Bristol, arte callejero y piratas

Vista de Bristol, a la derecha la réplica del navío 'Mathew' junto al M Shed Museum./
Vista de Bristol, a la derecha la réplica del navío 'Mathew' junto al M Shed Museum.

La cuna de Banksy. Ciudad portuaria de historias truculentas, brilla hoy como un gran museo al aire libre lleno de grafitis

IRATXE LÓPEZ

Hora y cuarenta minutos de vuelo separan Bilbao de la ciudad inglesa de Bristol, una de las localidades con mayor movimiento cultural de Gran Bretaña. No es casualidad que el famosísimo grafitero Banksy formara su carácter y su arte en este rincón del mundo donde fue a nacer. Tampoco que varias de sus obras se repartan por las calles, buscadas como el Arca de la Alianza por legiones de turistas.

Bristol («Brycgstow», 'la ciudad del puente' en inglés antiguo) emergió en el siglo XI gracias a su estratégico enclave: frente a Irlanda y junto a Gales. Durante el Renacimiento llegó a proclamarse segunda ciudad más importante, tras Londres. De su puerto partieron expediciones marítimas como la de John Cabot, en 1497, quien prepararía Norteamérica para la colonización inglesa -la réplica de su navío, el Mathew, puede visitarse en el puerto-. También corsarios y piratas que podían acabar colgados en la actual Queen's Square, bucaneros como Barba Azul que, aseguran, bebía hasta hartarse en cantinas como el pub 'The Llandoger Trow' (King Street), donde todavía se pueden tomar pintas o la típica sidra Thatchers.

Bristol | Inglaterra

Cómo llegar
Vuelo directo desde Bilbao con Easyjet, jueves y domingos (www.easyjet.com/es). Web www.visitbritain.com (en castellano) y visitbristol.co.uk (en inglés)

Unos dos mil barcos, según las crónicas, navegaron con bienes manufacturados hacia África donde compraban esclavos que luego vendían en América para adquirir ron, azúcar, algodón y arroz con los que comerciar ya en casa. Los edificios más hermosos de la ciudad se levantaron a costa del destino de aquellos africanos cuyo comercio enriqueció a hombres como Edward Colston. Una estatua en su honor se levanta en Colston Avenue; suele aparecer pintada pues son muchos los ciudadanos que detestan aquel pasado oscuro.

Nelson Street

Bristol es hoy en día tierra de claridades, de colorido e imaginación. Un paseo por Nelson Street se convierte en ruta a lo largo de un museo al aire libre de grafitis, creaciones inmensas que ocupan frentes y laterales de edificios. Los amantes de este arte deben acercarse a Cheltenham Road. Allí el ingenio no tiene fronteras, estalla decorando tiendas y escondrijos. Banksy dejó su huella en 'The Canteen' donde su famoso oso de peluche se enfrenta a los Bobbies, cóctel molotov en mano. Pero no solo él protagoniza la calle, son muchas las sorpresas como el inmenso Jesucristo marcándose paso de break dance frente al combativo juguete. Si solo buscas la firma del rey del grafiti encontrarás otros trabajos en Park Street (Hombre colgado de la ventana), junto al río en el Bristol Marina (La chica de la perla) o en el M Shed Museum (La parca). Este último ha sido rescatado del Thekla, barco que acoge un famoso club de música, donde el agua lo estaba dañando.

Recomendaciones

Dónde comer
Za Za Bazaar. Diseño magnífico, entre semana cualquier comensal encuentra plato a su gusto en este buffet donde, por diez libras, probarás comida hindú, mejicana, italiana, oriental... Cuenta con sector para ensaladas y postres. Dispones de menos de dos horas para terminar el banquete, aunque da tiempo de sobra para hartarse. (Harbourside, Canon's Road. www.zazabazaar.com).
Ruta guiada gratis
Si te apetece visitar la ciudad con alguien que cuente su historia y anécdotas en castellano puedes apuntarte a este free tour (apie-rutas.com/Bristol). Paseo agradable durante dos horas, perfecto para un primer contacto.

Ya que estás en el M Shed Museum aprovecha para visitar esta muestra gratuita sobre la historia de la ciudad y sus habitantes. Encierra curiosidades, entre otras, un antiguo autobús de dos plantas al que subir, la típica cabina telefónica o un libro de morbosa peculiaridad: las tapas están hechas con la piel de un condenado a muerte. Otros museos disponibles son el @Bristol, dedicado a las ciencias y recomendable si viajas con niños. El Bristol Museum and Art Gallery, para amantes del arte. Y The Georgian House Museum, residencia de época georgiana donde vivía el mercader John Pinney junto a su esclavo Pero Jones, a quien se dedicó el Pero's bridge, puente en el que destacan distintivas esculturas en forma de cuerno.

