Robledal de Arratzu: ecos de los tiempos oscuros

El puente de Artzubi salva las dos orillas del arroyo Golako./Maika Salguero
El puente de Artzubi salva las dos orillas del arroyo Golako. / Maika Salguero

Una reliquia viva y desconocida, plagada de leyendas e historia, a seis kilómetros de Gernika

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

Una barrancada estrecha, húmeda y sombría, en el límite con Mendata, atravesada por el río Golako esconde uno de los bosques más secretos y bellos de Bizkaia. Es el robledal de Elexalde, en Arratzu, una arboleda reliquia integrada en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai que muestra el aspecto de nuestras masas forestales en el medievo. Antes de que los incendios, las guerras, la construcción naval y el carboneo terminaran con las arboledas autóctonas.

El visitante curioso, amante de los paseos detallados y morosos, encontrará un paraje no muy amplio -sólo 3,5 ha.- que retrotrae a tiempos pasados y oscuros, de banderizos (es tierra de oñacinos), peregrinos a Santiago, ferrones y bandoleros. Una época en la que internarse en la arboleda era una aventura peligrosa y donde también tienen hueco las leyendas. Es el mundo de las lamias, aquellas bellas mujeres con pies palmeados que engatusaban a los viajeros y los ahogaban en las pozas, 'uxinak', del río.

Cómo llegar

Transporte público
El coche particular es lo más opción más cómoda, pero también se puede llegar en autobús. Bizkaibus A3523 Bilbao-Hospital de Galdakao-Gernika-AulestiaLekeitio. Tiene paradas en Loiola y Elexalde, en Arratzu y en Ibartxu, en Mendata. Consultar horarios (t902222265) ya que la frecuencia del servicio es cada 4 horas.

Robles de gran altura se mezclan con castaños, alisos, fresnos, avellanos y nogales para conformar un espléndido bosque, que por estas fechas aún conserva el verde, aunque pronto lo cambiará por los ocres de un otoño más avanzado. Esta arboleda joven es, en realidad, un vivero asilvestrado que tiene menos de 200 años. Bajo sus copas medra un sotobosque sombrío y siempre húmedo formado por helechos, laureles, bruscos, mimbreras... que se esfuerzan por sobrevivir a orilla de un río, el Golako. Mucho en poco.

El robledal de Elexalde es reducido y ahí radica su ventaja. En poco espacio se ubican y se deben visitar la ferrería de Olazarra (Arratzu), la iglesia de Santo Tomás y su casa cural, el puente medieval de Artzubi y el camino de la torre de Montalbán o Montolán, un tramo de la calzada medieval de la ruta costera del Camino de Santiago, desenterrado recientemente. Para visitarlo, dejamos el coche en el aparcamiento de Elexalde. A un lado de carretera BI-3241, está el cementerio y al otro, la iglesia de Santo Tomás.

Se levanta sobre un farallón artificial, en un promontorio que domina el río. Es un edificio macizo, renacentista (hacia 1530), levantado sobre un templo anterior. Tanto la torre de campanas, que dan las horas, como el pórtico son del siglo XVII. Lo rodean las casas Cural, Palaziotxu, Arizpo y Lexartzaga. El letrero del Camino de Santiago (flecha amarilla) nos guiará hacia la ferrería, el puente y la presa de Olazarra. Bajamos por un camino de asfalto, flaqueado por un viacrucis hasta la orilla del río (0h.20'/1 km).

El edificio de la ferrería, reconvertido en el siglo XIX en molino está arruinado. Da tristeza. Las zarzas, plantas trepadoras y arbustos se comen sus muros macizos, que soportaron el calor de las fraguas y las vibraciones de los martillos. En el puente, la flecha amarilla del Camino señala la dirección a Gernika. Vuelta a San Tomás (0h.45'/2 km). Los letreros guían a Artzubi y Montalbán (Montaune).

Un corto trecho en suave bajada entre laureles y avellanos y ya estamos en el puente de Artzubi, del siglo XVI, que cruza un vado del Golako. El camino se sumerge bajo la bóveda de los robles y fresnos. Allí, un panel interpretativo nos cuenta su historia. Es de piedra labrada, con un sólo ojo y estructura bien conservada. Ha visto pasar mercaderes, frailes y peregrinos procedentes de Markina y la colegiata de Zenarruza. Y, por supuesto, a los banderizos oñacinos, camino de sus razzias.

El río manso y poco profundo murmura y sigue su lecho de cantos. El puente Artzubi limita los municipios de Arratzu y Mendata. Al otro lado, dos alambradas cierran los posibles desvíos. Por la izquierda, el sendero lleva a la presa de Artzubi, que dejamos para la vuelta. El ramal de la derecha llanea hasta Olatxoerrota por un camino particular. De frente, antes entre pinos y ahora por un claro donde los robles rebrotan con fuerza, sube la vieja calzada, 'andabide', por el robledal de Arratzu.

Es un camino vecinal pendiente, que conserva en algunos tramos el encanchado original. Se rellana en una zona de encinas, se ciñe a la ladera y entre pinos, robles y muchos castaños, llega a un cruce (0h.25') entre pinos. Montalbán queda a la izquierda. Por la derecha sigue a Zarra en Mendata. En este tramo, denominado calzada de Laprastegi, allí cerca, vemos retazos del carrejo original recuperado en auzolan (trabajo coperativo) por los vecinos de Mendata.

Un castillo único

Una opción es continuar hacia el barrio de Zarra por el 'burdibide' (camino de carros) y disfrutar de sus caseríos y de la ermita de San Pedro, reformada. Nosotros continuamos por el robledal hacia la atalaya. Subimos hasta la casa torre de Montalbán (0h.40'), un edificio militar de planta pentagonal con muros de dos metros de espesor, único en Bizkaia (siglo XIV).

Ocupa lo alto de una estratégica colina que vigilaba la ruta medieval hacia Gernika. En aceptable estado de conservación, perteneció a alguno de los linajes oñacinos de la zona (Barrutia, Beléndiz...), que con las luchas de bandos ensangrentaron Bizkaia entre los siglos XV y XVI hasta que Isabel La Católica puso paz.

De vuelta, nos podemos cruzar con peregrinos y ciclistas de BTT mientras disfrutamos del ecosistema, de los árboles, pájaros y ardillas (hay que caminar en silencio). También podemos recoger castañas y setas antes de regresar al puente de Artzubi (1h.10'). Es hora de visitar la presa. Cruzamos la barrera (ahora a la derecha) y sin sendero, por la orilla del río, caminaremos unos diez minutos por el bosque.

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