Por el sistema defensivo de Saseta

Rutas de montaña: Belkoain (491 m.)

Rutas de montaña: Belkoain (491 m.)

El Belkoain es un punto neurálgico de la línea de resistencia que se levantó en Gipuzkoa para detener el avance franquista en la guerra civil

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZ

Cándido Saseta fue uno de los pocos militares profesionales que formaron parte del ejército vasco en la guerra civil. Encargado de organizar y dar estructura a las milicias vascas de las que más tarde pasaría a ser jefe, con apenas 32 años estuvo al frente de la Comandancia de Azpeitia, encargada de cubrir el sector central de Gipuzkoa. Su primera misión fue organizar la línea de defensa entre las localidades de Asteasu, Aduna y Zizurkil a través de los montes de la comarca, el conocido como sistema de defensa Saseta. Aguantó 35 días antes caer ante la notable superioridad númerica y material de los sublevados.

Tras contribuir también a la formación de las líneas defensivas de Andatza –donde resultó herido– Lekeitio, Kalamua, Eibar, Intxorta y Ubide y dirigir el frente de Otxandio, en febrero de 1937 fue ascendido a comandante y trasladado a Asturias al frente de la segunda brigada de batallones vascos para avanzar sobre Oviedo. Falleció en la batalla de Areces el 23 de febrero del 37. Su muerte causó gran conmoción y recibió honores de estado. Asu funeral, celebrado en Bilbao, acudieron el lehendakari Aguirre y varios consejeros del Gobierno vasco.

De aquel sistema defensivo de Saseta quedan los restos de numerosas trincheras en montes como el Belkoain, que se alza sobre Aduna y Andoain, en la margen izquierda del río Oria. Desde el año pasado, la sociedad Aranzadi acomete excavaciones para sacar a la luz y poner en valor esos restos de la guerra.

HITOS

Belkoain:
491 m. UTM: 30T X.577372 Y.4785942 Puntuable para los Cien Montes.
Cómo llegar:
AP-8 y N-1 hasta el desvío a Aduna, pasado Andoain.
Cartografía:
MTN 64-III (Billabona), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

Horario:
2h.15' (1h.00' de ascensíon a la cruz y 5' más a la cima principal).
Distancia:
9,3 km.
Desnivel positivo:
535 m.
Severidad del medio:
2
Dificultad orientación:
2
Dificultad del terreno:
2
Esfuerzo necesario:
3

Aprovechamos este recuerdo histórico para visitar el Belkoain, una cima ideal para esta época invernal y cuya ascensión discurre por caminos y pistas amables, perfectas para una mañana montañera fría y soleada.

La ruta más habitual parte del pequeño núcleo de Aduna, inconfundible en la lejanía por la esbelta torre de su iglesia. Ascendemos hacia las sidrerías que hay en la parte alta del pueblo, las dejamos y seguimos subiendo por el asfalto hasta una primera bifurcación. Por la derecha, la carretera se convierte en pista mientras un cartel nos indica que vamos bien al Belkoain. Las señales blancas y amarillas de los PR-GI 117 y 119 también nos acompañarán durante un buen rato. Enseguida llegamos a otra bifurcación, junto a un depósito de aguas.

Aquí seguimos el vial de la izquierda, que gana altura cómodamente entre robles y pinos en un bonito paseo hasta el collado Basopeta (0h.30'). Es el momento de dejar la pista y coger (dch.) una evidente senda que remonta con ganas. En realidad, es un atajo del camino principal, al que salimos más arriba, unos metros antes del collado Mareaga (0h.50') otro nudo de caminos donde abandonamos las marcas de PR. Otra señal del Belkoain nos guía de frente, aunque enseguida deberemos tomar (dch) otro camino protegido por grandes piedras y que nos llevará sin pérdida y a través del pinar hasta la gran cruz y el buzón del Belkoain, en una loma donde un panel explica los episodios de la guerra civil en la zona (1h.00').

El problema es que no estamos en el punto culminante de la montaña. La loma cimera, apenas tres metros más alta, se eleva más adelante, siguiendo el cordal, a la que se llega por un sendero bastante sucio. Carece de señales identificativas y vistas (1h.05'). Descendemos siguiendo la senda, algo difusa a tramos, hasta desembocar en el camino que hemos desechado antes para alcanzar la cumbre principal, que a su vez nos lleva a una pista por la que alcanzamos el collado Garate (1h.20'), identificable por un panel de la estación megalítica de Andatza.

Iniciamos aquí un largo descenso (dch.) por la pista de cemento hasta un caserío con un bonito calero (Erdoizta). Seguimos otros 250 metros por el cemento, que baja hasta Andoain, y en una curva a la izquierda lo dejamos para tomar un camino (dch.) que remonta hasta el collado Elordi (1h.50'), un nuevo nudo de pistas en el que retomamos las señales de PR para retornar a Aduna (2h.15').