Exposición 'mons dei'

Una escapada a las Edades del Hombre en Palencia

La iglesia de Santa Cecilia se recorta ante el castillo medieval de Aguilar de Campoo /Antonio Quintero
La iglesia de Santa Cecilia se recorta ante el castillo medieval de Aguilar de Campoo / Antonio Quintero

La montaña como símbolo de la divinidad vertebra la magna muestra de arte sacro

Elena Sierra
ELENA SIERRA

El penachito de niebla que se les suele poner a algunas montañas en la cumbre, sus nieves perpetuas si es el caso, las explosiones tremebundas de las que son en realidad volcanes, las epopeyas para conquistarlas y todos los secretos que solo pueden permanecer intocables en las alturas han derivado en más de una idea sobre quién podría habitarlas. Y no sería cualquiera, por supuesto. De ahí todas las leyendas, creencias, mitos y supersticiones que existen en torno a las montañas; no hay que olvidar que sobre ellas se han fundado prácticamente religiones. Todavía hoy se cuentan por todas partes del globo -todas aquellas en las que hay montañas, cuanto más altas, mejor- historias que hablan de la relación entre las cumbres y los cielos o entre las cumbres y la misma existencia de la Tierra.

En una de ellas le fueron entregados a Moisés los diez mandamientos, por ejemplo. En otra, por aquí cerca, reside Mari. En el monte Uluru, en Australia, surgió la vida tal y como la conocemos -el nombre significa Madre tierra y también se le suele llamar Ombligo del mundo-. En la montaña sagrada Ol Doinyo Lengai, en Tanzania, se cree que vive alguna divinidad; la prueba es que de vez en cuando su habitante se enfada y echa chispas, de ahí el humo que sale del volcán. Y así, cientos.

Tierra del románico

Así que la exposición itinerante de Las Edades del Hombre, esa acción cultural que reúne parte del inmenso patrimonio artístico castellano-leonés de la Iglesia y lo presenta al público contextualizándolo, tenía que acercarse a la montaña. En mayo pasado se abrió la edición de 2018 de la exposición y lo hizo en Aguilar de Campoo, en la montaña palentina, donde se encuentran algunas de las iglesias románicas más bonitas -con portadas que parecen libros ilustrados- de la Península. 'Mons Dei', que iba a cerrar sus puertas este mes pero que permanecerá abierta hasta el puente de diciembre debido a la afluencia de visitantes, profundiza en la tradición simbólica cristiana en relación con la montaña y lo hace además uniendo cultura y naturaleza.

Exposición 'Mons dei' | Aguilar de campoo

Cómo llegar
: la sede de la exposición se encuentra #al norte de Palencia, a 160 kilómetros de Vitoria y a 200 de Bilbao.
Cuándo
: hasta el 9 de diciembre.
Entradas
: 5 euros
Web
monsdei.lasedades.es

El cartel de estas Edades del Hombre lo deja bien claro: una montaña nevada, brillante, a punto de aparecerse o de desaparecerse de tan blanca. Es una obra contemporánea de Eduardo Palacios que puede verse, junto con pinturas y esculturas de otras épocas, en uno de los dos espacios de la localidad que albergan la muestra. Son más de 120 piezas repartidas entre la sede central de la Colegiata de San Miguel -lo que invita a darse una vuelta por el centro de Aguilar de Campoo, por la plaza porticada y las callejuelas con edificios con solera y blasones- y la iglesia de Santa Cecilia, que está subidita en un alto justo debajo de los restos del castillo.

El Greco, Berruguete, Goya...

La mayoría de las piezas son propiedad de las diócesis de Castilla y León, pero hay también algunas procedentes de Vitoria, Santander, Museo Arqueológico y Biblioteca Nacional, Banco de Santander, y de otras instituciones y conventos. Los nombres, claro, de los de libro: El Greco, Pedro Berruguete, Goya, Alejo de Vahía, Gregorio Fernández o Gil de Siloé, entre otros muchos. Las técnicas, todas. Y en esta exposición conviven las obras más antiguas con las más modernas, en un diálogo que quiere contar la historia interminable de la religión y la montaña.

