Los caminos de la vendimia en La Rioja

Un grupo de personas recorre los senderos que permiten acceder a los viñedos. :: Cristina Valderrama./Joel López
Un grupo de personas recorre los senderos que permiten acceder a los viñedos. :: Cristina Valderrama. / Joel López

Lagares rupestres, necrópolis y viejas construcciones aparecen a lo largo de los caminos abiertos para atender las viñas

ROBERTO RIVERA

La campiña riojana. Espacio para labor, después de un interminable periodo de espera que hace más larga la incertidumbre con la que se asoma el labrador a los cielos y a sus infinitas versiones en las últimas semanas del curso, mientras toma cuerpo el racimo y se aprietan los granos de uva. Llega la vendimia y a la vendimia se llega por los caminos que salpican tractores cargados de sueños que se visten de blanco y tinto. A través de ellos se llega a las entrañas de la cultura de la única Denominación de Origen Calificada del país. Y a través de ella se divisa un paisaje que ofrece un aspecto diverso y variable, con el paso de los días, el que va de la infinita gama de verdes a la explosión multicolor de viñas que se precipitan camino del otoño en la época más espectacular del año.

En ese entramado, la Rioja Alta constituye, sin duda, uno de los paisajes de vino más singulares. Un territorio soldado a la cultura del vino desde antiguo, con una larga historia y un valiosísimo patrimonio porque, además de la calidad de sus caldos, la comarca destaca por monumentos y vestigios vinculados a esta actividad.

Senderos entre viñedos (La Rioja)

Web
www.rutasdelvino rioja.com/descargas

La Asociación para el Desarrollo de la Rioja Alta sugiere la mejor manera descubrir este apasionante escenario, mediante una red de senderos que se diseminan por toda la comarca y permiten al viajero aproximarse, en bicicleta o caminando, a algunos elementos singulares que forman parte de un conjunto desconocido para aquellos que sólo se mueven en coche.

Se trata de senderos cómodos y aptos para todos los públicos, perfectamente balizados, a través de los cuales se puede descubrir lagares rupestres, guardaviñas, necrópolis, eremitorios, ermitas y una larga lista de elementos de gran interés. Sin abandonar en ningún caso el paisaje del viñedo, tan cambiante como el ritmo de las estaciones. La relación inicial de senderos se amplía ahora con otros diez nuevos trazados que comunican distintas localidades y descubren nuevos recursos, caminos que han tomado forma gracias al respaldo del programa Leader de desarrollo rural que opera desde hace años en la comarca riojalteña.

Bodegas de otros tiempos

Muchos de ellos son circulares, facilitando de esa manera la realización del recorrido. Es el diseño al que tratan de ajustarse, en la medida de lo posible, los diez itinerarios: Haro-Monasterio de Herrera- Villalba de Rioja-Haro; meandro de Tondonia; Anguciana-Villalba de Rioja-Cihuri-Cuzcurrita del Río Tirón-Anguciana; Haro-Anguciana-Cihuri-Haro; Sajazarra-Villaseca; Cellorigo-Foncea-Fonzaleche-Sajazarra; Haro-Ollauri-Rodezno- Zarratón-Casalarreina; Camino de Santiago Haro-Zarratón; San Asensio-Briones-Rodezno; Cuzcurrita del Río Tirón-Fonzaleche-Treviana-Ochanduri-Cuzcurrita del Río Tirón; y Hormilla-San Asensio-Torremontalbo-Hormilleja-Hormilla.

Es otra manera de acercarse al territorio. Con paso tranquilo y sosegado, en contacto con la naturaleza y sintiéndose protagonistas de una experiencia que ayuda a degustar con mayor profundidad la cultura del vino desde la propia identidad del terreno. Sin perder de vista las poblaciones por las que discurren los caminos de la vendimia y donde se pueden conocer bodegas de muy diferente tipología. Desde aquellas que mantienen la elaboración en calados del siglo XVI hasta nuevas y sugerentes apuestas de arquitectura contemporánea, pasando por bodegas centenarias.

Nada resulta más mágico que catar en sus entrañas los vinos que elaboran, aprovechando esta propuesta que pone el Enoturismo al servicio de aquellos que quieren conocer la verdadera naturaleza de La Rioja Alta, la física y la espiritual, fuera de los trazados convencionales.

Recomendaciones

Terete. Más de 140 años contemplan a este clásico jarrero fundado en 1877 y especializado en la deliciosa y contundente cocina tradicional riojana. La menestra elaborada con género de la comunidad autónoma y el cordero lechal son el santo y seña de un local en el que llaman la atención las pochas o la asadurilla con huevos al horno. (Lucrecia Arana, 17. 941310023. terete.es).

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