Imperio virtual en Cartagena

Tres personas prueban las gafas de realidad virtual que 'reconstruyen' la época gloriosa del teatro. /PABLO SÁNCHEZ DEL VALLE
Tres personas prueban las gafas de realidad virtual que 'reconstruyen' la época gloriosa del teatro. / PABLO SÁNCHEZ DEL VALLE

Unas gafas 3D sumergen a los visitantes en el pasado del teatro romano de la ciudad murciana

IRATXE LÓPEZ

Lo llaman realidad inmersiva. Para que todo el mundo entienda, se trata de desarrollar historias en las que el espectador se encuentra dentro de la acción, que forma parte de las escenas recreadas. La idea es viajar en el tiempo, hacer turismo por el pasado. En este caso, por el teatro romano de Cartagena, cuando Carthago Nova era el nombre de la ciudad y hasta la dominación bizantina en el siglo VI, cuando cambió su denominación por la de Carthago Spartaria. Para entonces ya tenía historia. Había pertenecido a los cartagineses y aún hoy día conserva un gran legado romano, a pesar de que los saqueos se sucedieron tras la caída del imperio de Occidente y las guerras civiles visigodas.

Gafas de realidad virtual ofrecen la merecida jubilación a las audioguías. Su objetivo: potenciar nuevas experiencias que ayuden a entender con qué intenciones fue creado el lugar en uno de los cerros más altos de la ciudad. La fórmula de cara al visitante es sencilla. El teatro dispone de varios puntos desde donde observar el edificio. Los ojos repararán en la realidad actual, fijándose en los detalles, tratando de imaginar cómo era hace miles de años lo que ves. Después llega la hora de ponerse las gafas para comprobar el aspecto que cada rincón lució cuando los arquitectos del imperio lo levantaron. «Con una calidad hiperrealista gracias al 'expertise' en realidad virtual de Imageen», comentan los promotores.

Usuario de gafas 3D en el teatro de Mérida.
Usuario de gafas 3D en el teatro de Mérida.

Características

Son varios los espacios restaurados virtualmente. El anfiteatro, uno de los quince de la Península Ibérica pero solo uno de los seis con restos monumentales. La cavea, estructura semicircular en la que se situaban los 7.000 espectadores. El público accedía principalmente través de dos pasillos laterales, denominados aditus y sobre sus puertas de entrada se localizaban dinteles con dedicatorias. En el oriental a Lucio Caesar. En la occidental, probablemente, a Caio Caesar. Ambas, junto a la mención 'Consul designatus' en el cursus de Caio de un ara hallada en el foso del hyposcaenium, permitieron concretar la fecha de construcción o inauguración del edificio entre los años 5 y 1 a. C.

También estrena realidad tecnológica la orchestra, espacio semicircular frente al que se desarrolla el escenario o proscenium de 43,60 metros. Allí, junto al coro, escenificaban la obra los actores mientras en la orchestra se colocaban, en tres filas, los asientos de honor (proedria) reservados a las autoridades. La scaena fons o fachada escénica, con un alzado de 14,60 metros de alto que combinaba sugerentemente los tonos rojizos de las columnas, blancos de los capiteles y basas, y grises del podium y entablamento. Y la porticus post scaenam, galería porticada rodeada por un espacio ajardinado, distintiva de la arquitectura teatral romana.

Cada cual camina libremente por estos espacios pero no va solo, aunque parezca una contradicción. Dispone de un guía virtual -en distintos idiomas- que explica la transición del pasado al presente. Ofrece datos sobre elementos arquitectónicos y narra cómo se desarrollaba la actividad escénica en la época. Incluso se puede asistir al extracto de una obra de teatro.

La imagen 3D domina la experiencia. La realidad virtual se mezcla con imágenes grabadas en fondo chroma para representar, de la forma más fidedigna, la sensación de hiperrealismo. «En vez de mostrar la realidad física al espectador, la imagen muestra una grabación 360 HD para que parezca que se encuentra en ese lugar. La visita resulta más entretenida y didáctica, es una experiencia que engancha ya que entra por los ojos», aseguran sus promotores. Parece un buen momento para ir a comprobarlo.

Hasta Mérida

También el teatro de Mérida dispone de esta experiencia. Allí puede vivirse en directo la reproducción del teatro y anfiteatro romano levantado por el imperio en la colonia Augusta Emérita. El nacimiento tuvo lugar hacia los años 16 y 15 antes de Cristo y quedará conservado para la historia gracias a su catalogación como Patrimonio de la Humanidad. En el recinto entraban 6.000 almas, algo alejadas del centro de la urbe, para emocionarse con los espectáculos a los que el imperio era muy aficionado. Frente escénico y parte de la media cavea del anfiteatro pueden disfrutarse de la mano de esta modalidad virtual. Ayudan a sumergirse en su época de esplendor, en pleno siglo I antes de Cristo. Cuando, gladiadores que el turista verá luchar gracias a la técnica, se enfrentaban en combates por su vida.

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