Ingenios con vida propia en Zorrozaurre

Volante de una bomba de vapor./
Volante de una bomba de vapor.

Un recorrido guiado por máquinas, inventos y piezas industriales en el Konsoni Lantegia de Zorrozaurre

ELENA SIERRA

Si tuviste una bicicleta Orbea o BH -hay más marcas, pero estas dos cercanas valen para empezar-, que sepas que ibas montado en una escopeta. ¿Difícil de creer? Veamos: el cuadro de la bici era en realidad el cañón, el sillín era la culata y los muelles y la cadena equivalían al mecanismo de disparo. La bici era un arma (debería haberlo sido), pero la crisis de los años 20, no tan felices, obligó a los fabricantes a reiventarse. Y así, el producto se recicló y se dio una nueva utilidad a las piezas de toda la vida. Cañones, culatas de madera y disparadores mutaron en componentes de bicicletas, o carricoches de niños, que al fin y al cabo funcionan con los mismos materiales y mecanismos por mucho que se hayan modernizado en los últimos tiempos.

Esta es solo una de las historias que están esperando a ser escuchadas en Konsoni Lantegia, el viejo edificio de la fábrica Consonni construido en 1957, y en desuso desde comienzos de este siglo, en el que se almacena la colección de patrimonio industrial mueble del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco. Esa colección está formada por entre 2.000 y 2.500 piezas de todos los tamaños, orígenes y materias -hay maquetas, libros, mapas, todo tipo de documentos, camiones, telares, un mostrador, fotos, hasta viejas vías- y algún día tal vez no tan lejano estará en el Museo de la Industria. La ubicación de ese museo podría ser el edificio de Molinos Vascos que se ve desde la puerta de Konsoni, en Zorrozaurre (pasado el depósito de la grúa): a ambos lugares los separa solo la ría.

1- 'Escarabajo' y un tractor customizado como vehículo de guerra. 2- Parte de la Maqueta del convertidor Bessemer realizada por los alumnos de la Escuela de Maestría de Altos Hornos de Vizcaya.

El Departamento de Cultura del Gobierno Vasco en colaboración con la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, da la oportunidad de recorrer la primera planta de Konsoni Lantegia y conocer algunas de esas piezas todos los viernes por la tarde de aquí a diciembre. La hora: las 18.00. La duración: una hora, más si se crea buena conversación y van surgiendo las preguntas y las anécdotas. No es extraño que los primeros viernes están ya casi llenos de interesados, porque normalmente el almacén solo se abre durante las jornadas europeas de patrimonio, en octubre.

El hilo conductor de la visita es la innovación, una idea en realidad tan vieja como el mundo. Aquí se explica la importancia de la industrialización en Euskadi a través de ese concepto, de cómo los industriales importaban maquinaria, técnicas y patentes de otros lugares, pero también de cómo creaban sus propias ingenios, adaptados a sus necesidades, y los exportaban. Por ejemplo, una trilladora que en origen fue un invento británico, lo adaptaron los de Ajuria y Aranzabal a las condiciones del campo alavés. La prensa para deformar el hierro de Talleres de Deusto es de patente vasca. En Rica Hermanos, de Alonsotegui, tenían un telar circular ya en 1923. Una enorme máquina de cacao líquido de las Galletas Artiach anda despiezada en 50 partes en este almacén, esperando un lugar en que recomponerse.

Y lo que se iba creando en el ámbito industrial -a menudo entre empresas de distintos sectores- para que las fábricas rindieran más, al final terminaba llevándose al día a día. Eso también es innovación. Dos casos. Uno, los urinarios de porcelana que pusieron en las grandes fábricas inglesas para que los obreros no perdieran el tiempo cuando apretaban las ganas -un desagüe, dos urinarios- acabarían transformados con el tiempo en objetos de uso cotidiano en casa. Dos, los camiones de bomberos que astilleros y fábricas que trabajaban con productos químicos construyeron para ser utilizados en caso de incendio; se mostraron tan útiles que pronto las ciudades, que comenzaron alquilando los vehículos y el personal, se dieron cuenta de que tenían que tener su propio servicio. En Konsoni hay dos ejemplares de distintas épocas y ramas de la industria.

El primer ordenador

En Konsoni Lantegia está también el primer ordenador de Bizkaia, y puede que de Euskadi. Es un mamotreto que ocupa bastante espacio y cuyo disco duro parece una nevera... Y que solo tenía un mega de capacidad. El ordenador perteneció a Sener y conecta con la historia de las mujeres en la industria: ellas eran las perforadoras, las que se encargaban de las tarjetas. Eran también las que mejor montaban bicis, por cierto, con toda la precisión necesaria.