Ruta por las cuevas cántabras

Un visitante observa la cueva del Chufín, algunas de cuyas pinturas son visibles en la pared de la derecha. /
Un visitante observa la cueva del Chufín, algunas de cuyas pinturas son visibles en la pared de la derecha.

Animales, manos y símbolos enigmáticos nos guían en el recorrido por las excepcionales cavernas neolíticas de Cantabria

IRATXE LÓPEZ

Hoy nos vamos a conocer cuevas de Cantabria, rincones que sirvieron a los primeros seres humanos para guarecerse y proteger al grupo. Hogares donde, además de abandonar restos que han ayudado a los historiadores a interpretar sus experiencias, plasmaron las inquietudes de sus almas y vidas en multitud de pinturas rupestres que asombran al mundo. El objetivo de estas excursiones: recrear un pasado que nos pertenece aunque no formáramos parte de su momento y rememorar la existencia de aquellos antiguos pobladores cuyo cerebro comenzó a descifrar el mundo, gracias a los que estamos todos aquí ahora.

Información

Web:
cuevas.culturadecantabria.com.

El Pendo (Barrio El Churi, Escobedo de Camargo)

Los ciervos de El Pendo.
Los ciervos de El Pendo. / Daniel Pedriza

Fueron expertos en Prehistoria como Marcelino Sanz de Sautuola –descubridor de las pinturas de Altamira–, Jesús Carballo –fundador del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria–, y Julio Martínez Santa-Olalla quienes encontraron allí útiles en hueso y asta muy decorados, entre los que destacan los bastones de mando. Dicen que los primeros ocupantes estaban allí hace 84.000 años y que eran Neandertales. Después llegó el Homo Sapiens entre 36.000 y 9.000 a.C. Las pinturas se contemplan desde la zona ocupada, decisión intencionada. Para hacerlas debieron necesitar un andamio de unos seis metros desde el que pintar las ciervas rojas y el caballo del centro. La técnica de punteado utilizada es única en el mundo, propia de la cornisa cantábrica en torno a los 25.000 años de antigüedad.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

Las Monedas (Puente Viesgo)

Animales pintados en Las Monedas.
Animales pintados en Las Monedas. / Pedro Saura

En el mismo Monte Castillo, esta cueva debe su nombre a que allí se encontraron, en una profunda sima, veinte monedas de la época de los Reyes Católicos. 800 metros vertebran el hueco, aunque solo son visitables 160. Durante el paseo impone el espectáculo geológico: estalactitas, estalagmitas, discos, columnas, terrazas colgadas y coladas de colores… Las manifestaciones parietales figurativas se hallan dispuestas en una pequeña sala lateral, a pocos metros del acceso. Se trata de un conjunto técnicamente homogéneo, con al menos 17 figuras de animales (principalmente caballos), conjuntos de líneas y signos realizados durante una fase glaciar que aconteció hace unos 12.000 a.C.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

El Castillo (Puente Viesgo)

Las enigmáticas manos en negativo de El Castillo.
Las enigmáticas manos en negativo de El Castillo. / Andrés Fernández

Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las cuevas del Monte Castillo son cuatro aunque solo pueden visitarse dos. Con el río Pas a sus pies, fueron frecuentadas por hombres al menos los últimos 150.000 años. Hermilio Alcalde del Río descubrió la del Castillo en 1903. Sirvió para conocer, gracias a veinte metros de depósito estratigráfico, las condiciones ambientales, de flora y fauna, anatomía humana, desarrollo tecnológico, actividades económicas y comportamiento social y simbólico del Homo neandertal y el Homo sapiens. Cómo cazaban, trabajaban el hueso, la piedra y el asta, qué se ponían para adornarse. Su interior acoge uno de los conjuntos más singulares e importantes de la Prehistoria europea, referente histórico con más de 275 figuras que expresaban su mentalidad; el arte paleolítico más antiguo del mundo, con al menos 40.800 años. Dibujos y pinturas en rojo, negro o amarillo, multitud de grabados y dos esculturas simples.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

Hornos de la Peña (Tarriba, San Felices de Buelna)

Formas geológicas en Hornos de la Peña.
Formas geológicas en Hornos de la Peña. / Andrés Fernández

