¡Que viene el tren!

Un grupo de personas aguarda la llegada del tren de vapor. /ELI AIZPURU
Un grupo de personas aguarda la llegada del tren de vapor. / ELI AIZPURU

El 18 de abril reanuda sus viajes el tren a vapor, uno de los principales alicientes del Museo del Ferrocarril de Azpeitia que explica el desarrollo de este medio de locomoción

IRATXE LÓPEZ

Si te gustan los trenes o sueñas con subirte a uno a vapor, atento a estas líneas. Muy cerca, en Azpeitia, el Museo Vasco del Ferrocarril cumple 25 años y ofrece una de las mejores colecciones ferroviarias de Europa. Y no solo eso, sino que conserva uno de los conjuntos de máquina-herramienta más completos de Euskadi, el antiguo taller mecánico del Ferrocarril del Urola, que luce idéntico a su inauguración en 1925. Dotado de un motor eléctrico, mueve dieciséis máquinas dirigidas por un complejo sistema de poleas, correas y embarrados.

A priori, el lector no tiene por qué creer tales afirmaciones, aunque tampoco tendría motivos para dudarlas. Pongámoselo difícil a los suspicaces demostrando lo apuntado. Eso sí, la mejor manera de corroborar esta realidad es in situ. Se asombrará el incrédulo ante la amplia recopilación de uniformes que muestran los cambios en la moda ferroviaria desde finales del XIX hasta el AVE, de su adaptación a las nuevas necesidades y de la incorporación de las mujeres al servicio.

Museo del Ferrocarril (Azpeitia)

Dónde
Julián Elorza, 8.
Teléfono
943150677.
Web
bemfundazioa.org.

También saldrá encantando tras reconocer la colección Jesús Mínguez de relojes, imprescindibles durante los dos últimos siglos. Abarca desde ejemplares de péndulo hasta los de impulsos vía radio, sin olvidar elegantes relojes de bolsillo gracias a los que pasajeros apresurados nunca llegaron tarde y trabajadores eficientes consiguieron regular el tráfico.

Sin transporte de mercancías no hay industria, por eso también encontrarás un apartado dedicado a la grúa de descarga a vapor para vagones Grafton. Construida en 1920, prestó servicio hasta 1995, y aún funciona. Otro ingenio esencial en el desarrollo del trabajo fue el puente giratorio, dispuesto a cambiar el sentido de las vías, el fluir de las locomotoras. Y como pasar por las cocheras incita al viaje, existe una amplia colección de coches y locomotoras que narran la vida del ferrocarril. Vapor, diésel o electricidad alimentaron a estos caballos metálicos que, vistos de cerca, imponen.

Los años 50 del pasado siglo marcaron un antes y un después en el transporte urbano. Tranvías, autobuses y trolebuses circulaban por las ciudades importantes. Inspiran con su presencia los ojos del visitante. De la siguiente parada, el taller electromecánico, hemos hablado ya al comenzar estas líneas. Construido en 1925 se mantuvo activo hasta 1986 gracias a la energía de un motor de 18 kilowatios. ¿Sorprendidos? Que nadie encaje aún la mandíbula pues queda fisgonear otro hueco, el que acoge la subcentral de transformación. Conjunto de electrificaciones pioneras en Euskadi, destacan un rectificador de vapor de mercurio y una mesa de enclavamiento desde la que regular el tráfico en las vías.

Tras los datos, consideramos suficientemente probada la introducción a este reportaje. No obstante, por si a alguien le quedan dudas, falta adentrarse en el Universo del ferrocarril, sala donde se apiñan objetos que adornaron este mundo: maquetas, placas de construcción, de matriculación... Incluso una antigua impresora de billetes o la conmutatriz rotativa para la rectificación eléctrica, única conservada en España. Piezas que confirman la evolución vivida por los trenes sobre las vías vascas, desde la revolución industrial hasta la llegada de las más modernas unidades.

Tren a vapor

Uno de los puntos fuertes de la visita pasa por disfrutar de un paseo en un tren a vapor con más de cien años a sus espaldas. Diez kilómetros, ida y vuelta, son los que recorrerás alojado en sus vagones mientras el humo surge acompasado, tiñendo el cielo de Gipuzkoa. La ruta parte del museo y va hasta la antigua estación de Lasao. Pasa por el valle del río Urola, sobre un puente de 40 metros diseñado por el ingeniero Eugenio Ribera. Superada esta pasarela, atraviesa un túnel de 225 metros.

El jueves 18 de abril se iniciará esta temporada 2019 de Trenes Históricos. Desde entonces, el tren a vapor circula todos los fines de semana y festivos hasta el 3 de noviembre. Existen tres servicios, los sábados a las 12.30 y 18.00 horas, y los domingos y festivos a las 12.00. En Semana Santa rozará las vías desde el Jueves Santo hasta el Lunes de Pascua, ambos inclusive, a las 12.00 y 17.00 horas. En agosto se sumarán también los trenes históricos de tracción diésel, de martes a viernes, con salidas a las 12.30 y 18.00 horas.