El Cervino de León

Rutas de montaña: Pico Gilbo (1.677 m.)

Rutas de montaña: Pico Gilbo (1.677 m.)

Vertiginosa ascensión al esbelto y espectacular Pico Gilbo, que se eleva sobre Riaño recordando la emblemática cima alpina

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZ

Montaña Riaño constituye la puerta de entrada a los Picos de Europa por el sur. Este macizo con entidad propia encuadrado en la gran Cordillera Cantábrica se eleva en el entorno del pantano del mismo nombre. Proyectado a principios del siglo XX para regar la comarca leonesa de Tierra de Campos, el muro de la presa empezó a construirse en 1965. Muy contestado desde los ámbitos político y ecológico, tras la muerte de Franco el proyecto quedó paralizado, pero el Gobierno de Felipe González los retoma y acelera a partir de 1982.

Las compuertas del embalse fueron cerradas el 31 de diciembre de 1987, solo un día antes de que entrara en vigor la directiva europea medioambiental que hubiera convertido en inviable su construcción. Meses antes, durante el verano, los habitantes del valle habían sido expulsados de sus sus casas, expropiadas a la fuerza y derruidas a conciencia para evitar su reocupación. Hasta nueve pueblos ahogaron su historia bajo las aguas: Anciles, Salio, Huelde, Éscaro, La Puerta, Burón, Pedrosa del Rey, Riaño y Vegacerneja.

HITOS

Pico Gilbo:
1.677 m. UTM: 30T X.333090 Y.4758198
Cómo llegar:
A-8 hasta Unquera, y N-621 por Potes y el pto. de San Glorio hasta Riaño. Desde Vitoria, A-1 a Burgos, A-231 a Carrión de los Condes, CL-615 a Guardo y P-214/LE-241 a Riaño.
Cartografía:
MTN 105-I (Lois) y 105-II (Riaño), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

Horario:
3h.15' (2h.00' de ascensión).
Distancia:
9,2 km.
Desnivel positivo:
625 m.
Severidad del medio:
3
Dificultad orientación:
3
Dificultad del terreno:
4
Esfuerzo necesario:
3

El nuevo Riaño intenta florecer hoy sobre una de las colinas que se salvaron de la inundación merced al turismo de montaña. El paisaje a su alrededor es de ensueño, con esbeltos picos reflejados sobre la plancha de agua. Destaca sobre todos ellos el Gilbo, al al otro lado del embalse (SO). No es el más alto, pero su imponente y esbelto perfil le ha valido el apodo de 'el Cervino de Riaño', en clara referencia al coloso alpino. Su verticalidad aparenta reservarle para escaladores avezados. No es así. El desnivel es inevitable, pero los tramos más complicados se superan con sencillas trepadas en una ascensión má aérea que técnica y, eso sí, y no apta para personas vertiginosas.

Desde Riaño, cruzamos el largo puente que supera el embalse (N-621). Al otro lado, un aparcamiento permite dejar el coche (dch.). Justo enfrente nace un camino forestal protegido por un paso canadiense que seguimos. Bordea la masa de agua, badea el arroyo Vallerqué, deja atrás el desvío (izd.) por el que luego bajaremos y continúa hasta el área recreativa de Las Viescas (0h.30').

Damos la espalda a la lámina de agua y nos adentramos en el bosque siguiendo las marcas del PR-LE.52 hasta el collado del Baile (0h. 55'), que da nombre al citado sendero. Separa las peña Vallarqué y Sarnosa y nos permite pasar a la otra vertiente del cresterío. Desechamos aquí las marcas, que dan un rodeo, para tomar un sendero que remonta cerca del roquedo y gana altura subiendo paralelo a él. Más arriba se reencuentra con las señales blancas y amarillas para seguirlas hasta auparse al collado de la Pedrera (1h.15'). Frente a nosotros, el Cueto Cabrón se eleva aparentemente inexpugnable.

Nuestro objetivo se alza a la izquierda y solo su proximidad nos impide comprobar su majestuosidad. A partir de aquí no hay dudas. El evidente sendero poblado de hitos y marcas pasa a la vertiente noroeste del Gilbo camino de la cima. Tras unos metros de desnivel amable, se empina para adentrarse en una chimenea en la que debemos ayudarnos con las manos en algún punto. Llegamos así a un pequeño promontorio donde tomar aire para afrontar el tramo final de ascensión. Otra chimenea con nuevas trepadas que desemboca en el collado que separa la cima principal (dch.) de la secundaria. Un último esfuerzo y pisamos la cumbre del Gilbo (2h.00') para disfrutar de su privilegiada panorámica.

Para el descenso completamos la vuelta al pico siguiendo por la aérea cresta hasta unos hitos que descienden (izd.) por la cara sureste. Afrontamos aquí un par de delicados destrepes (¡atención!). Tras ellos, el desnivel se modera y la senda se va haciendo más visible hasta salir del roquedo. Descendemos pegados a él hasta llegar a la altura del collado de la Pedrera (2h.30'), donde nos dejamos caer por terreno herboso (dch.) hasta meternos en la vaguada del arroyo Vallerqué. El camino aquí es evidente –discurre a tramos por el cauce seco del río– y desciende hasta la pista que rodea el pantano. Desde allí solo queda retornar por terreno ya conocido hasta el aparcamiento (3h.15').

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