El mundo mágico de Opakua

Arco natural en el hayedo de la sierra de Entzia.Debajo, el dolmen de Sorginetxe, en la Llanada alavesa./Daniel Rivas
Arco natural en el hayedo de la sierra de Entzia.Debajo, el dolmen de Sorginetxe, en la Llanada alavesa. / Daniel Rivas

Los restos megalíticos de la sierra alavesa de Entzia guardan leyendas con las que entretener un agradable paseo

IRATXE LÓPEZ

Cuentan antiguas leyendas que una mairi (una gigante de la mitología vasca) construyó su castillo en Opakua. Transportaba sobre la cabeza piedras colosales mientras sus manos hilaban tejidos con la ayuda de una rueca y un huso. Quienes la veían quedaban espantados y admirados al mismo tiempo pues caminaba veloz y, aunque saltaba para atravesar ríos y barrancos, no cometía errores en su labor. Alcanzado el destino, había concluido el trabajo: una larga alfombra, multitud de colchas, cortinajes y tapices, bordados con primor. Fue entonces cuando plantó la piedra más grande en una cima, edificando el castillo en poco tiempo. Una fortaleza inexpugnable con muralla, cuyo interior decoró con aquellos adornos.

Allí decidiría instalarse y, cuando a la mañana siguiente, los habitantes de la aldea más cercana se levantaron de sus camas, quedaron estupefactos ante la nueva construcción. Por su culpa tendrían que dar un rodeo para llegar hasta los pueblos cercanos. Además, para empeorar la sorpresa, más mairis y lamias acudían a las fiestas ofrecidas por la recién llegada. Poco pudieron hacer para evitar la invasión.

Catalina y Gaueko

Esta es una de las historias que el participante podrá escuchar dentro de la antigua escuela de Opakua, a cuatro kilómetros de Salvatierra. Un txoko ocupa el lugar donde los niños se dedicaban a estudiar antes… a soñar con seres extraños mientras las lecciones vagaban por el aire sin que nadie las atrapara. Han puesto nombre al lugar, la 'Opakuako Eskola', y ahora sirve para dar otro tipo de clases, charlas sobre un mundo mágico, el de la mitología vasca, plagado de gentiles, galtzagorris, sorginas…

«Nuestros ancestros dividían la vida en dos mundos, el destinado al día, para los vivos, y el de la noche, para los espíritus y los muertos», confiesa la cicerone de esta ruta natural y cultural que combina monte e imaginación. Un nuevo relato surge en ese instante, el de Gaueko, un ser con forma de vaca que personificaba la noche, cuando las criaturas sobrenaturales se adueñan de la tierra. Narran viejos mitos que una muchacha de nombre Catalina se atrevió a desafiarle acudiendo a por agua a la fuente en plena oscuridad. «No creo en esas patrañas de espíritus nocturnos», repetía con convencimiento, y aunque sus amigas intentaron persuadirla allá se fue con su cántaro.

Durante el avance hacia el pozo sus compañeras preguntaban con temor «¿Dónde estás?», y ella respondía «¡Cerca!». Hasta que dejó de hacerlo. Entonces, una ráfaga de viento helado agitó los cabellos y faldas de aquellas muchachas y una voz profunda espetó: «Gaua gauekoentzat!» (¡La noche para los de la noche!). Jamás se volvió a saber de Catalina.

Mundo mágico (Opakua)

Cuándo:
Sábados y domingos, 10.00, 12.00, 16.00 y 18.00 (este último horario solo de abril a octubre). Idiomas Euskera y castellano. Precio Adultos y niños a partir de 9 años: 8 €. Niños de 4 a 9 años: 6 €. Reservas 671580059.

Con el público ambientado ya para la marcha, mayores y pequeños comenzarán a caminar para adentrarse en el territorio de las lamias, vinculadas a la cueva de Lezao. De las brujas, que se reunían junto al dolmen Sorginetxe. Y los mairis que habitaban bosques y montes de la comarca. «Estos tres personajes son las estrellas destacadas, a ellos dedicamos la mayor parte de la visita», confiesa la cicerone. Sin olvidar, por supuesto, leyendas de territorios cercanos, lugares que el turista admirará gracias a esta subida al monte.

El sol es ella

La idea es sentir la humedad de riachuelos y estanques, el olor a bosque, sorprenderse ante los restos megalíticos. El trayecto y su dificultad dependerán del grupo, porque si hay muchos niños o mayores se busca algo accesible. Todos podrán otear las cercanas sierras de Navarra y Gipuzkoa, repletas también de restos megalíticos y de relatos inverosímiles. Retomando el contraste entre la noche y el día, si algún elemento parecía esencial para los habitantes del segundo mundo era el sol. Masculino en otras culturas, femenino en la vasca, es hermano(a) de la luna y protege a los habitantes tanto como la casa que los cobija.

Entre árboles centenarios y vegetación, llegará la hora de descubrir cuevas y simas, entornos habitados por quienes no suelen dejarse ver pues prefieren subsistir en el imaginario colectivo. «La sierra de Entzia es uno de los lugares con más vestigios megalíticos de Álava. Aquí encontramos dólmenes, menhires, crómlechs… Es hora de especular sobre su origen y función, utilizando teorías de ayer y de hoy», comenta la acompañante.

Para ello narrará nuevos cuentos y se intercambiarán conocimientos y experiencias, opiniones y dudas. «Este rincón es un lugar misterioso en el que queda mucho por descubrir. Hay que andar con ojo atento, como decían nuestros ancestros, no solo porque el paisaje es hermoso sino porque todo lo que tiene nombre existe».

Recomendaciones

Si te apetece apuntarte al menú tienes dos opciones. El Umandi ofrece buena relación calidad-precio en platos estilo casero. De su carta recomiendan los crepés de hongos y el solomillo con salsa de Idiazabal. (Andoni Urrestarazu, 4, Araia. )945314615. restauranteumandi.com). En el Zerua también encontrarás comida casera y platos tradicionales. Su especialidad son las carnes, pescados y postres caseros. (Fueros 2, Agurain. )945312716.
Si pretendes darte un homenaje y buscas comida más elaborada prueba en Laua Jantokia. Localizado en una antigua casona de labranza, ofrece solo menús degustación de 50/70 euros. (Langarika, 4, Langarika. )945301705. www.lauajantokia.com).

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