Santander, recuerdos de una ciudad

El centro cultural Botín es la novedad en los jardines de Pereda. /Roberto Ruiz
El centro cultural Botín es la novedad en los jardines de Pereda. / Roberto Ruiz

Parques, estatuas, museos y historia jalonan un recorrido por la capital de Cantabria

IRATXE LÓPEZ

Mirando al mar soñó el cantante Jorge Sepúlveda que su amada estaba junto él. «Bajo el palio / de la luz crepuscular / cuando el cielo / va perdiendo su color». Fue en Santander, perdidos los ojos sobre la bahía. Una visita guiada recuerda estos versos y la ubicación de la ciudad sobre una pequeña colina, a lo largo de 35 kilómetros en cuyo territorio y alrededores vive la mitad de la población de Cantabria. La primera parada se hace en los Jardines de Pereda, dedicados al escritor local gran amigo de Benito Pérez Galdós, a quien conoció durante una de sus vacaciones en la urbe. Tras la estatua en su honor, coronada siempre por palomas que parecen vigilar el recuerdo, se levanta unos de los nuevos vecinos en la zona, el Centro Botín.

Abierto desde junio del pasado año, nació con reservas por parte de los santanderinos que se negaban a que este edificio tapara las vistas de ría y las montañas. El arquitecto Renzo Piano debió erigirlo sobre siete pilares para permitir apreciar el paisaje, sin superar la altura de los árboles y encima de un suelo azul que pretende prolongar el mar, aclara la guía. Detrás, la maravillosa panorámica de Peña Cabarga, la Cordillera Cantábrica y Pedreña, cuna del golfista Severiano Ballesteros. Allí se sitúa el campo de golf inaugurado en 1928 por el rey Alfonso XIII a petición de su esposa Victoria Eugenia quien, llegada de tierras inglesas, echaba de menos su deporte favorito durante los veranos santanderinos.

En la memoria. Santander

Dónde.
Salida desde Oficina Turismo de Jardines de Pereda)
Cuándo.
Sábados.
Precio.
10 euros.
Duración.
Dos horas.
Reservas.
609131298 y info@visitacantabria.es.

Continúa el grupo en los jardines cuando aparece otro monumento y cita histórica, el dedicado a las víctimas del incendio de 1941. Conocido como 'El incendio andaluz' al comenzar en una pensión de la calle Cádiz y terminar en la calle Sevilla, consumió las casas de madera de 37 calles azuzado por vientos huracanados. Tres días se mantuvieron las llamas y 10.000 personas perdieron su hogar. Antes, en 1893, los santanderinos ya habían pagado peaje al fuego tras la catástrofe del navío vasco 'Cabo Machichaco'. Cargado con 51 toneladas de dinamita, estalló matando a casi 600 personas e hiriendo a más de 1.500. Fueron muchos los desaparecidos por culpa de la catástrofe que esparció piezas metálicas como tornillos y cadenas tan lejos que una de ellas mató a una mujer en Piélagos, a más de trece kilómetros de distancia.

Muy cerca del que, parece, se convertirá en futura sede del Museo Doña Sofía, el antiguo inmueble del Banco Nacional, aguarda a los turistas la curiosa catedral. Sin fachada principal y con un solo acceso a través del claustro, fue primero monasterio, de ahí sus singularidades. Señalando uno de los escudos sobre su puerta la cicerone explica que «antiguamente se decía que los de Santander tenían dos caras, pero la expresión provenía de este escudo en el que aparecen los rostros de San Emeterio y San Celedonio, patrones locales, a quienes los romanos cortaron la cabeza por convertirse al cristianismo y cuyas reliquias se guardan en la iglesia más antigua de Santander, la del Santo Cristo, situada bajo esta catedral».

La ruta de las estatuas

Visitantes en el claustro de la catedral.
Visitantes en el claustro de la catedral. / Celedonio

Quedan en la ruta muchas ubicaciones distinguidas: el embarcadero real, el ayuntamiento, los mercado de la Esperanza y del Este, la plaza Marqués de Pombo, la iglesia del Sagrado Corazón –del arquitecto vasco Basterra–, cuyas paredes están cubiertas de murales… También nombres y anécdotas. El de Velarde, héroe del 2 de mayo de 1808, ahora en la Plaza Porticada, cuya estatua se ha movido por toda la ciudad creando la expresión: «Te mueves más que Velarde». El de Marcelino Menéndez Pelayo, ilustre sabio enterrado en un sepulcro que descansa en la catedral, de quien cuentan que apenas dormía para estudiar y que, a los diez años, fue capaz de repetir de memoria cuatro capítulos del Quijote pocos días después de leerlo.

O el monumento a Concha Espina, primera mujer española finalista del Nobel de Literatura a cuya estatua hubo que hacer una operación estética tras pasarse con el tamaño de su 'delantera'. Y el apellido más sonado de la ruta, Botín, que provoca sonrisas en los reunidos frente al poderoso edifico del Banco Santander pues, según aclara la guía, «se dice que el reloj del arco marca las en punto para los trabajadores, las medias para las mujeres, los tres cuartos para los accionistas y los cuartos para…» (no hace falta escribirlo).

Recomendaciones

Urban Suite Santander. Muy céntrico, detrás del ayuntamiento y junto al Mercado de la Esperanza. Cada una de sus habitaciones muestra un moderno diseño, diferente para adaptarse a los gustos de la clientela, pero igual de acogedores. Cuentan con pequeña cocina dotada de fregadero, microondas, cafetera de Nespreso, hervidor de agua, tostadora y útiles de cocina donde preparar comidas sencillas. Sin recepción, la entrada se facilita a través de una serie de claves para abrir las puertas, lo que se traduce en una sensación de libertad y hogar propio muy agradable.

Cardenal Cisneros 8, 1º (Santander). )628919635.

urbansuitesantander.com.