Hace falta llevar casco pues sus galerías no se distinguen por la altura. También linternas al no disponer de instalación eléctrica, lo que convierte el paseo en una aventura casi a oscuras. Habitada durante el Paleolítico Medio y Superior, también en fases de la Prehistoria reciente, sus manifestaciones artísticas coinciden con el período Gravetiense, en el caso de los grabados del vestíbulo, y Magdaleniense, en el santuario interior. Allí residieron los últimos grupos de Neandertales del norte peninsular y los primeros Homo Sapiens de Cantabria. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entre su arte rupestre destaca un caballo, uno de los pocos grabados exteriores que se conservan en la cornisa cantábrica. En la última sala se concentran la mayoría de las imágenes: caballos, cabras, uros y bisontes, y una llamativa figura humana desnuda y con los brazos en alto con caracteres de animal, que confiere cierta reminiscencia a lo chamánico y religioso.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

El Moro Chufín (Riclones, Ríonansa)

Un hombre examina las marcas localizadas en Chufín.
Un hombre examina las marcas localizadas en Chufín.

La belleza del paraje es innegable, situado en pleno valle del río Nansa, en una comarca montañosa de profusa vegetación arbórea. Un espacioso vestíbulo precede a la cavidad, que fue ocupada por los humanos en el 15.500 a.C., aproximadamente. Allí se cobijaron de los elementos, defendiendo el enclave desde una posición privilegiada que lo convertía en preciado cazadero. Aquellos moradores dejaron su impronta en las rocas, donde grabaron ciervas, un bisonte, lo que parece un pez y diversos signos. Lo hicieron siguiendo la técnica de abrasión, en surco ancho y profundo. Debió parecerles el mejor sitio para decorar su hogar, por eso dibujaron un panel bajo con pequeña abertura que da acceso al interior.

Tras atravesar un espacio de techo bajo, surge la amplia sala con lago artificial consecuencia la acumulación de agua de lluvia. La cueva se extiende más metros pero ese espacio es donde se encuentran las mejores representaciones artísticas de color rojo: genitales, caballos, un uro (antepasado del toro), una figura femenina y un ciervo. No acaba ahí el arte. Sigue en el interior con bisontes, caballos, bóvidos, un ciervo, un cáprido y figuras antropomorfas, hasta una posible zancuda. Las fechas, previo al Magdaleniense, hace más de 16.000 a.C., los grabados del vestíbulo, el interior y las figuras rojas. En torno al 11.500 a.C. otros grabados interiores de surco fino con detalles anatómicos.

Visita guiada: 1,30 horas. 15 € mayores 12 años, 7,5 € de 4 a 12 años y gratis de 0 a 3.

Covalanas (Monte Pando, Ramales de la Victoria)

Una cierva pintada en colores ocres en Covalanas.
Una cierva pintada en colores ocres en Covalanas.

Las linternas vuelven a escena para alumbrar el recorrido de esta cueva cuya cronología no está clara pero se establece en torno a los 20.000 a.C. Caminando por un estrecho corredor el visitante observa a poca distancia pinturas de hace 25.000 años, conservadas de manera excepcional, con las marcas dactilares del artista. La técnica responde al peculiar trazo punteado, también llamado baboso. El realismo caracteriza a las ciervas, uro y caballo, que se encuentran en movimiento. Se trata de las manifestaciones más antiguas de este arte puntillista, que aplicaba el colorante sobre las paredes con el dedo o un tampón.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

Cullalvera (La Enciruela, Ramales de la Victoria)

Un grupo de escolares examina las paredes de Cullalvera.
Un grupo de escolares examina las paredes de Cullalvera.

En días muy lluviosos el río brota desde las entrañas de esta cavidad inmersa dentro de un sistema cárstico activo con muchas corrientes. Por eso, y porque se encuentran a unos 600 y 1.200 metros de profundidad, no pueden verse las manifestaciones rupestres. Una pasarela de 150 metros marca la ruta tras adentrarse en la boca de enormes dimensiones que surge desde un frondoso encinar cantábrico. Ya dentro, un audiovisual hace de punto de partida para la visita, apoyado por espectáculo de agua, luz y sonido en el que se narra la historia de este antiguo asentamiento, así como de otros de la región.

Visita guiada: 45 minutos. 3 euros mayores 12 años, 1,5 de 4 a 12 años y gratis 0 a 3.

 

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