Paseo duro con recompensa

El puente de La Calabaza es uno de los puntos escogidos por los amantes de la fotografía. /I. Muñoyerro
El puente de La Calabaza es uno de los puntos escogidos por los amantes de la fotografía. / I. Muñoyerro

Un sendero exigente, para montañeros avezados, por una garganta que transita entre pozas y cascadas

IÑIGO MUÑOYERRO

La ruta del Desfiladero de los Arrudos es la más exigente y a la vez atractiva de Redes. Un sendero de 22 kilómetros y mucho desnivel que atraviesa lo que se conoce como la Tierra del Agua. Cruza hayedos y majadas pastoriles, sigue el curso saltarín del arroyo Arrudo, pasa junto a cascadas, pozos y los despeñaderos de un desfiladero impresionante y se enfrenta a tramos de escalones tallados en la roca que pondrán a prueba a los marchadores. El recorrido completo por el PR-AS 61 sube hasta las cercanías del lago Ubales, el único accesible de Redes, para bajar a la aldea de La Infiesta. Demasiado para un caminante de fin de semana.

Hay otra opción. Recortar la excursión y reducirla a un paseo de ida y vuelta entre Caleao y La Fontona. Un recorrido de unos 22 kilómetros en total, de dificultad media/alta y un desnivel de 400 metros largos. Duro, pero al alcance de un montañero medio. En Caleao termina la carretera y comienza la montaña más alta del Parque. Es un pueblo pequeño, bien cuidado y en cuesta que vive de la ganadería y del aprovechamiento del bosque. La iglesia está dedicada a la Santa Cruz de la Real. Antes de subir a la aldea un desvío nos lleva al aparcamiento de la ermita de San Antonio, un humilde templo rural.

Allí comienza Los Arrudos (letrero). Debe su nombre a un artilugio formado por una vara de acebo de unos 2,5 metros de longitud con estacas cruzadas que servían de peldaños. Era utilizado como escalera de mano en los puntos más pendientes del recorrido. La senda de cemento baja entre muros de piedra que guardan prados, fresnos y nogales hasta la orilla del río. Cruza un puente y llanea por un bosque de ribera formado por abedules, avellanos, fresnos y alisos que por estas fechas tiene ya un cromatismo otoñal. En las laderas crecen hayas, castaños y robles de gran porte.

DESFILADERO DE LOS ARRUDOS

Distancia
22 km. Cerca de seis horas.
Cómo llegar
AS-117 después del embalse de Tanes desvío a Caleao.

Ermita de San Antonio.
Ermita de San Antonio.

La fuente en la roca

A la media hora llegamos a una fuente que brota de la roca. Siempre por el camino principal bien señalizado y fácil de seguir cruzamos varias veces el arroyo. La pista sube entre castaños con el río oculto y rumoroso por el bosque de orilla y llega a un puente. El desfiladero se cierra, la luz se difumina y el musgo cubre las rocas del cauce. El único sonido es el del agua. Pista arriba llegamos hasta el paraje donde está la cabaña de Prendeoriu, reformada, con un prado donde las vacas pastan ajenas al montañero. La pista se vuelve senda y luego camino.

Entra en la umbría del hayedo y tras un tramo de lajas llega al puente colgante de La Calabaza, reconstruido recientemente. Permite cambiar de orilla en un paraje ideal para las fotos. Comienza el verdadero desfiladero y nos espera un largo y pendiente tramo escalonado que permite superar la cuesta de la garganta. Sube y sube hasta El Collaín, rellano con buenas vistas. Ya sólo nos queda seguir la senda principal y llegar al lugar llamado La Fontona, con fuente y abrevadero, donde descansamos.

Este lugar donde arrancan las tuberías de conducción de agua a Gijón, es el punto de retorno a Caleao. El regreso lo haremos con atención a la pendiente y a lo movedizo de las losas. También nos pueden sorprender las vacas que trepan por los Arrudos como cabras.

La Ruta de Los Cabornos

Las rutas balizadas de Redes son en general exigentes, pero hay algunas excepciones. Una de ellas es el paseo de Los Cabornos (SL-AS 24), en Campiellos, ideal para un paseo en familia. Un recorrido corto (2,5 kilómetros), con poca cuesta y protegido por la sombra de los castaños. Se complementa con el paseo accesible para silla de ruedas hasta el mirador de Cuyargayos, oteadero del embalse de Rioseco y los bosques y despeñaderos de la sierra del Crestón. Pero antes hay que explicar que son los cabornos. Se llama así a los castaños injertados para aumentar la producción de castañas, técnica que con los años les da ese aspecto singular de película de brujas. Su tronco, globoso y ahuecado con ramas largas y colgantes y corteza rugosa, es refugio de jinetas, ardillas y aves nocturnas. Tienen un alto valor ecológico en un mal momento para los castaños viejos, que están siendo atacados y diezmados por la plaga llamada roña.

El paseo comienza en el aparcamiento de la entrada del pueblo, que como todos los de Redes está muy cuidado. Casas con balcón corrido y adornado de flores, balaustradas y numerosos hórreos desperdigados por el caserío. Los paneles indicaciones nos orientan hacia la ruta de los Cabornos. A lo largo del paseo diferentes paneles explican la historia y evolución este árbol y de su fruto, imprescindible en la dieta asturiana hasta no hace muchos años. Caminamos entre cabornos y contemplamos las corras o ericeras, los lugares donde se almacenaba la fruta en el monte. Cubiertas de hojas y tierra, aguantaban sin pudrirse hasta entrado el invierno.

Caminaremos en silencio por si alguna ardilla se asoma al paso de los invasores. El guía nos explicará que las huellas en los barreros son de jabalí. Que los arañazos en las cortezas se deben a las garras del tejón. Y que los pajarillos callan asustados porque los cuervos nos vigilan. La senda de Los Cabornos se complementa con la senda accesible de Campiellos o camino de la Rebollá, adaptada para su uso por personas con movilidad reducida.

Si el paseo se nos quede corto, basta con remontar la ladera entre castaños centenarios hasta el collado de Llagos. Allí enlazamos con el PR-AS 123 que sube al Picu La Xamoca (1.288 metros). De allí completamos una ruta circular que termina en el pueblo.

 

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