Modernitos y paseos

Nuevas épocas amanecieron en Bristol tras aquella primera de comercio con humanos. En 1876 la población fundó una Universidad de orgulloso edificio. No muy lejos se alza robusta la catedral (XII), en un parque College Green repleto de gente cuando hace sol, vacío si llueve, donde también levantaron el ayuntamiento. Cuenta con una sala de capítulos normanda única en Inglaterra y, aunque los ciudadanos la admiran, sienten predilección por St. Mary Redcliffe, ejemplo de gótico inglés considerada por marineros y comerciantes templo protector.

La Segunda Guerra Mundial rasgó heridas en la historia local. Los alemanes regalaron bombardeos masivos para acabar con el auge industrial, comercial y portuario. El precio: 13.000 muertos, 100.000 edificios dañados, 3.000 en ruina total. Hoy en día nuevas tendencias cambian el rostro urbano de Bristol. Es fácil encontrarse con gentes de vestir alternativo y tintes chillones en el pelo, artisteo en movimiento que busca comida exótica en el St. Nicholas Market. Grupos musicales de culto como Massive Attack, Glaxo Babies o The Pop Group surgieron en locales de esta ciudad donde se escucha trip hop (conocido como Bristol Sound), jazz, soul… Puedes comprobarlo cualquier tarde en el pub 'The Old Duke' (King Street), uno de los más típicos.

De día, dos pequeñas excursiones redondean tu visita. La primera al símbolo por excelencia de la ciudad, el Clifton Suspension Bridge. Si el viento arrecia notarás cómo se mueve este puente colgante. Las vistas son magníficas y, aunque fue pensado para carros ligeros, unos 12.000 vehículos lo cruzan a diario. Al otro lado del río Avon, el Parque Ashton Court ofrece senderos para pasear rodeado de verde. El segundo contacto con la naturaleza se producirá tras ascender hasta Cabot Tower, donde ejércitos de ardillas con poca vergüenza no dudarán en tomar de tu mano la comida.

Por los alrededores en autobús

La localización y red para visitar lugares cercanos desde Bristol es perfecta. Un mismo bus parte de la Estación de Autobuses con destino a dos localidades de gran encanto. El billete sirve para llegar hasta ellas en la misma jornada. Detente primero en Wells, imposible no maravillarse ante su arquitectura, especialmente la de la catedral del siglo XII (abierta de octubre a marzo, 7:00 a 18:00 h. De abril a septiembre, 7:00 a 16:00 h.). Su fachada occidental alberga una de las colecciones más grandes de esculturas medievales del mundo. En la nave observa los singulares arcos de tijera, solución medieval para combatir el hundimiento; el reloj del templo de 1390, uno de los más antiguos del medievo. Es posible asistir a los servicios diarios, algunos de ellos, especialmente los domingos, cuentan con la participación de coro con voces de niños y adultos. Muy cerca, acércate a Vicars' Close. Completada en 1363 para alojar a los miembros del coro, es la calle más vieja de Europa habitada con continuidad.

Regresa al bus para seguir hasta Glastonbury. Típico pueblo enclavado en la campiña inglesa, en el condado de Somerset, cuenta con una originalidad: el aura de misticismo envuelve este enclave colonizado por hippies y gentes curiosas. Da un paseo sin prisas revisando los coquetos escaparates. Asciende hasta la colina de Glastonbury Tor para admirar las vistas. Explora las ruinas de su abadía. Y no olvides tomar una sidra en el pub del George Hotel & Pilgrims' Inn (1 High Street).

Aguas termales

Dedica otra de las jornadas a conocer Bath, una de las ciudades más bellas del Reino Unido, a unos veinte kilómetros de Bristol. Puedes acercarte tomando un bus desde la estación de autobuses o de tren. Declarada Patrimonio de la Humanidad, su contundente arquitectura color arena fascina al turista que llega siguiendo otro reclamo: la calidad de sus aguas termales. Una majestuosa abadía de estilo gótico, el Prior Park o el romántico puente Pulteney sobre el río Avon, inspirado en el Ponte Vecchio florentino, forman parte de sus sorpresas. Puedes profundizar en la figura de una de las escritoras inglesas de más renombre visitando el Jane Austen Centre, casa de estilo georgiano. Vestir traje de época en ese centro o en el Fashion Museum, donde comprobar la evolución de la ropa a lo largo de los siglos, incluida la de la familia real. Y no te pierdas las bellas termas romanas construidas sobre manantiales (si deseas comprobar sus beneficios reserva plaza en el Thermae Bath Spa).

 

Fotos

Vídeos