Claustro del monasterio de Santa María La Real. A continuación, ermita románica de Santa Cecilia. Finalmente, una pila bautismal. / Antonio Quintero

Lo dicho: la palentina no es mal sitio. Aguilar de Campoo, que sigue oliendo a galleta, es un buen punto de partida para adentrarse en el románico de la zona norte de esa provincia empezando por los templos de la propia villa (incluyendo Santa María la Real). En dirección a Barruelo de Santullán parte la ruta que va parando cada poco en pueblos pequeños en los que hay algún tesoro en forma de ermita y hasta de necrópolis.

Por el camino están, por ejemplo, las iglesias de Cillamayor, Revilla de Santullán, Villabellaco, Santa María, Matamorsiva, Corvío, Cezura, Gama... Cada una en un estado distinto de conservación, y en enclaves diferentes, en el pueblo o en un otero; cada una con una característica propia, como la iglesia de San Cornelio y San Cipriano de Revilla, que tiene como portada una última cena tallada en piedra, o la ermita de Santa Eulalia en Barrió, que representa a Adán y Eva en el Paraíso, o la más antigua de San Andrés, en Gama, que data del año 1190 y que pese a ser una de las más pequeñas tampoco se queja de falta de adornos en los capiteles.

Si se opta por alejarse aun más de la sede de este año de Las Edades del Hombre, merece una visita la colegiata de San Salvador de Cantamuda, en La Pernía. Está situada dentro del Parque Natural de las Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina. Y a solo 15 kilómetros -aunque las carreterillas hagan creer que son más- de Cervera de Pisuerga, una localidad que se ha sumado a la exposición Mons Dei con la iniciativa artística llamada 'El Camino de Esculturas'.

Pasear, comer y comprar

Este recorrido de 18 obras de acero cortén, bronce y acero pintado procedentes de la colección Viñas Picazo comienza en el exterior de la iglesia de Santa Cecilia de Aguilar y, además de haber diseminado piezas por esta villa, continúa en el casco urbano de Cervera y en la iglesia de Santa María del Castillo.

Cervera es, además, un buen sitio para quedarse a dormir si se planea visita de fin de semana a la zona; el Hostal Pineda tiene buen precio y mejor trato, y encima el despertar es mirando al monte por encima de los tejados del pueblo. De camino de vuelta hacia Aguilar de Campoo, vale la pena parar a comer en el Mesón Tres Valles, en Rueda de Pisuerga (una ración de croquetas variadas y hasta una mariscada, que así son en la montaña), y a comprar queso en Cantarillos, en Salinas de Pisuerga. Otro pueblo que bien vale una parada y un paseo, por cierto.

Desde los montes hasta los embalses

Las montañas han servido, al menos por estos lares, para construir embalses y pantanos con los que retener el agua para llevarla después hasta los grifos. En el norte de Palencia, por supuesto, se puede hacer una ruta por estas infraestructuras. Pero valgan solo dos en la zona de influencia de estas Edades del Hombre. Primero el embalse de Aguilar, que invita en verano a darse un chapuzón y el resto del año a buscar reflejos en su superficie o a no parar quieto y echar a andar, a rodearlo y a seguir los caminitos entre los árboles. Desde Cervera de Pisuerga se llega al pantano que lleva su nombre, también conocido como el de Ruesga. Esto ya está más arriba, el camino va dando vueltitas y subiendo, es uno de esos trazados que parecen muy antiguos, de piedra marrón y puentes estrechos. No es raro que esa sea la impresión ya que es el más antiguo de toda la provincia. Fue creado para abastecer al Canal de Castilla, otra obra de ingeniería que empieza (o termina) cerca de Aguilar, en Alar del Rey.

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