En bicicleta eléctrica - Santurtzi

Sobre ruedas

Dos usuarias de bicicleta eléctrica caminan por el puerto de Santurtzi. /
Dos usuarias de bicicleta eléctrica caminan por el puerto de Santurtzi.

Una visita por los lugares en los que se escribió la historia de la industria en Bizkaia, desde los puertos hasta las singulares obras de arquitectura

AZAHARA GARCÍA

La ría del Nervión ha sido durante años el motor económico de Bizkaia. El paso de los barcos pesqueros primero, y de los que cargaban material industrial después, marcó la rutina de los habitantes de las dos márgenes forjando en ellos un carácter que ha transcendido al paso del tiempo. Vestigios de una historia que conviene recordar para comprender lo que deparará el futuro. Con este objetivo, la ruta 'De orilla a orilla en E-Bike' recorre los 35 kilómetros, de ida y vuelta, que separan Santurtzi de Getxo. El paseo comienza en la localidad de la Margen Izquierda, de arraigada tradición marinera. La principal peculiaridad que presenta es que las casas de quienes vivían de la pesca no se encuentran cerca del agua, como ocurre en otros lugares, sino en la parte más alta. Desde allí, la vista del mar permitía a estos hombres divisar la llegada de los buques y llamar, rápidamente, a todo su equipo para bajar al puerto.

Comenzaba, así, una verdadera competición por ser los más rápidos en saltar al agua y remar hasta el pesquero. Los primeros en llegar a él eran los encargados de guiarlo por la ría hasta su destino final y, por tanto, eran merecedores de obtener la mejor pesca. Con el paso de los años, esta carrera por el sustento fue creando rivalidades entre las diferentes traineras, piques que se empezaron a solventar en competiciones deportivas. Habían nacido las regatas.

Paseo junto al monumento a la sardinera.
Paseo junto al monumento a la sardinera.

Tras la historia de los hombres, llega también la de las mujeres. Sin moverse del sitio los visitantes pueden observar el monumento a la sardinera. La pesca se destinaba a la venta, por tanto, el alimento por excelencia de todas las familias que vivían del mar, era la sardina. Este pescado podía obtenerse sin necesidad de alejarse del puerto, ya que se que pescaba en las aguas locales.

A parte de para comer, estas capturas, junto a las que las mujeres conseguían en las subastas de las lonjas, tenían como destino final la mesa de quienes podían pagar el precio del pescado fresco. Para ello, las sardineras, descalzas por no tener dinero para un calzado que aguantara la caminata diaria, hacían el tradicional camino que desde Santurtzi a Bilbao vendiendo su mercancía.

Ese mismo camino es el que coge esta ruta en bicicleta eléctrica que, si bien no llega hasta la capital vizcaína, sí que se detiene frente a uno de los grandes hitos de la historia industrial del País Vasco: el Muelle de Hierro de Portugalete. Diseñado por el ingeniero Evaristo Churruca, su construcción en 1887 favoreció la navegabilidad de la ría, evitando muchos naufragios y convirtiéndola en una de las más seguras de España. Tras recorrer sus 800 metros, la excursión continúa por el Puente Colgante, hasta cruzar a la Margen Derecha.

Villas y un molino

El paseo que comienza al cruzar la ría deja patente al visitante que en esta orilla no había lugar para la clase obrera. En esta parte del Nervión tenían su hogar los propietarios de los astilleros y los banqueros e ingenieros que hacían dinero con la industria. Tan solo el Puerto Viejo de Getxo deja constancia de los orígenes humildes de sus vecinos, antes de la industrialización, así como el molino de Aixerrota que, construido en 1726, es uno de los pocos molinos de viento que quedan en pie.

El entorno donde se ubica, los acantilados de Punta Galea, dejan sin aliento al visitante. En este punto de máxima belleza termina la primera parte de la ruta, ya solo queda volver, disfrutando de la libertad que ofrece la bicicleta y reflexionando sobre la vida y la historia de las personas que marcaron el destino de Bizkaia.

Un gran invento

Aparte de conocer la historia de Bizkaia, el otro objetivo de esta ruta es que el público se familiarice con la bicicleta eléctrica. En el 121 aniversario de su creación, este vehículo está más vigente que nunca como alternativa al tráfico de las ciudades. Dado el poco esfuerzo que requiere, puede ser utilizada en todo tipo de orografías y por cualquier tipo de persona. En este paseo de 35 kilómetros, los visitantes podrán disfrutar de la libertad que ofrece la bicicleta transitando por lugares específicos para ella. Aunque también se realiza una pequeña instrucción sobre las normas viales, ya que hay tramos en los que se transita con el resto de la circulación.

 

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