El cuerno resuena en los montes de Bizkaia

Un hombre y una mujer resucitan la vieja llamada a las Juntas Generales en una edición anterior del evento./LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Un hombre y una mujer resucitan la vieja llamada a las Juntas Generales en una edición anterior del evento. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Su sonido resonará desde la cima del Ganekogorta en una nueva edición del Día de los Montes Bocineros

IRATXE LÓPEZ

Ya se escucha. Resuena desde el Ganekogorta para aviso de quienes quieran oírlo. El cuerno expande su lánguida queja. Advierte sobre una próxima reunión. Avisa sin palabras porque todos entienden ya su particular lenguaje. Ése que, aseguran viejas narraciones, convocaba a gentes variopintas a las Juntas de Gernika durante la Edad Media, cuando cualquiera podía opinar pues todo poblador debía ser escuchado.

Montes bocineros (Ganekogorta)

Cuándo
2 de junio. Salida a las 8.00 horas desde el aparcamientos de Kobetamendi (Bilbao).

Ahora, en 2019, el encuentro es distinto. Primero hay que ascender a la cima, hacer deporte, esforzarse. Después toca atender al cono parlante –conos pues varios darán tute al aparato–, comprender su importancia en aquel mundo sin teléfonos ni redes sociales donde, cuentan, el eco del sonido viajaba de montaña a montaña, desde el Oiz hasta el Gorbeia, de ahí al Ganekogorta, para acabar en el Kolitza y el Sollube. Ésta es la parte legendaria del asunto, la que da un paso atrás en el tiempo tratando de reencontrar raíces vascas. Un cuento incierto pero atractivo.

Para ponerle nombre a la caminata, hablamos de la XVI edición del Día de los Montes Bocineros. El encuentro reunirá a amantes del senderismo y de esa tradición, inventada o real, que pretende recuperar viejos espíritus y renovar estrenadas energías. Cada año en una cima. Organizado por diferentes grupos de montañismo. Con el objeto de conocer las cinco 'cumbres bocineras', denominadas así en las crónicas legendarias que escribió Antonio de Trueba, archivero del Señorío de Vizcaya.

Este año el encargado de desarrollar la excursión es el bilbaíno club Gailurra. Cederá después testigo al representante del club Ganzabal de Lemoa, organizador de la subida al Gorbeia en 2020. La tradición tiene unos años. Se retomó en 2004 con motivo del 25 aniversario del restablecimiento de las Juntas Generales de Bizkaia. Con un método sencillo aunque cansado: marcha andarina que arranca a las ocho de la mañana desde el parking de Kobetamendi, en este caso.

JORDI ALEMANY

Por delante 998 metros hasta la cima del 'Ganeko'. Utilizando una vía alternativa a la que usan la mayoría de bilbaínos para ascender al Pagasarri. Desde allí, tras pequeño avituallamiento, directos al destino final para tañir los cuernos a las doce del mediodía en punto. Recordarán entonces los participantes que, aunque muchos niegan la veracidad de estos relatos, resulta inapelable que la figura de los bocineros existió durante la Edad Media. A punto de comenzar la Junta en Gernika, llamaban a sus participantes a la asamblea. Una vez dentro todos, cerraban las puertas del recinto. Los merinos de cada merindad elegían a estos funcionarios y el oficio se trasmitía de padres a hijos.

Pero regresemos al presente. A la cima del Ganekogorta. Tras escuchar la curiosa sinfonía habrá un espacio festivo en las campas del Pagasarri. Con música, danzas vascas, teatro, aperitivo… Y regalo para quienes hayan completado la ascensión.

Realidad o ficción

Fueron los autores del siglo XIX quienes consideraron real el tañido de las cinco bocinas conectando los montes para llamar a Juntas. Entre muchos otros lo sugirió el geógrafo Pascual Madoz en su obra Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1850). Pero no está nada claro. Para dar luz a estas historietas, la Juntas Generales de Bizkaia han encargado una investigación que verá la luz próximamente, tras consultar textos escritos desde la Edad Media hasta el siglo XX.

Como adelanto de sus conclusiones se puede afirmar que el Día de los Montes Bocineros fusiona una realidad histórica y probada, la el tañido de cinco bocinas en Gernika durante la Edad Media, con las interpretaciones hechas a lo largo de los siglos por diversos escritores, especialmente cuando la idiosincrasia vizcaína se ponía en entredicho y se menospreciaban fueros y tradiciones, costumbres y lengua.