Los atractivos de Jaén

Amanecer desde el castillo./Jorge Pastor
Amanecer desde el castillo. / Jorge Pastor

La ciudad en la que casi nadie se detiene mientras viaja hacia el sur dispone de un sugerente patrimonio

ELENA SIERRA

«Párate». Eso le diría uno de Jaén a cualquier viajero que se pusiera a tiro de su ciudad. Y es que los jienenses saben perfectamente que su ciudad es una de paso y que de todos los que pasan por ella, que son muchísimos, la mayoría no se queda. Cuando los vascos bajan en coche al sur, rumbo a la costa, a menudo ni se detienen; y si se piensa en enclaves turísticos de interior, los destinos elegidos suelen ser Sevilla, Granada o Córdoba, lugares de los que todo el mundo conoce, más o menos, el patrimonio cultural y gastronómico. Jaén está a solo 40 minutos en coche de Granada, pero aun así cuesta que se incluya en el plan de viaje cuando se visita la ciudad de la Alhambra.

Jaén

Webs
www.turjaen.org y www.jaenparaisointerior.es

Así que vamos a pararnos en Jaén, conocida como la ciudad del Santo Rostro y también como la capital del Santo Reino. Lo primero se debe a que en su catedral se encuentra una de las reliquias más deseadas del catálogo de reliquiasy una de las leyendas más reelaboradas por la tradición literaria y popular. El Santo Rostro sería uno de los pliegues del paño con que la Verónica enjugó la faz de Cristo en su camino hacia el Calvario y en el que quedó impresa su cara. Por este paño se crearon algunos de los elementos de la catedral de Jaén, a la que llegaban muchos peregrinos con la intención de verlo y tocarlo, y por ello se tuvo que proteger. Lo del Santo Reino tiene que ver con que, tras 500 años de poder musulmán, la zona se convirtió en pieza clave de los territorios reconquistados.

Arcos y lucernarios de los baños mozárabes./
Arcos y lucernarios de los baños mozárabes./ / Lorena Cádiz

Más conocido para todos es que Jaén es la capital mundial del aceite. El título se lo quieren llevar sus vecinas de Comunidad, pero los jienenses no lo permiten. Es lo que hay, y la visita al castillo de Santa Catalina, sobre el cerro del mismo nombre a cuyos pies se extiende la ciudad, da la oportunidad de hacerse una idea de lo que significa de verdad este título. Asomarse desde allí es ver un mar de olivos, olivos por todas partes, y darse cuenta de que son ellos los amos y señores incluso de aquello a lo que la vista no llega. Hasta 66 millones. ¡66 millones de olivos! No es extraño entonces que ya cuando se entra en la provincia, el olor sea tan diferente. Con él, el paisaje, el color, el entramado económico. Aquí quien no tiene relación con el aceite y las olivitas, quien no varea olivos en invierno y puede aliñar las ensaladas con su propio aceite, seguramente viene de fuera.

Visitas y juegos

El castillo, que acoge el parador nacional de la ciudad, se ha convertido en los últimos tiempos en motor de las iniciativas turísticas de Jaén. Ha costado, pero ahora abre todos los días del año -solo cierra dos, los más señalados del periodo navideño- y en los meses de mejor tiempo ofrece un programa de actividades algunas noches al mes. 'Entre torres y almenas', que así se llama el programa, permite disfrutar al aire libre en el patio de armas de espectáculos de música y de teatro y participar en juegos de rol con argumento histórico o en veladas gastronómicas, y apuntarse a alguna de las visitas guiadas a la luz de las velas. Eso es los jueves, viernes y sábados, cuando ya no aprieta tanto el calor. Los domingos por la mañana suele haber juegos para toda la familia. La información y las reservas se hacen en la oficina de turismo (Calle Maestra, 8) y la entrada cuesta 8 euros, 6 para grupos. La conquista del castillo se hace en autobús.

Y es que son tres kilómetros de subida, o si se quiere, de bajada. Tres kilómetros que merecen la pena en cualquiera de los sentidos porque si poder quedarse con las vistas desde el cerro de los olivares y del entorno natural es imprescindible, tampoco hay que desdeñar los rincones que se van encontrando al pasear las callejuelas, las plazas y los jardines. La ciudad está haciendo un esfuerzo para mostrar lo mejor de sí a los visitantes, y está abriendo lugares que hasta hace no tanto estaban cerrados, bien porque no estaban preparados, bien porque están en manos privadas.

La fortaleza que gobierna la ciudad de Jaén acoge un parador nacional./ José Pedrosa
La fortaleza que gobierna la ciudad de Jaén acoge un parador nacional./ José Pedrosa
 

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