Tallado en piedra

El puente colgante recibe al viajero./I. P. Rubín de Celis
El puente colgante recibe al viajero. / I. P. Rubín de Celis

La naturaleza envuelve una aldea llena de encanto, punto de partida de cuatro recorridos familiares que nos adentran al espacio protegido de Collsacabra

IRATXE PAÑEDA

«No puedes marcharte sin visitar Rupit» es el consejo, casi con un cierto tono de obligación, que escucharás si te acercas a la Oficina de Turismo de Vic en busca de información sobre la zona. Tan pequeño y tan encantador como desconocido, Rupit se enclava en la meseta de El Collsacabra, en el extremo oriental de la comarca de Osona. En el corazón de este paraje natural de acantilados y densa vegetación (hayas, robles y encinas) surge el pueblito medieval a la sombra de las ruinas de un castillo asentado sobre la roca que le otorga el nombre de Rupit. Casi nada queda de esta edificación cuyos orígenes parecen remontarse a principios del siglo XI. Pero acercarse hasta él es un paseo que merece la pena, a pesar del esfuerzo que exigen las escaleras y cuestas empedradas.

El tiempo se ha parado Rupit. El silencio domina sus calles, siempre y cuando no lo recorras en fin de semana, cuando se llena de turistas. Apartado, escondido entre un río y montañas, nada hace pensar que lo encontrarás tras una carretera que asciende serpenteante hasta llegar a un aparcamiento de pago junto a la Oficina de Información. Solo se accede a pie al casco urbano que da la bienvenida al viajero de una manera de lo más singular: un puente colgante sobre el río, en el que hunden los cimientos las casas dispuestas en la otra orilla a modo de muralla.

Rupit (Osona) | Barcelona

Cómo llegar
A 35 kms. (50 minutos) de Vic.
Oficina de Turismo
Camí de Sant Joan de Fàbregues. 938522922/ 983522003
Web
.www.rupitpruit.cat y www.facebook.com/turisme.rupitpruit

La piedra domina Rupit, en las rocas que lo envuelven, en el suelo que pisas y en los muros de las casas, construcciones rústicas edificadas en los siglos XVI y XVII entre las que descubriremos un palacio (que hoy acoge la notaría Soler, muestra de la importancia que tuvo la villa en aquellos siglos), la botica (con una inscripción en latín en su dintel) y algún molino harinero. Elementos de forja se entremezclan con la madera de balcones y ventanas de cuento. La empinada calle del Fossar es la más fotografiada. Su importancia arquitectónica ha otorgado a algunos de los elementos de sus casas el privilegio de estar representados en el Pueblo Español de Barcelona.

Tienda y terracita en la Plaza Mayor.
Tienda y terracita en la Plaza Mayor.

Justo después de la iglesia de San Miguel se llega a la Plaza Mayor, donde se encuentran el Ayuntamiento y la escuela del pueblo. Aquí encontramos la ventana gótica de Can Sallent, otro detalle representado en el Pueblo Español. Desde un mirador situado en un rincón de la plaza la vista alcanza la ermita de Santa Magdalena.

Salto estrella

Llegar hasta el templo supone un agradable paseo, con alguna que otra cuesta, que forma parte algunos de los sencillos recorridos que permiten adentrarse en la belleza de Collsacabra, siempre con la Oficina de Turismo como punto de partida. El itinerario de Santa Magdalena y el mirador del Soler ofrece de fantásticas vistas del pueblo tras pasar ante el molino del Soler y el puente de los Tres Ojos. Sus tres kilómetros pueden ampliarse a 5,5 en la ruta del Mirador dels Bassis, que regala una panorámica impresionante y en la que se visitan tumbas antropomorfas del siglo X. También familiar es el sendero de las Fuentes de Rupit (5 kms), camino a la sombra de los árboles y al borde de torrentes, que en primavera y otoño se convierte en un entorno mágico cuando la naturaleza se llena de vibrantes colores.

Las aguas salvan cien metros en el Salto de Sallent.
Las aguas salvan cien metros en el Salto de Sallent. / Teogomez

Pero el recorrido emblemático, y también el más transitado, es el del Salto de Sallent. Para contemplarlo en su máximo esplendor hay que visitarlo en época de lluvias, cuando las aguas que alimentan la riera de Rupit se precipitan en una caída de 100 metros. En menos de una hora se llega al cascada y la vuelta se realiza por el mismo camino, pero si se quiere alargar la jornada existe la posibilidad de acercarse a San Juan de Fàbregues y Santa Magdalena e incluso enlazar con el itinerario de las tumbas de los Bassis y el Mirador del Soler.

Recomendaciones

Fonda Marsal (Manyà, 3 938522086)
. Cocina tradicional catalana con carta y menú que se adapta a la temporada.
La Brasería El Coll (El Coll de Pruit, s/n 938522105 )
. Famoso por sus entrecots a la brasa de piedra volcánica, destacan el cordero, el conejo y el pollo criados en la misma masía.
Forn de Pa l'Era (Plaza Era nueva 938522046)
. La tercera generación del horno de la Era elabora pan de pueblo, tortas y galletas artesanas. Es también cafetería y tienda con productos de la zona.
 

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