todas las miradas hacia Cataluña en busca de posibles agravios, sino por tratarse de un proyecto tan delicado como polémico: además de las numerosas fechas que se han dado a lo largo de los años sobre su finalización, el TAV ha sido, y es, un tema recurrente en las negociaciones políticas entre el PNV y el Gobierno central.

Ábalos presenta hoy los planes para Vitoria, Elorrio y el tramo Atxondo-Abadiño

Con todo eso, Abalos pisó ayer fuerte. Visitó Irún para firmar un convenio de reorganización del espacio ferroviario de esta localidad guipuzcoana. Lo hizo con la consejera vasca de Infraestructuras, Arantxa Tapia. Ambos demostraron buena sintonía. Luego se trasladó a Vitoria, donde celebró una reunión con la ejecutiva del PSE-EE de Álava. A este encuentro asistió también Idoia Mendia, que por la mañana, y para complicar todavía más la situación, había lanzado recordándoleque los presupuestos vascos para 2019 -finalmente no aprobados por falta de apoyos- contemplaban rebajar un 36% la inversión en el TAV. «Nadie puede poner en duda nuestro compromiso, que ha sido y es determinante y fundamental con una infraestructura clave para que Euskadi sea competitiva», le trasladó la dirigente del PSE-EE a la consejera.

En medio de este contexto enrarecido, el ministro avanzó ante los suyos que hoy presentará tres planes parciales que suponen «el impulso decisivo para culminar la 'Y' vasca»: el tramo soterrado de Vitoria -cuya inversión aumenta respecto a los cálculos originales-, la licitación inminente del tramo Atxondo-Abadiño y el nudo de Elorrio.

Encallado y reconducido

Ábalos admitió que el asunto ferroviario había estado «encallado» en Vitoria, pero a renglón seguido explicó que ya se encuentra «encarado» y listo para ponerse manos a la obra. Esta mañana mantendrá una reunión con la sociedad que agrupa a todas las instituciones implicadas en el proyecto -los ejecutivos central y vasco, la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria- y en su transcurso se presentarán los 3,6 kilómetros subterráneos que discurrirán entre Salburúa y el túnel de Pedro Asúa en la capital alavesa, una ciudad que «se va a situar como motor y eje de la 'Y' vasca». Reconoció que el proyecto pasará a tener una «inversión de 680 millones», sensiblemente superior a la inicialmente prevista de 540 millones.

Tras el anuncio de estos proyectos, queda por conocer ahora si el Ejecutivo vasco se da por satisfecho y las aguas vuelven a su cauce. De momento, al término de su reunión en Irún, Arantxa Tapia aseguró que no había visto en el ministro «una voluntad contraria» a cumplir el programa de obras del TAV. «A todos nos toca trabajar duro y cumplir plazos muy exigentes, somos conscientes de ello», remachó la consejera.

 

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